Programa 8 de Abril de 2017

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En 1993, cuando la fiebre del grunge estaba en todo su apogeo y el nu-metal y el metal industrial comenzaban a asomar la cabeza, había músicos y bandas que se negaban hincar la rodilla y aguantaron el tirón manteniendo firmes sus ideas. Algunos de ellos fueron los músicos veteranos, que unieron fuerzas acaso pensando que la etiqueta de “superbanda” haría de efecto llamada para todos aquellos nostálgicos de nuevo cuño que no comulgaban con la oferta de la industria discográfica. Así se formó una agrupación llamada Mother’s Army, creada por nombres como Bob Daisley (Rainbow, Ozzy, Gary Moore y demás); Carmine Appice (insigne baterista de mil bandas, también como la de Ozzy Osbourne, King Kobra, y por su puesto Vanilla Fudge o Cactus); Jeff Watson de Night Ranger a la guitarra; y para redondear el equipo el cantante Joe Lynn Turner quien tras su paso por Rainbow había sido recientemente echado de Deep Purple. Mother’s Army comenzó su vida como grabación de sesión para el guitarrista de Night Ranger, Jeff Watson. Cuando el ex-bajista de Rainbow, Bob Daisley, comenzó a ser parte de esas sesiones el proyecto se convirtió en una nueva banda, inicialmente llamada Lone Ranger. Una gira por Japón les señaló dónde estaba el futuro, cambiando el nombre de la banda a Mother’s Army, con la inclusión de Joe Lynn Turner. Cierta repercusión en Japón y poco más, la de discos como su debut homónimo de 1993…

En la formación de Mother’s Army resultaría fundamental el hecho de que el ex-guitarrista de Night Ranger, Jeff Watson, se encontrara en ese momento fuera de la banda que le dio el éxito. Con el paso del tiempo Watson ha demostrado no estar demasiado interesado en Night Ranger, y su ausencia en la edición del nuevo álbum de los californianos así lo demuestra. Eso sí, en lo nuevo de Night Ranger aún perdura el legado de otros miembros históricos del grupo como Brad Gillis, Kelly Keagy o Jack Blades. Por eso “Don’t Let Up”, que es el título del disco, afortunadamente no escapa del influjo de estos tres tipos, responsables de cualquier manera, de haber llegado a la consecución de hit-singles a lo largo de su era dorada, cuando alcanzaban ventas millonarias en Estados Unidos y en Japón. Inexplicablemente (o no) Night Ranger nunca fueron tampoco en absoluto relevantes en nuestro país, y eso no va a cambiar con su nuevo disco, el cual ostenta orgulloso muchas de las credenciales que les hicieron ser chicos de oro en mitad de los ochenta…

(Esta semana en Rocktopia: MOTHER’S ARMY, NIGHT RANGER, ECLIPSE, X-TASY, FRANK CARUSO, OPEROSE, EPICA y NEED)

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Programa 8 de Octubre de 2016

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Una vez más iniciamos Rocktopia con una de esas bandas de oscuro y gutural pasado: Katatonia. La banda de Jonas Renkse nació en 1991, en los albores de una época en la que géneros como el death o el doom metal surgían en Escandinavia con especial ímpetu. Katatonia no fueron ajenos a ello, así que comenzaron sus devaneos creativos sumidos en la melancolía depresiva y en las voces rabiosas de Renkse, quien además era el batería de la banda. Hacia 1998 la garganta de Renkse dijo basta. Los médicos le recomendaron seriamente que dejara de forzar su voz de aquella manera o sus cuerdas vocales saldrían mal paradas de forma crónica. Esta situación sobrevenida sumada a la propia evolución del grupo fueron conduciendo a Katatonia hacia los territorios hasta entonces no explorados de “Discouraged Ones”, su álbum de 1998, en el que aparecía además la participación del líder de Opeth, Mikael Akerdfelt, quien formó parte del grupo desarrollando labores vocales. Akerdfelt co-produjo el álbum, introdujo algunas voces y fue parte de la ayuda espiritual para que Katatonia rompieran amarras con su pasado y abrazaran definitivamente algunas de las señas de identidad que los acompañan hasta nuestros días…

Participación y soporte importante el de Mikael Akerdfelt para aquel disco de los Katatonia de su amigo Jonas Renkse. Un Mikael Akerdfelt que también experimentó una metamorfosis musical para conducir a sus Opeth por los sinuosos vericuetos que los arrancaron de las entrañas del death metal para depositarlos en los plácidos brazos del Rock más templado y sinfónico.
“Sorceress” es el último trabajo de la banda de Estocolmo, el primero editado con su nueva compañía discográfica (Nuclear Blast) y el que parece ser definitivamente el eslabón perdido entre los viejos Opeth, los del metal extremo y los actuales Opeth, los de las atmósferas livianas y los pasajes delicados. “Sorceress” se inclina nuevamente sobre la sólida base se las influencias de Camel, Caravan o Jethro Tull, tal y como ocurriera en sus inmediatos trabajos predecesores, pero ahora, además, entran en juego las otras debilidades de Akerdfelt, es decir, los ecos de Black Sabbath, Deep Purple o los más primitivos Judas Priest. La producción es cruda y monolítica, en un ejercicio retro que dota de aún mayor coherencia a todo el conjunto…

(Esta semana en Rocktopia: KATATONIA, OPETH, THE PINEAPPLE THIEF, THE MISSION, BETWEEN THE CORAL REEFS, NARNIA, HANSEN & FRIENDS y EPICA)