Programa 7 de Diciembre de 2019

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Hoy, para empezar, nos detenemos en la ciudad australiana de Melburne. De allí salieron a mediados de los 70s cuatro chavales que apenas contaban con la mayoría de edad, y que al parecer no sabían que en Irlanda, años antes, un tal Rory Gallagher había formado un grupo llamado Taste. Supongo, ya digo, que sería fruto de esa ignorancia llegar a la conclusión de que Taste era también un buen nombre para su banda. El caso es que eran los 70s, así que estos Taste australianos hicieron lo propio, o sea, meter codo y tocar, tocar y tocar allí donde podían. En 1976 grabarían su primer LP. Un disco titulado “Tickle Your Fancy”. Taste fueron los artistas más jóvenes en firmar para Warner Music Australia y lanzaron dos álbumes, llegando a meter algunas canciones en el Top-20 de las listas de su país. Los pecados de juventud se suplían con la frescura y el descaro propios de la edad, para dar con una forma de hacer las cosas por la que serían comparados con formaciones de glam británicas como Sweet, aunque lo suyo también tenía que ver con otros nombres como UFO…

El nexo de unión entre una banda como Taste y nuestro próximo invitado es tan fácil como que él fue uno de los fundadores del lejano grupo, su primer banda seria cuando apenas contaba con dieciocho años de edad. Él era batería de Taste y lo ha sido luego de grupos de prestigio como Planet-X o Ring Of Fire, además de haber sido músico de sesión para gente como Steve Vai, Tony MacAlpine, Derek Sherinian o Kiko Loureiro. Estamos hablando del excepcional batería Virgil Donati.
Donati además fue uno de los serios candidatos para ocupar el puesto de Mike Portnoy en Dream Theater. La cosa no salió y el ha seguido con su carrera de músico a sueldo, pero también en solitario. Perteneciente a este último apartado se edita en estos días su nuevo “Ruination”. Un álbum complejo y retador con el que se explaya a sus anchas en esa horquilla musical no tan explorada que va del rock/metal-fusión al rock progresivo y los coqueteos con el djent. Evidentemente una apuesta arriesgada de un músico inquieto. No en vano su anterior obra la realizó en el ámbito de la música clásica. En “Ruination” se hace custodiar por músicos de su confianza. Gente que le ha acompañado en vivo en los últimos tiempos y colaboradores como las de el guitarrista Marco Sfogli o el teclista de Allan Holdsworth, Steve Hunt. Y desde luego el propio Holdsworth puede haber sido una fuente de inspiración para este sensacional, y esquivo “Ruination”. Obra semi-instrumental cuyo peso descansa en gran medida en la exuberante manera de tocar la batería de Virgil Donati, en las percusivas guitarras y las apariciones vocales de Irwin Thomas con quien Virgil comparte banda en los Southern Sons. Un álbum para escucharlo y re-escucharlo sabiendo que hacerlo es una inversión de placer auditivo a medio plazo…

(Esta semana en Rocktopia: TASTE, VIRGIL DONATI, TERAMAZE, VINNIE MOORE, JORDAN RUDESS, BON VIVANT y DRAGONFORCE)

Programa 30 de Noviembre de 2019

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Abrimos esta semana Rocktopia con el que para muchos críticos está considerado como uno de los mejores discos de debut de toda la historia del rock, o sea el primero de Van Halen. La banda de colegiales de Pasadena habían pasado de tocar en fiestas de instituto a hacerlo en los clubs de su zona, una y otra vez. Por el camino recabaron los servicios del cantante Dave Lee Roth al que básicamente invitaron al grupo por ser un niño bien con un equipo de sonido de directo más que atractivo. Él fue en realidad quien pensó que el nombre de Van Halen sonaba mejor que Mammoth, que era su anterior apelativo. Probablemente el último gesto de humildad que se le recuerda. El caso es que Gene Simmons de Kiss les echó el ojo, y no paró de echarles también una mano hasta que vio como se editaba su primer álbum. La producción corrió a cargo de Ted Templeman, quien en tan solo dos semanas de grabación real, extrajo de estos chavales desbordados de energía, gran parte de su potencial. Apenas tenían canciones, todas ellas quedaron plasmadas en el disco. Todo era fresco, sin pensamientos preconcebidos, solo una banda deseosa de explotar y dispuesta a hacerlo lo antes posible. Y por su puesto, por encima de todo, la guitarra de Eddie Van Halen. Simplemente el nacimiento de uno de los guitarristas más importantes y, sobre todo, influyentes de la historia del rock. Si Jimi Hendrix había cambiado el concepto de la guitarra eléctrica, Eddie Van Halen fue el encargado de actualizar su legado y ser posiblemente el primer guitarrista de la era moderna. El virtuosismo y la diversión de la mano en un disco indispensable…

