Programa 13 de Abril de 2019

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La entrada en el nuevo milenio trajo un cambio sustancial a nivel general en el mundo de la música. La ausencia paulatina de una industria discográfica que marcara las pautas, y el avance de la tecnología, hicieron que, para bien y para mal, se democratizara todo, y gracias a ello volvieran a aflorar estilos que habían sido relegados a un segundo plano en la década de los 90s. Así, estilos como el metal melódico y bandas como Pyramaze, consiguieron su pequeña porción de popularidad, emergiendo a las primeras de cambio, como parte de una efervescente escena escandinava.
Fundada en 2001 en Dinamarca, la banda siempre tuvo un pie en Estados Unidos. Tanto es así que su primer cantante, Lance King, y su primer y actual teclista, Jonah Weingarten, son americanos, y que su primer show lo llevaron a cabo en Miniápolis. En 2006 Pyramaze editarían su segundo disco, se trataba de un álbum conceptual titulado “Legend Of The Bone Carver” con el que conseguirían buenas críticas, y ser invitados a formar parte del prestigioso festival Prog-Power, en su versión americana. Después de años de sequía, los fans del metal épico, melódico y facturado siempre con la pulcritud como norma, se reecontraban con bandas como ésta, con historias místicas y con discos como “Legend Of The Bone Carver”…

Lance King, el cantante que estampaba su firma vocal en ese disco de Pyramaze, ha aportado su voz a grupos de limitada repercusión pero respetable trayectoria en algunos casos, como Avian, Ilium o anteriormente Balance Of Power. Otra cosa que le tiene atareado es su sello discográfico y su carrera en solitario. “ReProgram” es su nueva obra, un disco poco arriesgado, pero en el que encontramos a un Lance King en perfecta forma. Los años no pasan por él, que sigue siendo un digno seguidor de cantantes icónicos como Geoff Tate o Bruce Dickinson, y esa es la senda estilística que sigue, con su metal melódico americano de guiños técnicos, muy bien ejecutado, co-producido y totalmente controlado por él mismo en todos los procesos, y además con colaboraciones de músicos de su entorno profesional, que no geográfico, como Kim Olesen (Anubis Gate), Markus Sigfridsson (Darkwater/Harmony), Morten Gade Sørensen (Pyramaze/Anubis Gate) o el gran Mattias IA Eklundh (Freak Kitchen). El resto de la producción corre a cargo de otro amigo como Jacob Hansen, productor de Volbeat o Evergrey y también miembro de Pyramaze…

(Esta semana en Rocktopia: PYRAMAZE, LANCE KING, AVANTASIA, BATTLE BEAST, MARCO SFOGLI, APPEARANCE OF NOTHING, CELLAR DARLING y ELUVEITIE)

Programa 6 de Abril de 2019

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Fair To Midland nacieron en 1998, en un pequeño pueblo del estado de Texas. Uno de esos lugares en los que nunca pasa nada, así que poco tienen que hacer los chavales al salir del instituto. Una de las alternativas es agarrar un instrumento y darle rienda suelta a la imaginación. Sin nada que perder se dejaron llevar por el estado musical imperante, por el cual los sonidos alternativos copaban muchas de sus influencias. Eran de Texas, pero podía haber sido de cualquier parte. A aquellos ascendentes musicales sumaron el gusto por hacer las cosas más sofisticadas, menos previsibles, con licencia para pisar lugares poco transitados, y terminar jugando en la liga estilística de bandas como Coheed and Cambria o 3.
Nunca demasiado convencidos de sus posibilidades, con idas y venidas de personal, tras dos álbumes de modesta acogida, justo cuando la banda estaba discutiendo seriamente su ruptura, recibieron una llamada de Serj Tankian, de System of a Down. Sus dos álbumes y shows en vivo habían llamado su atención, así que quería firmarlos para su sello discográfico. Esto reforzó la confianza de la banda y en junio de 2007 editarían “Fables from a Mayfly: What I Tell You Three Times Is True”, con toda la imaginería proveniente en gran medida de la afición del grupo por los cuentos infantiles y su poso misterioso. Recuperaron canciones de su anterior disco, las regrabaron con un productor del prestigio de David Bottrill y sus créditos en álbumes de King Crimson, Tool, Coheed and Cambria o Muse. Salieron de gira con Rage Against the Machine, Smashing Pumpkins, Queens of the Stone Age, o los propios Muse, además de la banda en solitario del mismo Serj Tankian, llegando a las listas de ventas norteamericanas…

