Programa 27 de Abril de 2019

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Los inicios musicales de un tipo como Michael Ammot estuvieron vinculados desde un principio a su vena más extrema y oscura. Bandas de death metal seminal como Carnage o Carcass escribieron las primeras líneas de su currículo antes de que llegaran Arch Enemy. Pero algo más habitaba en la mente de Ammot. Algo que necesitaba exponer y que a través de todos esos grupos le era imposible. Por eso, cuando aún militaba en las filas de Carcass, decidió crear un combo como Spiritual Beggars. Un híbrido de proto-metal, classic rock y blues ambientado en la década de los 70s. Corría el año 1992 y nada podía asegurar la continuidad de la banda en unos años imprevisibles, pero un subgénero como el stoner y sus estribaciones encontró acomodo en la amalgama que significó aquella cambiante escena musical, y los Beggars tuvieron su porción de éxito.
2002 fue un año de cambios para ellos. El vocalista Janne “JB” Christoffersson se incorporaba a la banda para ser partícipe de un pequeño giro hacia matices menos corrosivos y de alguna manera más melódicos. La banda de Michael Ammot mantenía la filosofía intacta, de hecho las diferencias entre el anterior y el nuevo cantante no eran significativas, pero decidieron pisar el nuevo siglo suavizando ligeramente sus aristas y haciéndolo todo más sónicamente discernible. Bajo esos preceptos se grababa aquel disco titulado “On Fire”…

Janne “JB” Christoffersson llegó a Spiritual Beggars desde su banda, Grand Magus, y de hecho siguió compaginando sus actividades en ambos grupos, hasta que en 2010 salió de los Beggars dando por finalizado el pluriempleo. Y es que Grand Magus siempre ha sido la criatura de Christoffersson, desde que en el lejano año de 1996 los fundara junto con su colega el bajista Mats “Fox” Skinner. Lo suyo siempre ha sido una reivindicación del metal más auténtico de raíz y poco postureo. Una amalgama que paso a paso fue sonando más a metal clásico, en momentos tocado todavía por la lentitud y la contundencia del doom, dándole especial protagonismo a los riffs pesados sobre los que cimentar sus canciones. “Wolf God” es la nueva entrega de los lobos de Estocolmo. Vivir de los prototipos hasta hacerlos creíbles y respetables en base a una honestidad inquebrantable. La insistencia en sus señas de identidad, en su condición elegida de banda de culto. La grandiosidad voluntariamente rechazada para mantener su vuelo a ras de suelo. Filosofía básica como en la canción que da título al álbum. Los lobos han vuelto…

(Esta semana en Rocktopia: SPIRITUAL BEGGARS, GRAND MAGUS, CORRODED, ALTITUDES & ATTITUDES, MONKEY3, PERVY PERKIN, A.C.T. y SAGA)

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