Especial Festival “Rock The Coast” 2019

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Ya sabéis que en Rocktopia nos gusta darle especial importancia a algunos festivales a los que de vez en cuando dedicamos un programa monográfico. Este año, la deslumbrante aparición del festival Rock The Coast ha hecho que nuestros ojos -y también nuestros oídos-, se hayan inclinado por él como evento destacado de la temporada festivalera.
El festival Rock The Coast va a tener lugar los próximos 14 y 15 de Junio, en la localidad malagueña de Fuengirola, en concreto en el Parque del Castillo-Recinto Mare Nostrum. ¡Allí nos vemos!

(Esta semana en Rocktopia: UFO, Scorpions, Europe, Von Hertzen Brothers, Magnum, Opeth, Rainbow y Conception)

Programa 1 de Junio de 2019

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Como en todas las eras musicales de gran efervescencia, según se fueron desarrollando los ochenta la forma de hacer las cosas fue cambiando con bastante rapidez. Los músicos cada vez intentaban tocar mejor y aplicar sus cualidades técnicas a su música. El thrash y el speed metal no fueron ajenos a ello, bandas como Metallica se iban desarrollando en ese sentido, y otras nuevas como Annihilator nacieron ya con esa filosofía como norma.
La banda de Jeff Waters se formó en 1984 y cinco años después editarían su representativo primer álbum con el título de “Alice In Hell”, publicado bajo los auspicios de la otrora combativa y pionera Roadrunner Records. Con aquel trabajo Annihilator se separaban de muchos de sus coetáneos, esgrimiendo la furia inherente a su género, la cual era aderezada con ciertas capacidades instrumentales menos habituales en aquel momento, pero que eran el ejemplo de lo que estaba comenzando a ocurrir en el mundo de la música más potente y frenética. “Alice In Hell” terminó vendiendo más de un millón de copias en todo el mundo. Todo un sorpresivo best seller con temas como este “Alison Hell” que es uno de los himnos del grupo…

El líder de nuestros próximos protagonistas se llama Rich Hinks. Es el actual bajista y productor de Annihilator, aunque su criatura propia, para la que toca la guitarra y casi cualquier instrumento que se le ponga por delante; la que él creó hace once años, se llama Aeon Zen y pasa en nuestros días por la edición de su nuevo trabajo. Se trata de su quinto LP, y el primero en ser escrito por toda la banda al completo, dejando esta vez de lado el tradicional protagonismo de Hinks, aunque él es quien controla todo lo que sucede en este “Inveritas”, que nos trae la evolución que esta magnífica banda ha llevado a cabo en todo este tiempo. Esa confluencia del prog-metal tradicional cruzado con músicas más de vanguardia y un toque djent que sobrevuela todo este ente de oscura orientación y brillante resultado…

(Esta semana en Rocktopia: ANNIHILATOR, AEON ZEN, Nth ASCENSION, NITA STRAUSS, KANE ROBERTS, THE END MACHINE y RED DRAGON CARTEL)

Programa 25 de Mayo de 2019

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Un álbum pionero para arrancar el programa de hoy. Quizás no un disco que cambiara la historia del rock desde sus cimientos, pero sí una obra que hizo que un subgénero como el metal neoclásico se estableciera como una opción viable. Nos vamos hasta el año 1984 para recordar el primer disco en solitario de un genio de las seis cuerdas como Yngwie Malmsteen; para recordar su primer trabajo en solitario, bautizado como su propia banda desde entonces, Rising Force.
Utilizando el legado de Ritchie Blackmore como base, y cruzándolo, como hasta entonces nadie había hecho, con las pronunciadas influencias de la música clásica, especialmente barroca, de las que el guitarrista sueco era deudor, Rising Force significó un antes y un después en cuanto al concepto que se tenía hasta entonces de la guitarra. Malmsteen era veloz, preciso, abrasador y desacomplejado. Este disco casi instrumental hizo que las tiendas de importación se pusieran manos a la obra, hasta que algunos meses más tarde, dada su relevancia, viera la luz en todo el mundo occidental.
Yngwie Malmsteen abría la brecha, para que después otros como Tony MacAlpine o Vinnie Moore mostraran también al mundo su forma de entender la música. Descubriendo a un vocalista magnífico, como Jeff Scott Soto, y acompañado también de un músico experimentado como el batería de Jethro Tull, Barrimore Barlow…