Amigos y compañeros de escenario. Fair To Midland salieron de gira, confraternizaron y compartieron las tablas en alguna ocasión con otra banda muy distinta, pero con la que poseen puntos de encuentro: sus amigos Periphery. La banda de Washington DC edita en estos días su nuevo álbum, se trata del sexto disco y lleva por título “IV: Hail Stan”. Se trata del primero desde que uno de los pilares de la banda, el bajista y productor Adam Getgood, dejara la banda. Aunque la buena relación persiste, y Getgood ha tocado el bajo como músico contratado y co-producido el trabajo. Otra de las novedades es que “Hail Stan” es el primer álbum de Periphery editado por su propia compañía, lo que ha dotado al conjunto, según la propia banda, de una mayor libertad creativa. Así han tenido la oportunidad de trabajar en exclusiva por espacio de un año, en la composición y diseño del disco, y hasta se han permitido el lujo, gracias a esa libertad, de arrancar el álbum con una canción de 16 minutos.
Una de las bandas más representativas del djent y de esa evolución del prog-metal que emana directamente de las capacidades técnicas aplicadas al metalcore. Por eso, “IV: Hail Stan” es, más si cabe que nunca, una montaña rusa de atmósferas. Corrosivas, extremas o desesperadas por momentos, y ambientales y accesibles en instantes puntuales. Así son Periphery, y así van a seguir, y ahora aún más libres de ataduras externas…

(Esta semana en Rocktopia: FAIR TO MIDLAND, PERIPHERY, NEAL MORSE BAND, SPIRITS OF FIRE, ORPHANED LAND y THE QUIREBOYS)

Programa 30 de Marzo de 2019

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Ser hijo de un genio puede resultar una tarea complicada según en qué órdenes de la vida. Si tu padre es ese genio, y además se ha hecho millonario gracias a su talento, te puede permitir vivir tranquilo, con la nevera siempre llena y la serenidad de una cuenta bancaria saneada. Dweezil Zappa es uno de esos “hijos de…”. Su extravagante padre, Frank, quiso ponerle ese extraño nombre, que era en realidad un apodo y seña de identidad de su siempre corrosivo sentido del humor. Se cuenta que la fascinación por el mundo de la música de Dweezil fue tardía, pero si tu padre es Frank Zappa puedes verte apadrinado y aleccionado por no menos que monstruos del calibre de Eddie Van Halen y Steve Vai. Y es que Dweezil fue hijo de su padre y de su generación y se vio atrapado en un primer momento por el hard rock imperante en Estados Unidos durante los 80s y primeros 90s. La genética tampoco le fue esquiva, y sus capacidades técnicas quedaron claras desde los principios de su carrera en solitario, aunque lo de componer buenas canciones, sobre todo en sus inicios, quedó bastante fuera de su alcance. Esa faceta fue mejorando, y cuando llegó la edición de “Confessions”, en 1991, al menos consiguió que no fuese del todo sonrojante. A ello ayudó la siempre envidiable lista de contactos de Dweezil, que hizo que estrellas de la época como Nuno Bettencourt de Extreme se involucraran decisivamente en el disco, además de participaciones de otros como Warren De Martini de Ratt o Zakk Wylde de Ozzy. El pequeño Zappa nunca rehusó de los cameos de rostros mega populares y en esta ocasión Michael J. Fox pondría su granito de arena en ese sentido. Por lo demás “Confessions” es un trabajo que no ha envejecido excesivamente bien, con un sonido ahora obsoleto repleto de clichés, aunque sí nos trae la nostalgia de una época en la que la MTV y las radios programaban música de este estilo con frecuencia…

De la larga lista de colaboradores que Dweezil Zappa tenía en ese disco de 1991 uno es Mike Keneally. Keneally es un músico, en toda la extensión de la palabra, no demasiado popular, pero enormemente prestigioso dentro del entorno de sesioneros estadounidenses. Trabajó con Frank Zappa, y también lo ha hecho con Steve Vai o Joe Satriani. Su nombre aparece en créditos de discos de gente muy dispar. Ahí están Mastodon, Brian Beller, Solomon Burke o James LaBrie por nombrar unos pocos. Su última colaboración es la que hace para el último álbum de Devin Townsend.

