Programa 5 de Octubre de 2019

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El final de los setenta y el principio de los años ochenta hizo a una banda como Kansas redireccionar su propuesta. El problema es que no todos sus componentes remaban en la misma dirección, y el cambio de década mostró a un grupo dubitativo, lo que trajo consigo severos cambios de formación. Variaciones de titulares en las que sus líderes naturales, Steve Walsh y Kerry Livgren, se mostraban incompatibles. Cuando uno de ellos salía del grupo, el otro volvía y viceversa. Así llegamos al año 1986. Años dorados del arena Rock, y el hard más comercial, y la difícil adaptación de unos viejos dinosaurios a aquel decorado.
Steve Walsh volvía a Kansas por entonces, y se traía con él a su colega Bill Greer, con quien había coincidido en su grupo de hard melódico Streets. Aunque la incorporación clave sería la de Steve Morse. El guitarrista venía de tocar con los incomparables e inclasificables Dixie Dregs. Un músico estelar y de estilo inconfundible que tiende a influir decisivamente en todo aquello en lo que participa, y por eso “Power”, el disco resultante de esa nueva encarnación de Kansas, se tornó como un perfecto reflejo de aquellos tiempos y de aquellos ingredientes musicales. Ahí estaba la voz de inmenso rango de Walsh, aún intachable, quien trajo de la mano sus nuevas inclinaciones de hard rock comercial, y cómo no, la magia de Morse quien con su toque de elegancia sublime y accesibilidad se sumaba a los guiños de tendencia progresiva por los que Kansas siempre habían sido conocidos. Un disco excelente, con un sonido deudor de aquella época y una producción a la altura de las circunstancias…

Aquella aventura de Steve Morse con Kansas puso de alguna manera al guitarrista de Ohio en el foco de la popularidad, y ello quizás jugó su baza importante para que terminara siendo el guitarrista de Deep Purple desde 1994 y hasta nuestros tiempos. Sin embargo la baja actividad de la legendaria banda británica le hace encontrar tiempo para dedicarse a otro de sus proyectos, el súper-grupo Flying Colors. Ese grupazo que desde 2012 está formado, además de por el propio Morse, por Mike Portnoy a la batería; Neal Morse a la voz y teclados; Dave LaRue al bajo y Casey McPherson a la voz.
“Third Degree” es el nombre del tercer esfuerzo en estudio de estos músicos extraordinarios que nos vuelven a regalar una colección de canciones a la altura de muy pocos. Porque pocos músicos son capaces de imprimir a la vocación progresiva inequívoca de Flying Colors, toda esa carga de profundidad netamente pop, con el toque entrañable con el que ellos lo hacen, terminando por redondear canciones entre las cuales quizás no encontremos esta vez tantos temas inmediatos, pero que a las segundas de cambio te terminan por conquistar irremediablemente una vez más…

Esta semana en Rocktopia: KANSAS, FLYING COLORS, PATTERN SEEKING ANIMALS, CICONIA THRESHOLD, THE 69 EYES y HOLLYWOOD VAMPIRES.

Programa 23 de Marzo de 2019

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Pink Floyd estaban ya sólo capitaneados por David Gilmour cuando en 1988 publicaron su primer disco completo en directo. La alargada sombra de Roger Waters amenazaba, pero Gilmour fue más Gilmour que nunca y había preparado un nuevo disco de la banda en 1987. De la multitudinaria gira de presentación de aquel “A Momentary Lapse Of Reason” nacieron las grabaciones del posterior “Delicate Sound Of Thunder” realizadas en agosto de 1988, en el Nassau Coliseum, durante cinco noches consecutivas. Una grabación audiovisual casi como colofón al final de la gira inicial del “Momentary Lapse Tour 1987/88”. La calidad técnica de la puesta en escena habitual del grupo trató de plasmarse en esta diáfana grabación, con multitud de músicos sobre el escenario y toda la parafernalia de luz, sonido e imágenes tan característicos de Pink Floyd a lo largo de su historia.
La parte visual de los conciertos fue estrenada en formato VHS, Video CD y Laserdisc y nominada para un Premio Grammy por Mejor Video Musical de larga duración. Temas de lo que era su último disco en aquel entonces y rendiciones a los álbumes más vendidos del grupo…

Uno de los músicos que aparece en “Delicate Sound Of Thunder”, perteneciendo a Pink Floyd en sus últimas épocas (hasta se casó con la hija del teclista Richard Wright), es el bajista Guy Pratt. Sesionero de lujo, con créditos en innumerables álbumes de Madonna, Tom Jones, Rod Stewart o Gary Moore, Guy Pratt también es amigo de los alemanes RPWL y por eso ha colaborado con su bajo en su último “Tales From Outer Space”, el cual se pone en circulación en estos días.
Los Pink Floyd de Baviera editan su octavo disco. Un trabajo especialmente ambientado en las historias de ciencia ficción y el primero de estudio en cinco años. Con él recuperan las sensaciones de antaño. Nunca han ocultado su devoción por los universos floydianos, más bien todo lo contrario, esa es la senda en la que se sienten más cómodos y la que todos sus seguidores esperan. Así las cosas la nueva obra de RPWL no va a decepcionar a nadie, ya que en ella hallamos esa capacidad melódica, casi siempre accesible, que de cuando en cuando se adentra en escondites más sofisticados, aunque lo hace sin que nos demos cuenta, echando mano de uno de sus mandamientos fundamentales: la fluidez…

(Esta semana en Rocktopia: PINK FLOYD, RPWL, WHEEL, CICONIA, SOEN, CANDLEMASS y THE HEARD)