Sin duda, su corta pero intensa carrera con Yngwie Malmsteen durante algunos de sus años más importantes, fue una inmejorable carta de presentación para Jeff Scott Soto, siempre recordado por ello. Luego, el cantante de origen puertorriqueño se ha erigido como uno de los vocalistas más prolíficos del circuito, con trabajos para grupos de la popularidad de Journey, de la buena reputación de WET o últimamente del prestigio del súper-grupo de metal progresivo Sons Of Apollo, además de su constante carreta en solitario, a la cual quiso, hace unos años, darle un giro estilístico más serio, más profundo y hasta más heavy. Para ello bautizó a su propio grupo con el simple nombre de Soto, y se hizo rodear de músicos con hambre de nuevas cotas como es el caso de nuestro Jorge Salán a la guitarra.
“Origami” es el tercer episodio de esa nueva faceta de Jeff Scott Soto. Tras un debut que llamó la atención y una continuación más discreta, el nuevo álbum de Soto resulta totalmente convincente. Su periplo con Sons Of Apollo rodeado de tan concienzudos músicos parece haber pagado su tributo. Quizás por ello “Origami” suena intenso como casi nunca, echando mano de un buen arsenal de recursos musicales que le otorgan la capacidad para ser un estupendo disco de hard and heavy de alta carga de profundidad, y no pocos atributos técnicos, algo a lo que contribuye decisivamente Jorge Salán quien es desde luego uno de los responsables de todo ello. En cuanto a la voz de Scott Soto, poco que decir, y es que él es desde siempre uno de los cantantes garantizados de su estilo y estilos…

(Esta semana en Rocktopia: YNGWIE J. MALMSTEEN, SOTO, RESTLESS SPIRITS, ROBERT RODRIGO BAND, GENETICS, WHEEL, RENDEZVOUS POINT y POINT NOIR)

Programa 18 de Mayo de 2019

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Led Zeppelin siempre han sido una de las grandes leyendas de la historia del rock, y algo que ha contribuido decisivamente a ello es el hecho de haber rechazado sistemáticamente todas las ofertas de reunión que les han puesto encima de la mesa. El final de los 80s y el principio de los años 90s fue un periodo especialmente fructífero para las rumorologías en ese sentido. Hay quien dice que por aquel entonces era Robert Plant quien no daba su brazo a torcer, y hay quien piensa que esa fue una de las razones para que Jimmy Page decidiese cambiar de compañero de viaje para unir sus fuerzas a las de David Coverdale. Los años de mega éxito de Whitesnake ya eran historia; la música alternativa había barrido con todo ello, pero el tirón de Coverdale era todavía evidente, así que ambos se pusieron a trabajar en la consecución de un disco que fuera el perfecto híbrido de lo que tanto guitarrista como cantante significaban. O sea, el cruce de los Led Zeppelin más rockeros con los Whitesnake de aquellos tiempos.
El proyecto comenzó oficialmente en 1991. Las canciones del álbum se grabaron en forma de producción de alto presupuesto en estudios del más alto nivel, como los Little Mountain de Vancouver, Criteria Studios de Miami, o los míticos Abbey Road londinenses. Sin embargo, el disco en sí se retrasó en la postproducción durante más de un año, hasta que finalmente vio la luz en marzo de 1993.
Producción del gran Mike Fraser, quien venía de trabajar en aquella época con los propios Whitesnake, además de AC/DC, Aerosmith o The Cult, e importante la participación del batería Denny Carmasi, el hombre de Mostrose, Sammy Hagar o Heart. “Coverdale-Page”, que es como simplemente se denominó el álbum, llegó a disco de platino en Estados Unidos y Canadá, buenas ventas en otros países como el Reino Unido o Alemania y cosechó críticas mayoritariamente positivas, para terminar siendo un clásico casi olvidado…