La sensación de vértigo que se produce cada vez que te acercas a un nuevo disco del músico canadiense se amplifica con la edición de “Empath”, y es que la amplitud debajo de los pies de Townsend es inmensa. Todo está permitido, todo puede ocurrir y todo está cuidado al milímetro y albergado por una producción sonora de clase muy alta, respaldada por la obsesión puntual de Devin por la grandilocuencia y las capas instrumentales y de arreglos musicales de todo linaje. En algunas de las canciones de “Empath” conviven hasta tres baterías. El gran Morgan Agren ex de Fran Zappa entre otros, para las partes más etéreas, Anup Sastry (de Monuments) para los momentos de prog metal y el popular en redes sociales Samus Paulicelli (de Abigail Williams) para las zonas mas metaleras. Coros inmensos, arreglos orquestales, pasajes espaciales, voces angelicales y otras infernales. El Devin Townsend exagerado en estado puro, en un álbum muy ambicioso a todos los niveles…

(Esta semana en Rocktopia: DWEEZIL ZAPPA, DEVIN TOWNSEND, THE MUTE GODS, JOE STUMP, YNGWIE MALMSTEEN, AVALANCH y DELAIN)

Programa 23 de Marzo de 2019

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Pink Floyd estaban ya sólo capitaneados por David Gilmour cuando en 1988 publicaron su primer disco completo en directo. La alargada sombra de Roger Waters amenazaba, pero Gilmour fue más Gilmour que nunca y había preparado un nuevo disco de la banda en 1987. De la multitudinaria gira de presentación de aquel “A Momentary Lapse Of Reason” nacieron las grabaciones del posterior “Delicate Sound Of Thunder” realizadas en agosto de 1988, en el Nassau Coliseum, durante cinco noches consecutivas. Una grabación audiovisual casi como colofón al final de la gira inicial del “Momentary Lapse Tour 1987/88”. La calidad técnica de la puesta en escena habitual del grupo trató de plasmarse en esta diáfana grabación, con multitud de músicos sobre el escenario y toda la parafernalia de luz, sonido e imágenes tan característicos de Pink Floyd a lo largo de su historia.
La parte visual de los conciertos fue estrenada en formato VHS, Video CD y Laserdisc y nominada para un Premio Grammy por Mejor Video Musical de larga duración. Temas de lo que era su último disco en aquel entonces y rendiciones a los álbumes más vendidos del grupo…

Uno de los músicos que aparece en “Delicate Sound Of Thunder”, perteneciendo a Pink Floyd en sus últimas épocas (hasta se casó con la hija del teclista Richard Wright), es el bajista Guy Pratt. Sesionero de lujo, con créditos en innumerables álbumes de Madonna, Tom Jones, Rod Stewart o Gary Moore, Guy Pratt también es amigo de los alemanes RPWL y por eso ha colaborado con su bajo en su último “Tales From Outer Space”, el cual se pone en circulación en estos días.
Los Pink Floyd de Baviera editan su octavo disco. Un trabajo especialmente ambientado en las historias de ciencia ficción y el primero de estudio en cinco años. Con él recuperan las sensaciones de antaño. Nunca han ocultado su devoción por los universos floydianos, más bien todo lo contrario, esa es la senda en la que se sienten más cómodos y la que todos sus seguidores esperan. Así las cosas la nueva obra de RPWL no va a decepcionar a nadie, ya que en ella hallamos esa capacidad melódica, casi siempre accesible, que de cuando en cuando se adentra en escondites más sofisticados, aunque lo hace sin que nos demos cuenta, echando mano de uno de sus mandamientos fundamentales: la fluidez…

(Esta semana en Rocktopia: PINK FLOYD, RPWL, WHEEL, CICONIA, SOEN, CANDLEMASS y THE HEARD)