Nos encanta en Rocktopia preguntarle a los músicos con qué disco quieren que abramos el programa para introducir su música, y esa elección hecha del primer disco de Van Halen ha sido cosa de nuestro próximo invitado, y uno de nuestros más ilustres escuchantes, el gran Kike G. Caamaño…

Hacía tres años que Kike no nos deparaba nueva música. Ocupado con las ediciones recopilatorias celebrando las tres décadas de existencia de Asha, hemos tenido que esperar hasta ahora para que el músico gallego afincado en Málaga destape una vez más el tarro de las esencias, o mejor dicho, de “sus” esencias. Porque si hay algo que trasciende de manera palmaria en su nuevo “Disclosure Of Technology” es su contundente presencia; su manera hiper reconocible de hacer las cosas, y lo que hace que esta vez eso haya llegado más lejos, es la sensación más o menos fundada de que Caamaño a estas alturas hace ya básicamente lo que le da la gana. Y eso es bueno, porque el talento se explaya a su antojo sin pedir permiso, al margen de gustos o rechazos, filias y fobias.
Lo nuevo de Asha está formado por tan solo seis temas. Muchas veces criticamos las canciones de relleno tan abundantes en los discos hoy en día. Bien, pues Kike va al grano y lo hace sin compromisos predeterminados. Algunas canciones instrumentales, unas extensas y otras no tanto. Grandes desarrollos puntuales, y la voz casi ya imprescindible de Jacob Poulsen, que vuelve a ser capital.
La tecnología, su uso y el de la información. Sus aspectos más oscuros como base del concepto del disco. El viaje espasmódico en el que valles y picos de fiebre musical marcan el destino nunca escrito de estas canciones. Simplemente uno de los músicos más talentosos de nuestro país probando serlo una vez más…

(Esta semana en Rocktopia: VAN HALEN, ASHA, FLYING COLORS, MARCO SFOGLI, SONATA ARCTICA, ECLIPSE y HEAT)

Programa 23 de Noviembre de 2019

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Durante la década de los noventa muchos de los estilos que triunfaron en la década anterior quedaron relegados a vivir en base a un estatus de culto. Algunos mercados como el japonés aguantaron el vuelco de tendencias y también en Europa, aunque a nivel minoritario, bandas jóvenes surgían desoyendo las órdenes no escritas de la industria discográfica. Suecia era ya entonces un país en el que convivían artistas de los más diversos pelajes, con la garantía con la que casi siempre despachan las cosas, a toda fidelidad. Y así surgió una banda como Jekyll & Hyde, ahora prácticamente olvidados, pero cuna de músicos que luego fueron parte de formaciones como The Poodles, Talisman, Royal Hunt, Evergrey o Hammerfall entre otros.
Jekyll & Hyde eran jóvenes y se notaba, había muchos aspectos que depurar en su puesta en escena. Eran jóvenes, pero en lugar de decantarse por las modas imperantes prefirieron emular a sus héroes más recientes, y por eso su propuesta recordaba a la de bandas como Skid Row, pero sobre todo a Guns’N’Roses. En 1998 editaban “Heavenly Creatures”, su segundo álbum, y el que posiblemente terminó siendo el favorito de su corta discografía. Los ecos de la banda de Axel Rose y Slash eran patentes, se cruzaban con el carácter intransferible escandinavo. Sonaban bien, aunque quedaban lejos de los originales, y en cualquier caso representaban una propuesta fresca, válida y que algunos les servía para mantener viva la llama de un pasado feliz…