El cataclismo que provocó el rock alternativo se llevó por delante a los Whitesnake de los cabellos cardados y a casi todos sus congéneres. Pero el destino, que es caprichoso, ha querido que grupos como ellos aún existan y gocen de buena salud, como queda probado con la edición del nuevo álbum de Whitesnake. Detrás de una más que dudosa portada y titulado “Flesh and Blood”, se acaba de editar después de más de un año de dilación. Significa la vuelta de la serpiente blanca tras su trabajo de versiones de Deep Purple en 2015, el cual no fue entendido por gran parte de público y prensa. Así que nos tenemos que remontar a 2011 para encontrar al antecesor de “Flesh and Blood” como disco original de estudio, y creo que en la comparación sale ganando este último capítulo de la serpiente blanca. En parte gracias al notable estado de voz de un icono generacional como es David Coverdale, y por supuesto porque el álbum está dotado de buenas y variadas canciones, dentro de lo que es el espectro de los últimos Whitesnake, en esa persecución por encontrar el balance de los últimos ochenta, los primeros años de esa década y la adaptación relativa a los tiempos que corren.
La formación se beneficia de una alineación de músicos ya estable desde hace muchos años, sobre todo en el caso del ex guitarrista de Winger, Reb Beach, quien co-escribe con Coverdale las canciones, y uno de los baterías más aclamados de Whitesnake, Tommy Aldridge que repite tras volver al redil en el anterior disco…

(Esta semana en Rocktopia: COVERDALE-PAGE, WHITESNAKE, BURNING RAIN, LAST IN LINE, OLA ENGLUND, PER WIBERG, OPETH y UNITED PROGRESSIVE FRATERNITY)

Programa 27 de Abril de 2019

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Los inicios musicales de un tipo como Michael Ammot estuvieron vinculados desde un principio a su vena más extrema y oscura. Bandas de death metal seminal como Carnage o Carcass escribieron las primeras líneas de su currículo antes de que llegaran Arch Enemy. Pero algo más habitaba en la mente de Ammot. Algo que necesitaba exponer y que a través de todos esos grupos le era imposible. Por eso, cuando aún militaba en las filas de Carcass, decidió crear un combo como Spiritual Beggars. Un híbrido de proto-metal, classic rock y blues ambientado en la década de los 70s. Corría el año 1992 y nada podía asegurar la continuidad de la banda en unos años imprevisibles, pero un subgénero como el stoner y sus estribaciones encontró acomodo en la amalgama que significó aquella cambiante escena musical, y los Beggars tuvieron su porción de éxito.
2002 fue un año de cambios para ellos. El vocalista Janne “JB” Christoffersson se incorporaba a la banda para ser partícipe de un pequeño giro hacia matices menos corrosivos y de alguna manera más melódicos. La banda de Michael Ammot mantenía la filosofía intacta, de hecho las diferencias entre el anterior y el nuevo cantante no eran significativas, pero decidieron pisar el nuevo siglo suavizando ligeramente sus aristas y haciéndolo todo más sónicamente discernible. Bajo esos preceptos se grababa aquel disco titulado “On Fire”…

Janne “JB” Christoffersson llegó a Spiritual Beggars desde su banda, Grand Magus, y de hecho siguió compaginando sus actividades en ambos grupos, hasta que en 2010 salió de los Beggars dando por finalizado el pluriempleo. Y es que Grand Magus siempre ha sido la criatura de Christoffersson, desde que en el lejano año de 1996 los fundara junto con su colega el bajista Mats “Fox” Skinner. Lo suyo siempre ha sido una reivindicación del metal más auténtico de raíz y poco postureo. Una amalgama que paso a paso fue sonando más a metal clásico, en momentos tocado todavía por la lentitud y la contundencia del doom, dándole especial protagonismo a los riffs pesados sobre los que cimentar sus canciones. “Wolf God” es la nueva entrega de los lobos de Estocolmo. Vivir de los prototipos hasta hacerlos creíbles y respetables en base a una honestidad inquebrantable. La insistencia en sus señas de identidad, en su condición elegida de banda de culto. La grandiosidad voluntariamente rechazada para mantener su vuelo a ras de suelo. Filosofía básica como en la canción que da título al álbum. Los lobos han vuelto…

