Programa 2 de Marzo de 2019

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El estatus de banda de culto es algo que a veces ocurre por casualidad y en otras ocasiones parece que simplemente sucede porque todas las circunstancias conducen a ello. Ese es el caso de Crimson Glory. Ellos nacieron al principio de los 80s intentando imprimir a su música un plus de épica oscuridad y teatralidad que los distinguiera del resto. Querían hacer heavy metal, y lo hacían, pero buscando la melodía, las armonías a dos guitarras, la histriónica y expresiva voz de Midnight, y también prestando atención a su imagen, luciendo durante largo tiempo unas pesadas máscaras de pulido metal con las que ocultaban sus rostros.
Al poco tiempo Crimson Glory consiguieron firmar un contrato con la incipiente compañía Roadrunner con la que editaron sus dos primeros discos, considerados sus trabajos más característicos, y con los que entraron a jugar en la liga de otras bandas de su generación como los primeros Fates Warning y Queensrÿche.
Tras otros dos álbumes, la banda de Florida se sumió en un ir y venir de miembros, de parones, pausas y desequilibrios, que los ha llevado hasta nuestros días, como un grupo que aún existiendo apenas tiene actividad.
“Trascendence”, se editaba en 1988 e incluso consiguió abrir las puertas de la MTV a su música. Se trataban de todas sus credenciales en su máxima expresión. La lírica del metal y la obsesión por los sonidos cristalinos, envueltos en su inseparable halo misterioso…

El fallecimiento de su vocalista original, Midnight, en 2009, puso fin a su larga lista de entradas y salidas en Crimson Glory. Todd La Torre fue uno de sus últimos y más reconocibles sucesores, algo que fue fundamental a la postre para terminar por convertirse en cantante de Queensrÿche..
Tras el cataclismo que significó la sonada y más que polémica ruptura con su vocalista de siempre, Geoff Tate, la presencia de La Torre parece haber devuelto a la banda de Seattle la tranquilidad de la que poco disfrutó con el influyente Tate. Se apresuraron a grabar un primer disco de reinicio en 2013 y su secuela de 2015, pero han tenido que pasar cuatro años para que la continuidad discográfica sea un hecho. “The Verdict” se pone a la venta en estos días, partiendo con la particularidad de que su magnífico batería de siempre, Scott Rockenfield, no ha sido parte del grupo para la grabación, ni lo será para su próxima gira, ocupado criando a su último hijo. Todas las percusiones registradas en “The Verdict” han sido cortesía del propio Todd La Torre quien retoma el instrumento con el que comenzara su andadura musical hace muchos años. De hecho el mismo Rockenfield en alguna ocasión había ponderado a su compañero como buen batería.
Aparte de esa curiosa circunstancia, “The Verdict” apenas se mueve un ápice de lo que son estos Quennsrÿche de la generación post-Tate, o lo que es lo mismo, la reivindicación de los primeros años de la banda, eliminando del sumatorio el factor de evolución, el cual ya no existe, y que fue determinante en el progreso del grupo como banda creadora de obras vanguardistas y tremendamente influyentes. Algo que no es obstáculo para que lo ‘Ryche vuelvan rubricar un estupendo trabajo, que aún pudiendo estar lleno de clichés, son los que ellos mismos crearon y muchos imitaron durante años y años. Y quienes mejor que ellos para retomar el mejor metal melódico y técnico, de denominación de origen americano…

(Esta semana en Rocktopia: CRIMSON GLORY, QUEENSRYCHE, FATES WARNING, GERRY MANCUSO, HAKEN, AUTUMN y WITHIN TEMPTATION)

ROCKTOPIA 22 de Junio de 2013

ROCKTOPIA Pdcst 13-06-22

Descarga y/o escucha siguiendo este link: http://www.mediafire.com/listen/hfdzdm952ssht12/ROCKTOPIA_-_2013-06-22.mp3

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Algunos grupos parecieron surgir prácticamente de la nada durante la eclosión gloriosa del heavy metal de mitad de los ochenta, pero muchos de ellos llevaban largo tiempo esperando su oportunidad y construyéndose, como un grupo de culto venido desde Sarasota en Florida y llamados Crimson Glory. Cuando su primer disco fue editado en 1986 ellos ya llevaban funcionando bajo diferentes apelativos desde 1979. Fueron considerados como unos pioneros del metal técnico y progresivo junto a bandas como Fates Warning o Queenrÿche. Su imagen de hombres vestidos de negro, adornados por máscaras plateadas intentaba llamar la atención para destacar sobre sus coetáneos. En cuanto a su música, vivían, sobre todo en sus inicios, en ese territorio de las bandas citadas, con mayor inclinación hacia la temática oscura y épica, y no tanta capacidad técnica, lo que se hacía de notar en sus canciones, muy interesadas en crear pequeños ambientes con cierto misterio y algo de lírica, en los que acomodar la voz de su cantante Midnight, aguda y teatral, parte fundamental del sonido de Crimson Glory.
Música con el encanto de una época, un lugar y una razón de ser, rescatada de la escena norteamericana de bandas que bajo el auspicio de la compañía independiente Roadrunner, fueron parte importante del movimiento…

Crimson Glory han seguido intentándolo durante estos años, últimamente con los servicios de otro vocalista como Todd La Torre. Pero esa unión no ha durado mucho, y es que él ha sido el elegido para ocupar el puesto de Geoff Tate en Queensrÿche, o quizá deberíamos de decir en una de las dos bandas llamadas hoy en día Queensrÿche, hasta que la justicia dictamine quien puede usar ese nombre.
Si hace algunas semanas os presentábamos el álbum de los Queensrÿche de Geoff Tate, esta semana vamos a escuchar la respuesta de sus compañeros en forma musical. Ellos son Scott Rockenfield, Michael Wilton y Eddie Jackson, los miembros que quedan de la formación gloriosa de Queensrÿche. Los que han bautizado a este álbum como “Queensrÿche”, simplemente, haciendo referencia a buen seguro a un nuevo renacimiento del grupo.
A falta del veredicto a cerca de la posesión del nombre, da la sensación de que, desde luego, estos Queensrÿche sí que son los que han hecho gala del espíritu de los primeros Queensrÿche con un concepto musical que presenta a un disco que estilísticamente bien podía haber supuesto su segunda larga duración.
Echando mano de James Barton a la producción, como ya lo hicieran en el pasado; contando con un alumno aventajado del propio Geoff Tate como vocalista y revisitando, como ellos mismos dicen, esas influencias juveniles casi olvidadas, de Rush, Judas Priest o Iron Maiden. Probablemente lo más previsible que hayan facturado desde 1994, pero haciendo lo que muchos de sus fans llevaban esperando desde entonces: vuelta al metal técnico sin complejos; sin mayores pretensiones, que no son pocas, y con toda la credibilidad. Los jueces les darán la razón o no, pero lo cierto es que estos Queensrÿche artísticamente parecen haber re-capturado la esencia, por eso son nuestro disco de portada…

(Además esta semana en Rocktopia: GEOFF TATE’S QUEENSRYCHE, HEADLESS, BARISH KEPIC, TRACER, THREE SEASONS y THE TANGENT)