Es curioso como después de liquidar Jekyll & Hyde, sus componentes: el cantante Jakob Samuel; el guitarra Pontus Norgren y el otro guitarrista Marcus Jidell se centraron en la consecución de un grupo en formato de trío, con tintes épicos, power metaleros y versados en los cuentos de Tolkien. Luego Samuel y Norgren formaron los festivos The Poodles, pero Markus Jidell sintió la llamada de su “yo” más épico con Royan Hunt; más serio con Evergrey y más oscuro después con The Doomsday Kingdom, o con Avatarium.
Avatarium fueron creados en 2012 por dos prestigiosos músicos de la escena doom clásica como los Candlemass, el bajista Leif Edling y el teclista Carl Westholm. Después de la salida de ambos fuera de Avatarium, Marcus Jidell ha quedado como principal factotum del grupo, junto a la que es su esposa y cantante de la banda Jennie Ann Smith. “The Fire I Long For” es el título de su nuevo trabajo, con el que suman una pieza más a su cada vez más sólida discografía. No muchos hubieran apostado por la continuidad de lo que parecía en sus inicios un proyecto. Ahora ese poso de estabilidad se nota a cada paso que dan, y este nuevo disco no es una excepción. Avatarium prueban ser capaces de atraer hacia sí mismos una buena paleta de influencias que, sin embargo, logran armonizarse en torno a un concepto en el que el doom sirve como elemento común. Leif Edling todavía ha contribuido con tres canciones a la consecución de este disco, mientras Ann Smith dice que Bob Dylan o Leonard Cohen siguen siendo una influencia en la consecución de sus letras simbólicas. Todo es un esfuerzo en busca de los equilibrios: sombras y luz; densidad y ligereza. La voz cautivadora de Ann Smith respaldada por un sonido mastodóntico de base de ritmo, el que han conseguido para la ocasión en los Estudios DeepWell de Estocolmo, con la producción del propio Marcus Jidell…

(Esta semana en Rocktopia: JEKYLL & HYDE, AVATARIUM, CANDLEMASS, TORBEN ENEVOLDSEN, PRETTY MAIDS, THE DARK ELEMENT y AUTUMN)

Programa 16 de Noviembre de 2019

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Ya sabéis que durante nuestra sección de cada inicio de Rocktopia le echamos un vistazo al pasado. Y puede ser un pasado lejano, legendario y grandioso, o un pasado más cercano y completamente minoritario. Ese es el caso de nuestra edición de esta semana. Y es que hoy vamos a comenzar hablando de Noctis, una banda surgida en 2005 en Perth (Australia), en base a los hermanos Daniel y Ben Mazzarol, guitarrista y batería respectivamente. Al proyecto se unieron miembros de bandas de su entorno como Voyager o Psychonaut y juntos se embarcaron en su propia e intricada cruzada.
Noctis se anunciaban afirmando que venían de la capital más aislada del mundo, refiriéndose a Perth, y su música, desde luego, orbitaba alrededor de ideas oscuras y melancólicas. Una suerte de rock progresivo, gótico, melancólico y doom que llegaba puntualmente a las abruptas cotas del death metal, para trasladar su mensaje de apocalipsis personal y psicológico a través de su EP de debut de 2007, y luego de su disco completo de 2010, al que titularon “Silent Atonement”…

Tanto el bajista Alex Canion como la guitarrista de Simone Dow grabaron ese disco como miembros de Noctis, aunque sus esfuerzos quedaron finalmente volcados en exclusiva en su banda actual: Voyager.
La formación que el carismático Daniel Estrin creara ahora hace 20 años se mantiene en pie y cada vez más fuerte en la defensa de su propuesta musicalmente transversal, la cual pareció adelantarse a su tiempo en el momento de su nacimiento, pero que ahora mira de tú a tú a muchas bandas de vanguardia mucho más jóvenes. Para muestra nos encontramos con la colaboración del líder de Leprous, Einar Solberg, en una de las canciones de “Colours In The Sun”, el nuevo y como casi siempre genial trabajo de Voyager.
Estrin siempre quiso desencasillarse, pisar terrenos difusos hasta describir su música como electro power pop metal progresivo y épico. Por disparatado que parezca puede que tenga razón. Producción diáfana y sólida. Canciones repletas de líneas digeribles en su entorno único…

(Esta semana en Rocktopia: NOCTIS, VOYAGER, ALCEST, JUAN SAURÍN, CYHRA, LACUNA COIL, ELUVEITIE y D.A.D.)