Programa 16 de Marzo de 2019

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Harmony se formaron en el año 2000 en la localidad sueca de Borås. El guitarrista Markus Sigfridsson, el batería Tobias Enbert, y el cantante Henrik Båth fueron los precursores de la banda, la cual tras su maqueta de 2001 consiguió firmar un contrato discográfico con el histórico sello Massacre con quienes editaron su disco de debut, aunque aquello no terminó de fraguar, así que para su segundo capítulo Harmony cambiaron de compañía discográfica. Aquel segundo disco se titulaba “Chapter II: Aftermath” y desde luego marcó un paso adelante en su desarrollo musical. La idea preconcebida permanecía intacta, seguía sin ser demasiado original pero las canciones tomaban nuevos bríos y cotas más altas de acabado, con la banda interpretativamente mucho más solvente. Una banda en la que Kristoffer Gildenlöw (hermano de Daniel y ex de Pain Of Salvation), se ocupaba por entero del bajo. Power metal melódico palmario y de temática cristiana…

Harmony siguen existiendo y fueron sin ninguna duda la semilla de la que germinó otra banda contemporánea como Darkwater. Ni más ni menos que cuatro de los músicos que grabaron el segundo trabajo de Harmony han firmado también el último disco de Darkwater, y curiosamente el quinto miembro de la actual formación es Simon Andersson quien también fuese bajista de Pain Of Salvation. El caso es que estos suecos nos ganaron desde la edición de su primer álbum y lo siguen haciendo más de diez años después, esgrimiendo los mismos argumentos, y haciéndolo con la misma competencia en su nuevo “Human”.
Darkwater forman parte de esa escena escandinava de bandas como Andromeda, Seventh Wonder o Circus Maximus las cuales no se distingue por su experimentación, o búsqueda de nuevos horizontes, pero sí por su pluscuamperfecta manera de aunar buenas canciones, cuajadas de melodías pegadizas, de cambios de tempo fluidos y coherentes. Todo dentro de un entorno eminentemente progresivo pero alejado de grandes exhibiciones instrumentales. Mención especial de nuevo para la voz de Henrik Båth, quien está pletórico, y con cuya nitidez y elegancia ejemplifica al grupo entero…

(Esta semana en Rocktopia: HARMONY, DARKWATER, PROTOMYTHOS, NI, THE INTERSPHERE, 22, TALES OF GLOOM y REEF)

Programa 9 de Marzo de 2019

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Quien más y quien menos puede reconocer que una banda como King Crimson ha sido una de las que mejor se ha adaptado al cambiante paisaje musical. La continuidad no ha sido la constante, sobre todo en las últimas dos décadas, pero el rey carmesí siempre ha mantenido viva su llama, aunque sea a través de proyectos paralelos.
En 1995 la banda de Robert Fripp hacía más de diez años que no editaba un LP. El EP “Vroom” había roto la sequía el año anterior, pero fue “Thrak” el álbum que definitivamente marcó el reinicio de estos pioneros de la experimentación progresiva.
Fripp comenzó a armar una nueva versión de la banda en 1993, con Adrian Belew, Tony Levin, Bill Bruford, Trey Gunn y Pat Mastelotto. Una formación con dos guitarristas, dos bajistas y dos baterías. Una alineación con formato de doble trío con la que explorar nuevas maneras de enfocar su música. Un álbum con una gran carga instrumental en el que tenían cabida las influencias pop traídas por Belew, pero también toda esa carga intransferible de sofisticación retorcida en una fórmula semi-instrumental que recuperaba algunas canciones de su anterior EP. La manera de adaptarse a los comprometidos 90s sin perder la esencia…

Pat Mastelotto saltó a la fama gracias a su periplo con la banda de AOR técnico Mr.Mister. La reputación ganada con ellos le valió para trabajar como músico a sueldo con muchos artistas e ingresar en la filas de King Crimson. Luego, gracias a ello, su prestigio se disparó aún más, habiendo participado desde entonces en múltiples proyectos como HoBoLeMa o más recientemente Mecca, aunque lo que le trae hoy hasta aquí es el que le une a los italianos Lorenzo Esposito Fornasari “LEF” y Carmelo Pipitone; y al ex bajista de Porcupine Tree, Colin Edwin. La reunión de estos músicos se llama O.R.k desde el año 2015 en el que debutaron discográficamente y “Ramagehead” es su tercera entrega. La colaboración de estos artistas de grandes capacidades y filosofía vanguardista nos trae de nuevo la fusión de la psicodelia acústica y el rock matemático preciso, con grandes dosis de melodías a veces emocionales, con esa carga histriónica y de caos controlado…