(Esta semana en Rocktopia: SPIRITUAL BEGGARS, GRAND MAGUS, CORRODED, ALTITUDES & ATTITUDES, MONKEY3, PERVY PERKIN, A.C.T. y SAGA)

Programa 20 de Abril de 2019

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Una de las características de Dream Theater, sobre todo a partir de verse asentados como banda de referencia, fue su enorme ética de trabajo y su casi obsesiva pasión por crear música. Al final de la década de los 90s se produjo cierto movimiento de resurgimiento de la escena del rock progresivo y estilos afines, a nivel global. Una de las discográficas claves en aquellos años de nuevos bríos sería la californiana Magna Carta. Ellos se acercaron a Mike Portnoy, con quien estaban trabajando en diferentes proyectos, y le propusieron la confección de un súper-grupo a la antigua usanza. Portnoy elegiría a los músicos con los que quería trabajar y editarían el correspondiente disco. Corría el año 1996. El batería de Dream Theater escribió una larga lista en la que quedaron confirmados el Mr.Big, Billy Sheehan como bajista y el Stratovarius Jens Johansson como teclista. La elección de un guitarrista fue más complicada: Trevor Rabin, ex de Yes; Steve Morse de Deep Purple; Dimebag Darrell de Pantera o hasta Brian May de Queen fueron contactados. A unos les era imposible cuadrar su agenda, y otros simplemente dijeron que no. El proyecto quedó entonces en pausa, hasta que meses más tarde, al segundo intento, tras la insistencia de la discográfica, Mike Portnoy retomó negociaciones. La disponibilidad había cambiado. Tony Levin bajista de King Crimson y el teclista siempre pretendido por Dream Theater, Jordan Rudess, dieron el sí. El puesto de guitarrista volvió a ser un obstáculo, hasta que Portnoy, tirando por la calle de en medio, ofreció el puesto a su entonces compañero John Petrucci, quien aceptó encantado. Listos y preparados, Liquid Tensión Experiment acababa de nacer. Uno de los proyectos paralelos de mayor reputación de todos los pergeñados por miembros de Dream Theater cobraba por fin vida, pero con una filosofía muy distinta a ellos. Esta vez se trataba de improvisar, de tocar todos juntos en el estudio de grabación y observar qué sucedía. Y lo que sucedieron fueron dos estupendos álbumes, muy bien recibidos, el primero de los cuales sería editado en marzo de 1998…

Cuando todavía está colocado en el departamento de novedades de las tiendas de discos (de las pocas que desgraciadamente hoy existen) el último disco de Dream Theater, nos encontramos con el lanzamiento en solitario de su ínclito teclista. “Wired For Madness” es, si no me fallan las cuentas, el decimocuarto álbum en solitario de Jordan Rudess. Una carrera por sí mismo que comenzó cuando pocos lo conocían al final de los 80s y que llega hasta la actualidad plagada de trabajos de muy diverso pelaje. El neoyorkino siempre ha utilizado este tipo de discos para hacer de ellos el contenedor de ideas que no caben en su banda de turno, en este caso Dream Theater. Y lo hace sin ningún complejo. A veces con álbumes homogéneos, con una filosofía clara, y en otras ocasiones, como es el caso de su nueva obra, optando por recolectar canciones de diferente naturaleza. En “Wired For Madness” hay cabida para el rock progresivo y sinfónico de la vieja escuela; tiempo para la fusión y hasta momento para el blues. Todo es bienvenido en la inmensa mente musical de este prodigioso teclista e investigador y creador de sonidos sintetizados. Un disco disperso, mitad instrumental y en el que encontramos la discreta de voz de Rudess al lado de colaboraciones de lujo, como las del inmenso Marco Minnemann o su amigo en Dixie Dregs, Rod Morgenstein a los tambores. O si no guitarristas de la categoría de Vinnie Moore, Guthrie Govan, Joe Bonamassa o su compañero John Petrucci.