Programa 9 de Noviembre de 2019

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Es curioso cómo algunos músicos de capacidades técnicas muy altas se sienten irremediablemente atraídos por el heavy rock. Supongo que la fuerza, la diversión y el dinamismo del estilo están detrás del atractivo que han hecho que un bajista como Jonas Reingold haya acometido, a lo largo de su vida, aventuras como la que se llamaba como su propio apellido o si no, ese otro grupo al cual bautizó como Midnight Sun.
Reingold venía de estudiar arte y música hasta los niveles más altos. Había tocado como parte de una banda formada por miembros de ABBA y también en orquestas de jazz. Pero su espíritu más juvenil le pedía guerra, así que imaginó su propia banda de hard rock junto con el vocalista Pete Sandberg, quien venía de tocar con los melódicos Alien. Así en 1996 se formaban Midnight Sun y unos meses después publicaban su primer disco, bajo el título “Another World”. Un álbum de hard rock melódico, a veces algo neoclásico, con denominación de origen escandinava, vibraciones deudoras de los 80 y por supuesto magnificas líneas de bajo…

Después de Midnight Sun, Jonas Reingold ha ido prestando sus servicios en bandas como The Tangent, Kaipa o sus propios Karmakanic, además de ser el bajista durante los últimos veinte años de The Flower Kings. El pasado año el líder de estos, Roine Stolt, decía que no sabía si realizar o no un nuevo disco bajo el nombre de la banda, y por eso editó un trabajo interesante como Roine Stolt’s The Flower King, aunque no era muy entendible que lo hiciese así, y ahora aún más se reafirma esa sensación cuando se publica en estos días el que sí que es con todas las de la ley el nuevo disco de The Flower Kings, al cual han titulado “Waiting For Miracles”.
Lo cierto es que poco importan las inseguridades de Stolt, acerca de cómo firmar sus discos, porque Stolt es un fructífero músico, capaz de escribir canciones y canciones, de todos los metrajes y casi siempre de calidad garantizada. Otra cosa es la intensidad que le pone a sus trabajos, pero felizmente, el nuevo álbum de The Flower Kings se sacude esa problemática a base de mantener las cosas dentro de un encuadre natural, insistiendo en la confección de temas más concisos que otras veces, sin dejar lugar para la monotonía, a pesar de tratarse de un disco doble….

(Esta semana en Rocktopia: MIDNIGHT SUN, THE FLOWER KINGS, HASSE FROBERG & THE MUSICAL COMPANION, OLA ENGLUND, KADAVAR, LEPROUS y PORT NOIR)

Programa 2 de Noviembre de 2019

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Los primeros años del siglo XXI trajeron consigo el paulatino colapso de la industria discográfica, que fue derivando en la aparición de estilos y propuestas los cuales durante años habían estado acallados por las modas imperantes. Esa fue una de las razones para que el heavy tradicional volviese a levantar cabeza y proyectos como Missa Mercuria naciesen. Missa Mercuria se creó principalmente alrededor de tres bandas alemanas: Pink Cream 69, Silent Force y Vanden Plas, quienes ponían al servicio del proyecto a casi todos sus componentes, además de las colaboraciones de personal cercano como la cantante de Edenbridge, Sabine Edelsbacher. Se trataba de una obra coral y conceptual, como en aquellos años estaba tan en boga. Historias de mitologías inventadas a golpe de heavy rock tirando a sinfónico en algunas canciones; en otras sonando más power, e inclinándose por aspectos progresivos puntuales y sus interludios instrumentales correspondientes. Un buen trabajo que pasó inadvertido y que no tuvo continuación, pero el cual nosotros escuchamos hoy para abrir el programa…

En aquella unión surgida para dar forma a Missa Mercuria, era bastante lógico encontrar una nutrida representación del combo de Kaiserlautern, Vanden Plas. Ellos han sido, sobre todo a partir de la mitad de los 90, un serio representante de la élite del prog-metal en Europa. Su formación se ha mostrado inalterable desde su fundación en 1986. Hermanos de armas, con las ideas muy claras y una forma de hacer las cosas que, si bien hoy en día se puede considerar convencional, allá por la época en la que ellos se fundaron, pocos apostaron decididamente por la sofisticación del hard rock y el metal melódico, dotándolo de índole sinfónico y progresivo.