(Esta semana en Rocktopia: KING CRIMSON, O.R.K., COLD NIGHT FOR ALLIGATORS, KADINJA, ANDY JAMES, DREAM CHILD, LAST IN LINE y DEVIL’S HAND)

Programa 2 de Marzo de 2019

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El estatus de banda de culto es algo que a veces ocurre por casualidad y en otras ocasiones parece que simplemente sucede porque todas las circunstancias conducen a ello. Ese es el caso de Crimson Glory. Ellos nacieron al principio de los 80s intentando imprimir a su música un plus de épica oscuridad y teatralidad que los distinguiera del resto. Querían hacer heavy metal, y lo hacían, pero buscando la melodía, las armonías a dos guitarras, la histriónica y expresiva voz de Midnight, y también prestando atención a su imagen, luciendo durante largo tiempo unas pesadas máscaras de pulido metal con las que ocultaban sus rostros.
Al poco tiempo Crimson Glory consiguieron firmar un contrato con la incipiente compañía Roadrunner con la que editaron sus dos primeros discos, considerados sus trabajos más característicos, y con los que entraron a jugar en la liga de otras bandas de su generación como los primeros Fates Warning y Queensrÿche.
Tras otros dos álbumes, la banda de Florida se sumió en un ir y venir de miembros, de parones, pausas y desequilibrios, que los ha llevado hasta nuestros días, como un grupo que aún existiendo apenas tiene actividad.
“Trascendence”, se editaba en 1988 e incluso consiguió abrir las puertas de la MTV a su música. Se trataban de todas sus credenciales en su máxima expresión. La lírica del metal y la obsesión por los sonidos cristalinos, envueltos en su inseparable halo misterioso…

El fallecimiento de su vocalista original, Midnight, en 2009, puso fin a su larga lista de entradas y salidas en Crimson Glory. Todd La Torre fue uno de sus últimos y más reconocibles sucesores, algo que fue fundamental a la postre para terminar por convertirse en cantante de Queensrÿche..
Tras el cataclismo que significó la sonada y más que polémica ruptura con su vocalista de siempre, Geoff Tate, la presencia de La Torre parece haber devuelto a la banda de Seattle la tranquilidad de la que poco disfrutó con el influyente Tate. Se apresuraron a grabar un primer disco de reinicio en 2013 y su secuela de 2015, pero han tenido que pasar cuatro años para que la continuidad discográfica sea un hecho. “The Verdict” se pone a la venta en estos días, partiendo con la particularidad de que su magnífico batería de siempre, Scott Rockenfield, no ha sido parte del grupo para la grabación, ni lo será para su próxima gira, ocupado criando a su último hijo. Todas las percusiones registradas en “The Verdict” han sido cortesía del propio Todd La Torre quien retoma el instrumento con el que comenzara su andadura musical hace muchos años. De hecho el mismo Rockenfield en alguna ocasión había ponderado a su compañero como buen batería.
Aparte de esa curiosa circunstancia, “The Verdict” apenas se mueve un ápice de lo que son estos Quennsrÿche de la generación post-Tate, o lo que es lo mismo, la reivindicación de los primeros años de la banda, eliminando del sumatorio el factor de evolución, el cual ya no existe, y que fue determinante en el progreso del grupo como banda creadora de obras vanguardistas y tremendamente influyentes. Algo que no es obstáculo para que lo ‘Ryche vuelvan rubricar un estupendo trabajo, que aún pudiendo estar lleno de clichés, son los que ellos mismos crearon y muchos imitaron durante años y años. Y quienes mejor que ellos para retomar el mejor metal melódico y técnico, de denominación de origen americano…

(Esta semana en Rocktopia: CRIMSON GLORY, QUEENSRYCHE, FATES WARNING, GERRY MANCUSO, HAKEN, AUTUMN y WITHIN TEMPTATION)