(Esta semana en Rocktopia: LIQUID TENSION EXPERIMENT, JORDAN RUDESS, DREAM THEATER, NICOLAS WALDO, GARY HOEY, BACKYARD BABIES y SWALLOW THE SUN)

Programa 6 de Abril de 2019

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Fair To Midland nacieron en 1998, en un pequeño pueblo del estado de Texas. Uno de esos lugares en los que nunca pasa nada, así que poco tienen que hacer los chavales al salir del instituto. Una de las alternativas es agarrar un instrumento y darle rienda suelta a la imaginación. Sin nada que perder se dejaron llevar por el estado musical imperante, por el cual los sonidos alternativos copaban muchas de sus influencias. Eran de Texas, pero podía haber sido de cualquier parte. A aquellos ascendentes musicales sumaron el gusto por hacer las cosas más sofisticadas, menos previsibles, con licencia para pisar lugares poco transitados, y terminar jugando en la liga estilística de bandas como Coheed and Cambria o 3.
Nunca demasiado convencidos de sus posibilidades, con idas y venidas de personal, tras dos álbumes de modesta acogida, justo cuando la banda estaba discutiendo seriamente su ruptura, recibieron una llamada de Serj Tankian, de System of a Down. Sus dos álbumes y shows en vivo habían llamado su atención, así que quería firmarlos para su sello discográfico. Esto reforzó la confianza de la banda y en junio de 2007 editarían “Fables from a Mayfly: What I Tell You Three Times Is True”, con toda la imaginería proveniente en gran medida de la afición del grupo por los cuentos infantiles y su poso misterioso. Recuperaron canciones de su anterior disco, las regrabaron con un productor del prestigio de David Bottrill y sus créditos en álbumes de King Crimson, Tool, Coheed and Cambria o Muse. Salieron de gira con Rage Against the Machine, Smashing Pumpkins, Queens of the Stone Age, o los propios Muse, además de la banda en solitario del mismo Serj Tankian, llegando a las listas de ventas norteamericanas…

Amigos y compañeros de escenario. Fair To Midland salieron de gira, confraternizaron y compartieron las tablas en alguna ocasión con otra banda muy distinta, pero con la que poseen puntos de encuentro: sus amigos Periphery. La banda de Washington DC edita en estos días su nuevo álbum, se trata del sexto disco y lleva por título “IV: Hail Stan”. Se trata del primero desde que uno de los pilares de la banda, el bajista y productor Adam Getgood, dejara la banda. Aunque la buena relación persiste, y Getgood ha tocado el bajo como músico contratado y co-producido el trabajo. Otra de las novedades es que “Hail Stan” es el primer álbum de Periphery editado por su propia compañía, lo que ha dotado al conjunto, según la propia banda, de una mayor libertad creativa. Así han tenido la oportunidad de trabajar en exclusiva por espacio de un año, en la composición y diseño del disco, y hasta se han permitido el lujo, gracias a esa libertad, de arrancar el álbum con una canción de 16 minutos.
Una de las bandas más representativas del djent y de esa evolución del prog-metal que emana directamente de las capacidades técnicas aplicadas al metalcore. Por eso, “IV: Hail Stan” es, más si cabe que nunca, una montaña rusa de atmósferas. Corrosivas, extremas o desesperadas por momentos, y ambientales y accesibles en instantes puntuales. Así son Periphery, y así van a seguir, y ahora aún más libres de ataduras externas…

(Esta semana en Rocktopia: FAIR TO MIDLAND, PERIPHERY, NEAL MORSE BAND, SPIRITS OF FIRE, ORPHANED LAND y THE QUIREBOYS)