2019 es al año de lanzamiento de su noveno disco de estudio. Atrás quedaron sus dos trabajos anteriores orquestados y con visos de ópera rock, aunque el espíritu conceptual de Vanden Plas sigue aquí en “The Ghost Xperiment: Awakening”, porque es prácticamente parte del ADN de la banda. Un viaje a través de una historia con tintes parasicológicos que sirve de pretexto para mostrarse tan progresivos como hacía tiempo que no la hacían. Vuelven a echar mano de arreglos orquestales, pero de manera puntual, para así devolvernos a unos Vanden Plas a mitad de camino de sus dos últimas obras y sus primeros discos de los 90.. Un feliz retorno al pasado sin dejar el presente que nos deja uno de los discos más inspirados de su ya de por sí brillante carrera…

(Esta semana en Rocktopia: MISSA MERCURIA, VANDEN PLAS, EDENBRIDGE, SZIJARTO ZSOLT,RIOT V, INGLORIOUS y MATT MITCHELL & THE COLDHEARTS)

Programa 26 de Octubre de 2019

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El comienzo de milenio nos trajo una nutrida representación de bandas de prog-metal convencional venidas desde Escandinavia. Buenos grupos como Circus Maximus, Seventh Wonder, Dark Water, Andromeda, Status Minor o Aspera.
Los componentes de Aspera apenas contaban con 20 años de edad cuando ya intentaron hacerse un hueco firme en el panorama del momento. Venidos desde Noruega editaban su único disco con los primeros albores del año 2010. Un álbum titulado “Ripples”, grabado prácticamente en su propio estudio casero, pero luego mezclado y masterizado por Jens Bogren, quien ya por entonces había trabajado con gente como Opeth, Symphony-X o Paradise Lost. Al final todo el conjunto resultó de un empaque absolutamente profesional. Escuchándolo parecía complicado adivinar que detrás de “Ripples” se encontraban unos chavales que apenas acababan de salir del instituto. Lo suyo era prog-metal de libro, trazas muy melódicas y, por supuesto también, margen de mejora para una propuesta ya sobradamente válida aunque con muestras de bisoñez.
Increíblemente, las actividades de promoción se cancelaron cuando resultó que la banda necesitaba cambiar su nombre debido a, según su compañía de discos, “razones técnicas imprevistas”. Pasaron a denominarse Above Symmetry, relanzaron este mismo disco con algún tema extra, aunque al final nada ocurrió con ellos…

Los miembros de Aspera o Above Symmetry siguieron su propia suerte. Por ejemplo, el guitarrista Robin Ognedal es desde hace un par de años miembro de Leprous.
La banda de Einar Solberg vuelve en estos días a poner sobre la mesa un disco inconformista y creativamente polémico. Si su anterior trabajo ya hizo que muchos de sus antiguos fans arquearan las cejas, o les dieran la espalda, “Pitfalls”, nombre de su nueva criatura, va a suscitar opiniones aún más extremas. Y es que la deriva de Leprous con respecto a sus primeros años es todavía más evidente, y además parece una ruptura con un pasado que ahora mismo no tienen visos de revivir.
La valía de “Pitfalls” es incuestionable e inquebrantable. La honestidad artística de la banda de Oslo es a prueba de bomba. De hecho Solberg reconoce que este nuevo álbum les va a ocasionar pérdida de fans, y confía en ganar otros nuevos, porque lo que realmente le importa es lo que la banda siente creando música, independientemente de las opiniones de nadie ajeno a ellos. Estos son Leprous en 2019. Más introvertidos y reflexivos que nunca. Más pausados, más atmosféricos, pero también mucho más pop, porque salvo escasos momentos, “Pitfalls” no deja de ser un serio y meditado trabajo de pop oscuro. La final y muy extensa “The Sky Is Red” es con mucha diferencia la más contundente de todo el disco, y como el resto del álbum versa sobre el proceso de depresión que Solberg estaba sufriendo en el momento de su creación…

Esta semana en Rocktopia: ASPERA, LEPROUS, BENT KNEE, JOHN-5, MICHAEL SCHENKER FEST, PHIL CAMPBELL y BLACK STAR RIDERS.