Programa 23 de Febrero de 2019

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Un músico realmente particular y casi olvidado para abrir la edición de hoy de Rocktopia: el vanguardista y virtuoso guitarrista Tim Donahue. Aunque lo de guitarrista se le queda corto a este músico de primerísimo nivel de origen neoyorkino y afincado en Japón desde hace muchos años.
El inquieto Donahue obtuvo cierta relevancia a finales de los 90s cuando su música y su guitarra sin trastes fueron puestos al servicio de la voz de Paul Rodgers en un álbum semi-instrumental en solitario. Donahue venía del jazz, había estudiado en Berklee y es un entusiasta de la invención de nuevos instrumento. Uno de ellos, el arpa-guitarra, se convirtió finalmente en su única prioridad, ya alejado del mundo del rock.
El caso es que con el nuevo milenio Donahue andaba en su época más metalera y rockera, y se cruzó por su cabeza la idea de llevar su música un poco más allá, para acercarla al mundo del rock y el metal progresivos. Compuso un buen puñado de canciones con un vocalista en mente al que consideró ideal para sus nuevas creaciones. Ese cantante no era otro que James LaBrie. La propuesta fue aceptada por el miembro de Dream Theater, quien recomendó a Donahue contar con los servicios del batería Mike Mangini, a quien LaBrie conocía de sus trabajos en solitario. El proyecto se materializó y fue bautizado con el nombre de Madmen & Sinners.
El resultado fue lo que pretendía ser: un meticuloso y particular trabajo de metal progresivo, en su vena más americana. Tomando como cimientos el alud de riffs descomunales que Tim Donahue era capaz de sonsacar a su guitarra sin trastes, filtrada por efectos que le conferían un carácter realmente monolítico. Mientras, Mike Mangini apaleaba su percusión con su densidad habitual, y por supuesto LaBrie aplacaba la avalancha sónica con maestría marca de la casa.

Quién les iba decir por entonces a James LaBrie y a Mike Mangini, que ambos terminarían siendo compañeros en Dream Theater. Y es que se hacía complicado entender a la banda neoyorkina sin Mike Portnoy. Pero el tiempo pasa y se van a cumplir nueve años desde que el teatro de los sueños adoptó su era post-Portnoy y “Distance Over Time” es la prueba de la estabilidad y la aceptación que en mayor o menor grado sus fans otorgan a su actual encarnación. Musicalmente el nuevo álbum de Dream Theater marca contrastadas diferencias con respecto a su anterior obra. Si aquel era un disco conceptual, doble y por lo tanto extenso, basado en una pretendida sofisticación a todos los niveles, con “Distance Over Time” han querido dar el contrapunto y presentar canciones más escuetas -dentro de unos límites, claro- y menos ampulosas. La banda, por primera vez en mucho tiempo, ha trabajado conjuntamente los temas justo antes de entrar a grabarlos, algo que trasciende a la música en forma de mayor frescura. Como suele ser habitual en su caso, la crítica será dispar en sus valoraciones, y los fans seguirán probablemente llenando sus actuaciones en directo, y eso ocurre cuando una banda como ellos llega a un estatus de grupo por encima del bien y del mal. En cualquier caso, para un servidor, “Distance Over Time” una vez más no mejora lo más destacado de lo que Dream Theater ha hecho en su pasado, pero es que eso son palabras mayores y un objetivo difícil de alcanzar. Se trata de un muy digno capítulo de la banda de Nueva York con el grupo a velocidad de crucero…

(Esta semana en Rocktopia: MADMEN & SINNERS, DREAM THEATER, THE SEA WITHIN, MICHAEL HARRIS, AVANTASIA, MAGNUM y STARBREAKER)

Programa 16 de Febrero de 2019

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Los movimientos musicales progresan, o eso deberían, para adaptarse a la evolución y perseverar en el tiempo. Opeth es un claro ejemplo de ello. Nacieron, sin duda, con la vocación del death metal como base, pero desde el principio abrieron su propuesta a guitarras acústicas y voces limpias que aparecían esparcidas en sus canciones. En pocos años su sonido y estilo se fueron perfilando y sofisticando hasta convertirse en el máximo exponente del híbrido que significa aunar death metal y rock progresivo. Después de un álbum clave como “Black Water Park”, Opeth quisieron ahondar más en todo ello, así que en 2002 decidieron grabar un disco doble con las dos caras de su propia moneda. Uno fue “Deliverance” siguiendo la línea de sus anteriores obras, y el otro “Damnation”, un disco rupturista y relajado, melancólico, semi-acústico, con voces no guturales y toda la carga al descubierto de influencias de bandas como Camel o Caravan, claves en el crecimiento del jefe Mikael Åkerfeldt. “Damnation” se convirtió prácticamente en el nacimiento de los nuevos Opeth, tal y como hoy los conocemos. Se editaba en la primavera de 2003, y lo cierto es que ha envejecido con toda la brillantez que puede hacerlo semejante acopio de emociones templadas, nostálgicas y de grisácea belleza…

