Programa 17 de Marzo de 2018

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Después de una vida de excesos llevados casi hasta el límite, el momento de la redención llegaba para Motley Crüe cuando sus componentes decidieron aparcar sus vicios más autodestructivos y embarcarse en una cruzada por mantenerse sobrios y frescos. El primer álbum de Motley Crüe bajo esas premisas de salud y estabilidad mental sería su quinto trabajo, editado al final del verano de 1989. Con la producción de Bob Rock y la grabación en uno de los estudios de moda en aquella época, los Little Mountain de Vancouver, “Dr. Feelgood” trajo a unos Crüe tan insolentes y gamberros como de costumbre, sin perder la espontaneidad, pero con el plus que les otorgaba el ser conscientes de sus actos. Álbum de platino por partida séxtuple en Estados Unidos y más de siete millones de copias vendidas en todo el mundo les dieron la razón. Los reyes del glam metal se coronaban una vez más con temas autobiográficos, como el que daba título al álbum. Nombrado como la célebre banda británica de los setenta, pero que en realidad versaba sobre un camello; o el tema “Kickstart My Heart”, en el que Nikki Sixx ponía de manifiesto una de sus experiencias más extremas, cercana a la muerte debido a una sobredosis…

Podría resultar extraño pensar que el “Kickstart My Heart” de Motley Crüe posee un punto de conexión con una banda como Between The Buried And Me. Pero así es. Lo sabemos desde que ellos mismos incluyeran esa canción dentro de su álbum de versiones homenaje a algunos de sus temas favoritos. Y es que así son Between The Buried And Me: impredecibles, heterogéneos y brutales.
El cuarteto de Carolina del Norte edita en estos días “Automata: 1”, el primero de dos discos -el segundo de los cuales verá la luz en verano-, que completan un álbum doble conceptual que trata de temas muy en boga, similares a las cuestiones tecnológicas planteadas por series de televisión como “Black Mirror”. ¿Qué pasaría si los sueños se pudiesen retransmitir con el propósito de entretener? ¿Podrías consumir los pensamientos más íntimos de otra persona en la pantalla?. Cuestiones trasladadas con la sofisticación y la técnica de estos excelentes músicos que combinan ese virtuosismo, con las voces guturales y los pasajes devastadores a los que nos tienen acostumbrados. El ying y el yang del arte reivindicando la belleza de lo delicado, pero también de lo brutal…

(Esta semana en Rocktopia: MOTLEY CRÜE, BETWEEN THE BURIED AND ME, STRUCTURAL DISORDER, ANGEL VIVALDI, ANGRA, OPERATION: MINDCRIME, JUDAS PRIEST y EMBOQUE)

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Programa 25 de Noviembre de 2017

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Como salido de la nada un día de 1981 John Elefante se convirtió en vocalista de Kansas. Hasta entonces su aportación artística se había limitado prácticamente al entorno familiar y al salón de su casa, pero aquello cambió su vida para siempre. Elefante -con ese apellido siempre tan cómico para los hispanoparlantes-, a partir de entonces se erigió como un personaje importante para el creciente movimiento de hard rock cristiano, especialmente del área de California, trabajando como productor, compositor y arreglista de muchos artistas como Kerry Livgren, Petra o Barren Cross tras su salida de Kansas en 1983. Después de tantos trabajos fuera del foco directo, John Elefante decidió por fin preparar nuevas canciones y grabarlas. Para eso se unió a su hermano Dino, con quien había colaborado codo con codo en varios proyectos, poniendo en marcha el suyo propio, con el irónico nombre de Mastedon, haciendo honor al juego de palabras. “It’s a Jungle Out There” fue su disco de estreno allá por 1989. Un trabajo algo parcheado, con una sonoridad un tanto pasada de moda incluso para la época, pero que a pesar de todo fue convirtiéndose con el paso de los años en un álbum de culto dentro del hard cristiano.

John Elefante fue el sustituto de Steve Walsh en una banda multimillonaria como Kansas, aunque Walsh siempre será recordado como “El” cantante de Kansas, a pesar de que en la última reunión no haya querido ser de la partida. Sin embargo él sigue haciendo música, aunque sea de vez en cuando. No al ritmo de antaño ni mucho menos, pero todavía sintiendo la necesidad de cantar, sobre todo canciones que algún compositor pone a su servicio. En esta ocasión su mano derecha ha sido Tommy Denander, el talentoso guitarrista sueco afincado en California cuyos créditos rayan el infinito. “Black Butterfly” es el nombre de éste que es en realidad, solamente, el cuarto disco en solitario de Steve Walsh, y el primero nada menos que en doce años. Un álbum producido sin ningún rubor y elaborado sin ningún complejo al más puro estilo años 80, con ecos de los Kansas de la época, de Mr. Mister o de Saga viniendo a la cabeza, pero en un entorno muy AOR deudor de los mismos Toto. Anacronismo musical acabado con todo lujo de detalles en el seno de una obra que va a hacer las delicias de los amantes del género más melodioso sin miedo a cierta sofisticación…

(Esta semana en Rocktopia: MASTEDON, STEVE WALSH, ALICE COOPER, KANSAS, ANGEL VIVALDI, BLIND EGO, ARIA INFERNO y ANOTHER YOU)