Programa 19 de Octubre de 2019

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Hace dieciséis años, la parroquia progmetalera del planeta asistía al amanecer de un nuevo nombre. No era un músico joven, sino un veterano cuya máxima discreción lo había mantenido alejado de cualquier exposición. Su nombre: Nick Van Dyk.
Se las arregló para que se involucraran en su proyecto músicos del nivel de Jason Rullo y Michael Romeo (Symphony-X); Ray Alder, Mark Zonder y Joey Vera (Fates Warning); o el vocalista de Steel Prophet, Rick Mythiasin. Aquel proyecto se denominó Redemption, y su primer disco, editado en 2003, pasa por ser aún a día de hoy, uno de los más completos de su discografía.
Álbum homónimo de metal progresivo de potente sonido, aristas afiladas y ambiente oscuro. Cuidándolo todo con exquisito detalle, tomándose el tiempo necesario para que el producto final fuera de concepto y sonoridad tan sólidos, como ya lo es su música en sí.
En un principio Redemption fue planeado como un proyecto independiente, y sin visos de continuidad, sin embargo las reacciones suscitadas en cuanto a crítica y público terminaron por transformarlo en una banda cuyo trayecto, no sin haber atravesado problemas, llega hasta la actualidad…

Ray Alder dejó aparcado por unos instantes su trabajo con Fates Warning para dedicar su tiempo a Redemption en el momento en el que el proyecto se convirtió en banda. Ahora Alder vive en Madrid. Lo lleva haciendo desde hace tres o cuatro años. Abandonó Redemption. Fates Warning es desde hace mucho una banda de baja actividad, así que, aprovechándose de todo ello, el cantante tejano de origen mejicano se ha propuesto acometer su primer disco en solitario.
Fue en el metro de Madrid precisamente donde conoció al guitarrista Tony Hernando (Lords Of Black, Saratoga, Restless Spirits…). Éste se ofreció a colaborar en el álbum aportando canciones y grabando su guitarra y bajo. Lo mismo sucedió con su compañero de directo de Fates Warning, el también guitarrista Mike Abdow. Alder complementó las canciones aportando letras, melodías vocales y por supuesto la dirección musical, finalmente rematada por su amigo, el batería de la banda de hardcore melódico Ignite. La mezcla de “What The Water Wants”, que es como se llama el disco, corre a cargo de un Simone Mularoni (DGM), quien parece estar en todas partes últimamente. Con todo ello, trabajo finalizado. Versión concisa y más cercana de lo que Ray Alder nos tiene acostumbrados en sus otras aventuras. Metal intimista, con sus textos a mitad de camino entre lo reflexivo y lo emotivo, y esa forma de cantar de Alder siempre tan sentida. Un trabajo de pulso más bien pausado, con lugar para puntos de vez en cuando algo más enérgicos, cortesía casi siempre de nuestro Tony Hernando, como ocurre con “Wait” que es de lo más inmediato del disco…

(Esta semana en Rocktopia: REDEMPTION, RAY ALDER, ARCH/MATHEOS, BRYAN BELLER, EIGHTEENTH HOUR, CROBOT, KRISS BARRAS BAND y SUPERSONIC BLUES MACHINE)

Programa 12 de Octubre de 2019


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Empezamos el programa con el final de la carrera musical de un luchador del underground británico como Martin Orford. Él fue fundador de Jadis y de IQ, dos nombres claves del neo-prog de las islas. Todo un clásico de las peripecias progresivas afincadas en el Reino Unido. Orford encontraba un último respiro para editar, hace ahora justamente once años, “The Old Road”. Un disco plagado de todos esos elementos y variaciones sobre el rock progresivo y sinfónico anglosajón, con la participación de algunos de los colegas con los que había trabajado a lo largo de su longeva carrera. Ahí estaban las colaboraciones de Nick de Virgilio de Spocks Beard, de John Wetton de Asia, de Gary Chandler de Jadis o de John Mitchell de Arena, It Bites o Kino. Crisol de variedad, aunque solo sea progresiva.
Lo más curioso de este trabajo es que Martin Orford declaraba prácticamente nada más finalizarlo, que sería su despedida del negocio musical. Declarándose desilusionado con la forma en la que la industria discográfica estaba evolucionando, citando además, entre otras cosas, la piratería y las descargas ilegales de internet.
El canto del cisne de este magnífico músico…