“Damnation” fue uno de los últimos discos de Opeth en los que se podía escuchar la batería de Martín López, el sueco-uruguayo que durante nueve años militó en la banda de Mikael Åkerfeldt y la cual abandonó por problemas de salud. Pero él, que es un hombre inquieto, en 2010 se convirtió en uno de los pilares para materializar otra banda como Soen, la cual se basó en un primer momento en el propio Martín, además del prestigioso bajista Steve DeGiorgo ex de Testament entre otros, o el vocalista de Willowtree, Joel Ekelöf. Pocos podrían haber previsto una continuidad del proyecto, después de idas y venidas de varios miembros durante todo este tiempo, pero lo cierto es que “Lotus” se ponía a la venta hace unos días, ya con sólo López y Ekelöf como miembros originales, pero manteniendo el interés y continuando con su crecimiento dentro de la madurez garantizada por sus experiencias anteriores desde el principio. La alargada sombra de Tool sobrevoló descaradamente sus inicios, algo que poco a poco ha ido dando paso, aún sin olvidarlo, a otras tendencias que bien tienen que ver con lo que es ahora mismo Opeth, lo que enriquece aún más su propuesta…

(Esta semana en Rocktopia: OPETH, SOEN, SEVENTH WONDER, JACKY VINCENT, F.M., DARE y TEN)

Programa 9 de Febrero de 2019

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Puede que los 90s hayan sido la época en la que más de moda estuvieron los discos de tributo. Se pusieron en boga álbumes acústicos, también los de grupos de rock con orquesta clásica de respaldo, y esos en los que músicos de todo tipo y filiación rendían homenaje a ciertos artistas, unas veces por admiración y otras por simple encargo lucrativo. Supongo que ese editado en 1999 con el nombre de “Whole Lotta Blues: Songs Of Led Zeppelin” tendría un poco de todo: músicos que sí habían bebido de las fuentes zeppelianas como Eric Gales y otros para los que Zeppelin no eran más que unos chavalitos como el caso de Otis Rush. El factor que definitivamente diferenciaba esta colección de canciones era en realidad que en este disco aparecían temas por su puesto firmados por Jimmy Page, Robert Plant, John Paul Jones y John Bonham, pero también temas de otros a los que Zeppelin habían versioneado a lo largo de su historia, e incluso alguna canción de las que siempre se rumoreó que la banda británica habían plagiado para escribir sus propios temas. Era una forma de humildemente completar un círculo abierto por Led Zeppelin, ellos hijos del blues, y de su aureola de la más terrenal música del diablo…

Eric Gales participó activamente en ese disco de tributo a Zeppelin, una de las tantas colaboraciones que ha realizado a lo largo de su extensa carrera, la cual llega hasta nuestros días con la edición de su último disco titulado “The Bookends”.
Él grabó su primer álbum cuando tan solo tenía 16 años, estuvo en la cárcel por asuntos de droga y posesión de armas, y cuando volvió a lo que mejor sabe hacer, lo hizo con todas las de la ley, creando discos que le han mantenido como favorito de nombres como Joe Bonamassa, Tosin Abasi de Animals as Leaders, o el mismísimo Carlos Santana. Dave Navarro dijo de él que “el hecho de que no fuera considerado el nombre más grande dentro de los guitarristas era un misterio”. El caso es que “The Bookends” nos trae al gran Eric Gales haciendo un repaso a gran parte de su muestrario de estilos e influencias. Los que le han llegado a interesar a lo largo de su trayectoria. Así en él encontramos blues, soul-rock o funk-rock. King’s-X, Jimi Hendrix o Albert King viven por igual como inspiración de sus nuevas canciones…

(Esta semana en Rocktopia: LED ZEPPELIN TRIBUTE, ERIC GALES, WALTER TROUT, ROBBEN FORD, TORBEN ENEVOLDSEN, HEART, THUNDERMOTHER y MASTODON)