Programa 30 de Marzo de 2019

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Ser hijo de un genio puede resultar una tarea complicada según en qué órdenes de la vida. Si tu padre es ese genio, y además se ha hecho millonario gracias a su talento, te puede permitir vivir tranquilo, con la nevera siempre llena y la serenidad de una cuenta bancaria saneada. Dweezil Zappa es uno de esos “hijos de…”. Su extravagante padre, Frank, quiso ponerle ese extraño nombre, que era en realidad un apodo y seña de identidad de su siempre corrosivo sentido del humor. Se cuenta que la fascinación por el mundo de la música de Dweezil fue tardía, pero si tu padre es Frank Zappa puedes verte apadrinado y aleccionado por no menos que monstruos del calibre de Eddie Van Halen y Steve Vai. Y es que Dweezil fue hijo de su padre y de su generación y se vio atrapado en un primer momento por el hard rock imperante en Estados Unidos durante los 80s y primeros 90s. La genética tampoco le fue esquiva, y sus capacidades técnicas quedaron claras desde los principios de su carrera en solitario, aunque lo de componer buenas canciones, sobre todo en sus inicios, quedó bastante fuera de su alcance. Esa faceta fue mejorando, y cuando llegó la edición de “Confessions”, en 1991, al menos consiguió que no fuese del todo sonrojante. A ello ayudó la siempre envidiable lista de contactos de Dweezil, que hizo que estrellas de la época como Nuno Bettencourt de Extreme se involucraran decisivamente en el disco, además de participaciones de otros como Warren De Martini de Ratt o Zakk Wylde de Ozzy. El pequeño Zappa nunca rehusó de los cameos de rostros mega populares y en esta ocasión Michael J. Fox pondría su granito de arena en ese sentido. Por lo demás “Confessions” es un trabajo que no ha envejecido excesivamente bien, con un sonido ahora obsoleto repleto de clichés, aunque sí nos trae la nostalgia de una época en la que la MTV y las radios programaban música de este estilo con frecuencia…

De la larga lista de colaboradores que Dweezil Zappa tenía en ese disco de 1991 uno es Mike Keneally. Keneally es un músico, en toda la extensión de la palabra, no demasiado popular, pero enormemente prestigioso dentro del entorno de sesioneros estadounidenses. Trabajó con Frank Zappa, y también lo ha hecho con Steve Vai o Joe Satriani. Su nombre aparece en créditos de discos de gente muy dispar. Ahí están Mastodon, Brian Beller, Solomon Burke o James LaBrie por nombrar unos pocos. Su última colaboración es la que hace para el último álbum de Devin Townsend.

La sensación de vértigo que se produce cada vez que te acercas a un nuevo disco del músico canadiense se amplifica con la edición de “Empath”, y es que la amplitud debajo de los pies de Townsend es inmensa. Todo está permitido, todo puede ocurrir y todo está cuidado al milímetro y albergado por una producción sonora de clase muy alta, respaldada por la obsesión puntual de Devin por la grandilocuencia y las capas instrumentales y de arreglos musicales de todo linaje. En algunas de las canciones de “Empath” conviven hasta tres baterías. El gran Morgan Agren ex de Fran Zappa entre otros, para las partes más etéreas, Anup Sastry (de Monuments) para los momentos de prog metal y el popular en redes sociales Samus Paulicelli (de Abigail Williams) para las zonas mas metaleras. Coros inmensos, arreglos orquestales, pasajes espaciales, voces angelicales y otras infernales. El Devin Townsend exagerado en estado puro, en un álbum muy ambicioso a todos los niveles…

(Esta semana en Rocktopia: DWEEZIL ZAPPA, DEVIN TOWNSEND, THE MUTE GODS, JOE STUMP, YNGWIE MALMSTEEN, AVALANCH y DELAIN)

Programa 23 de Marzo de 2019

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Pink Floyd estaban ya sólo capitaneados por David Gilmour cuando en 1988 publicaron su primer disco completo en directo. La alargada sombra de Roger Waters amenazaba, pero Gilmour fue más Gilmour que nunca y había preparado un nuevo disco de la banda en 1987. De la multitudinaria gira de presentación de aquel “A Momentary Lapse Of Reason” nacieron las grabaciones del posterior “Delicate Sound Of Thunder” realizadas en agosto de 1988, en el Nassau Coliseum, durante cinco noches consecutivas. Una grabación audiovisual casi como colofón al final de la gira inicial del “Momentary Lapse Tour 1987/88”. La calidad técnica de la puesta en escena habitual del grupo trató de plasmarse en esta diáfana grabación, con multitud de músicos sobre el escenario y toda la parafernalia de luz, sonido e imágenes tan característicos de Pink Floyd a lo largo de su historia.
La parte visual de los conciertos fue estrenada en formato VHS, Video CD y Laserdisc y nominada para un Premio Grammy por Mejor Video Musical de larga duración. Temas de lo que era su último disco en aquel entonces y rendiciones a los álbumes más vendidos del grupo…