Martin Orford lo dejó, pero aún sigue presente su legado minoritario aunque sólidamente fundamentado por una de las bandas que él mismo creó allá por 1981, hablamos de IQ. Ellos, desde luego, siguen siendo una eminencia en su estilo. Siempre capaces de adecuar sus pretensiones proporcionalmente a su popularidad. Ese talante de inteligente autocontrol los ha traído con una salud musical envidiable hasta nuestros días, como se demuestra en “Resistance”, su última obra. Un disco extenso, doble, profundo e intenso en el que aportan esa pizca de evolución que los ha hecho adaptarse a los tiempos de manera paulatina y casi imperceptible.
Al escribir “Resistance”, la banda notó que en un solo disco no podrían contener todas las ideas musicales que les rondaban. Por eso decidieron lanzarlo como un álbum doble aunque no conceptual.
Tres temas de más de quince minutos y otros como la enérgica “A Missile” que fueron testados en directo antes de la consecución del disco para comprobar su alcance de antemano…

Esta semana en Rocktopia: MARTIN ORFORD, IQ, PHIL LANZON, BRIAN MAILLARD, LACUNA COIL, EPICA y SILENT CALL.

Programa 5 de Octubre de 2019

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El final de los setenta y el principio de los años ochenta hizo a una banda como Kansas redireccionar su propuesta. El problema es que no todos sus componentes remaban en la misma dirección, y el cambio de década mostró a un grupo dubitativo, lo que trajo consigo severos cambios de formación. Variaciones de titulares en las que sus líderes naturales, Steve Walsh y Kerry Livgren, se mostraban incompatibles. Cuando uno de ellos salía del grupo, el otro volvía y viceversa. Así llegamos al año 1986. Años dorados del arena Rock, y el hard más comercial, y la difícil adaptación de unos viejos dinosaurios a aquel decorado.
Steve Walsh volvía a Kansas por entonces, y se traía con él a su colega Bill Greer, con quien había coincidido en su grupo de hard melódico Streets. Aunque la incorporación clave sería la de Steve Morse. El guitarrista venía de tocar con los incomparables e inclasificables Dixie Dregs. Un músico estelar y de estilo inconfundible que tiende a influir decisivamente en todo aquello en lo que participa, y por eso “Power”, el disco resultante de esa nueva encarnación de Kansas, se tornó como un perfecto reflejo de aquellos tiempos y de aquellos ingredientes musicales. Ahí estaba la voz de inmenso rango de Walsh, aún intachable, quien trajo de la mano sus nuevas inclinaciones de hard rock comercial, y cómo no, la magia de Morse quien con su toque de elegancia sublime y accesibilidad se sumaba a los guiños de tendencia progresiva por los que Kansas siempre habían sido conocidos. Un disco excelente, con un sonido deudor de aquella época y una producción a la altura de las circunstancias…

Aquella aventura de Steve Morse con Kansas puso de alguna manera al guitarrista de Ohio en el foco de la popularidad, y ello quizás jugó su baza importante para que terminara siendo el guitarrista de Deep Purple desde 1994 y hasta nuestros tiempos. Sin embargo la baja actividad de la legendaria banda británica le hace encontrar tiempo para dedicarse a otro de sus proyectos, el súper-grupo Flying Colors. Ese grupazo que desde 2012 está formado, además de por el propio Morse, por Mike Portnoy a la batería; Neal Morse a la voz y teclados; Dave LaRue al bajo y Casey McPherson a la voz.
“Third Degree” es el nombre del tercer esfuerzo en estudio de estos músicos extraordinarios que nos vuelven a regalar una colección de canciones a la altura de muy pocos. Porque pocos músicos son capaces de imprimir a la vocación progresiva inequívoca de Flying Colors, toda esa carga de profundidad netamente pop, con el toque entrañable con el que ellos lo hacen, terminando por redondear canciones entre las cuales quizás no encontremos esta vez tantos temas inmediatos, pero que a las segundas de cambio te terminan por conquistar irremediablemente una vez más…

Esta semana en Rocktopia: KANSAS, FLYING COLORS, PATTERN SEEKING ANIMALS, CICONIA THRESHOLD, THE 69 EYES y HOLLYWOOD VAMPIRES.