Uno de los músicos que aparece en “Delicate Sound Of Thunder”, perteneciendo a Pink Floyd en sus últimas épocas (hasta se casó con la hija del teclista Richard Wright), es el bajista Guy Pratt. Sesionero de lujo, con créditos en innumerables álbumes de Madonna, Tom Jones, Rod Stewart o Gary Moore, Guy Pratt también es amigo de los alemanes RPWL y por eso ha colaborado con su bajo en su último “Tales From Outer Space”, el cual se pone en circulación en estos días.
Los Pink Floyd de Baviera editan su octavo disco. Un trabajo especialmente ambientado en las historias de ciencia ficción y el primero de estudio en cinco años. Con él recuperan las sensaciones de antaño. Nunca han ocultado su devoción por los universos floydianos, más bien todo lo contrario, esa es la senda en la que se sienten más cómodos y la que todos sus seguidores esperan. Así las cosas la nueva obra de RPWL no va a decepcionar a nadie, ya que en ella hallamos esa capacidad melódica, casi siempre accesible, que de cuando en cuando se adentra en escondites más sofisticados, aunque lo hace sin que nos demos cuenta, echando mano de uno de sus mandamientos fundamentales: la fluidez…

(Esta semana en Rocktopia: PINK FLOYD, RPWL, WHEEL, CICONIA, SOEN, CANDLEMASS y THE HEARD)

Programa 16 de Marzo de 2019

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Harmony se formaron en el año 2000 en la localidad sueca de Borås. El guitarrista Markus Sigfridsson, el batería Tobias Enbert, y el cantante Henrik Båth fueron los precursores de la banda, la cual tras su maqueta de 2001 consiguió firmar un contrato discográfico con el histórico sello Massacre con quienes editaron su disco de debut, aunque aquello no terminó de fraguar, así que para su segundo capítulo Harmony cambiaron de compañía discográfica. Aquel segundo disco se titulaba “Chapter II: Aftermath” y desde luego marcó un paso adelante en su desarrollo musical. La idea preconcebida permanecía intacta, seguía sin ser demasiado original pero las canciones tomaban nuevos bríos y cotas más altas de acabado, con la banda interpretativamente mucho más solvente. Una banda en la que Kristoffer Gildenlöw (hermano de Daniel y ex de Pain Of Salvation), se ocupaba por entero del bajo. Power metal melódico palmario y de temática cristiana…

Harmony siguen existiendo y fueron sin ninguna duda la semilla de la que germinó otra banda contemporánea como Darkwater. Ni más ni menos que cuatro de los músicos que grabaron el segundo trabajo de Harmony han firmado también el último disco de Darkwater, y curiosamente el quinto miembro de la actual formación es Simon Andersson quien también fuese bajista de Pain Of Salvation. El caso es que estos suecos nos ganaron desde la edición de su primer álbum y lo siguen haciendo más de diez años después, esgrimiendo los mismos argumentos, y haciéndolo con la misma competencia en su nuevo “Human”.
Darkwater forman parte de esa escena escandinava de bandas como Andromeda, Seventh Wonder o Circus Maximus las cuales no se distingue por su experimentación, o búsqueda de nuevos horizontes, pero sí por su pluscuamperfecta manera de aunar buenas canciones, cuajadas de melodías pegadizas, de cambios de tempo fluidos y coherentes. Todo dentro de un entorno eminentemente progresivo pero alejado de grandes exhibiciones instrumentales. Mención especial de nuevo para la voz de Henrik Båth, quien está pletórico, y con cuya nitidez y elegancia ejemplifica al grupo entero…

(Esta semana en Rocktopia: HARMONY, DARKWATER, PROTOMYTHOS, NI, THE INTERSPHERE, 22, TALES OF GLOOM y REEF)