Programa 8 de Diciembre de 2018

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Cuando en agosto de 1997 la banda noruega Conception se separó, cada uno de sus miembros se dedicó a buscar nuevos horizontes: el cantante Roy Khan pasó a formar parte de Kamelot y el guitarrista Tore Otsby decidió ser algo más aventurero, optando por crear una nueva formación con la cual explorar nuevos territorios. Ese combo se llamó ARK y fue ideado también por otros dos incipientes músicos del momento como Jorn Lande a la voz y el excelso batería John Macaluso. Entre los tres se encargaron de todos los instrumentos grabados para el primer disco del trío. Era el año 1999, el panorama musical demandaba un plus de audacia y ARK respondieron a ello con un compendio de hard rock enrevesado, con una sonoridad bastante terrenal. La voz de Jorn aportaba ese punto inevitable a clasicismo hardrockero; Macaluso el virtuosismo percusivo y Otsby todo ese atrevimiento para añadir elementos de, incluso, fusión o flamenco, para dar con una propuesta de tendencias progresivas, pero fuera de las clasificaciones convencionales. La acuciada impronta de ARK y su particular propuesta, además del carácter volátil de sus componentes, no permitió que la banda terminará de cuajar, pero nos dejó dos discos más que interesantes…

La presencia de Conception en el imaginario metalero se ha ido ampliando con el paso de todos estos años, hasta convertirse prácticamente en un grupo de culto, sobre todo a partir de que muchos los descubriesen por la presencia de Khan en las filas de una banda más popular como Kamelot. Pero la anunciada desvinculación con la industria musical musical y la retirada del cantante en su Noruega natal, hizo que con el paso de estos últimos años se rumoreara una reunión de Conception, algo confirmado después y materializado por fin en estos días con la publicación de su esperado disco de retorno. Se trata de un EP titulado “My Dark Symphony” con el que retoman su legado allí donde lo dejaron. En un lugar desde el cual poder echar mano de todos aquellos estilos con los que han querido y podido coquetear desde que publicaran su primer álbum en 1993, y como ese disco de debut también, esta primera obra de Conception en el siglo XXI ha sido producida y editada por la propia banda, a través de su sello discográfico y financiado en parte por una exitosa campaña de crowdfunding. Puede que no sea una obra maestra, quizás no, pero “My Dark Symphony” posee una personalidad tan fuerte y una filosofía de querer hacer las cosas de nuevo a su manera, que hacen que sean muy altas las expectativas de cara a un nuevo disco ya en forma de larga duración…

(Esta semana en Rocktopia: ARK, CONCEPTION, KAMELOT, GEOFF TATE, JASON BECKER, FOREIGNER, ACCEPT y STRATOVARIUS)

Programa 1 de Diciembre de 2018

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Historias de bandas recónditas como Chain para conformar la sección del disco del recuerdo esta semana. Chain fueron formados en 1994 por cuatro chavales que apenas contaban con quince años de edad. La banda ensayó durante un año y escribió mucho material, pero nunca pudo encontrar un vocalista adecuado, así que terminaron separándose. La única prueba de su existencia fue una cinta grabada durante un ensayo. Pasaron los años y el guitarrista de Chain, Henning Pauly, luego conocido por su proyecto Frameshift junto a James Labrie o Sebastian Bach, se mudó a Boston para estudiar en Berklee College of Music, a la vuelta entró en el mundo profesional y un día encontró la cinta de Chain, quedando prendado por ella, por lo que decidió producir un álbum que debía haber sido editado ocho años antes. Gracias a ello Chain resucitó, y hasta llegaron a grabar un segundo disco titulado “Chain.exe” en el que colaboraba Michael Sadler de Saga, haciendo precisamente una versión de un tema de su banda madre. Un álbum muy discreto, con buenas intenciones, no del todo materializadas y que finalmente pasó inadvertido…

La voz inconfundible de Michael Sadler en nuestro disco del recuerdo y también ahora. La sección del disco del disco de portada de esta semana cumple con su función y también con la de rendir nuestro pequeño homenaje a una banda incunable como Saga. La banda canadiense anunciaba su cese de actividades en 2017, iniciando una gira de despedida, para poder decir adiós o por lo menos hasta luego a todos sus fans. Han sido 40 años de carrera y de carretera. Han sido cuatro décadas de propuesta personal y difícilmente transferible, porque la música de Saga, al margen de acercamientos puntuales a otros estilos, ha sido un compendio admirablemente coherente de AOR, pop rock, hard rock y rock progresivo, capaz de sobrevivir a lo largo de tantos años, contra viento, marea y modas imperantes. Nunca demasiado grandes, nunca demasiado pequeños, sacando partido a mercados como el alemán que siempre les fue fiel, y por eso la banda de Ontario decidió cerrar allí su capítulo de capítulos con la grabación durante el verano de 2017 de su último show de este lado del Atlántico. El nombre del que puede que sea último álbum de Saga es “So Good, So Far”, igual que el nombre del bonus track canadiense de su disco del año 2001. Se trata de la captura audiovisual de lo que sucedió en el año 2017, cuando Saga fueron cabezas de cartel del festival Rock Of Ages. Doble CD y DVD reflejando lo que sucedió allí aquella noche de despedidas. Imposible repasar sus más de veinte discos de estudio, pero sí reproducción de algunos de los clásicos del grupo…

(Esta semana en Rocktopia: CHAIN, SAGA, TOMORROW’S EVE, NITA STRAUSS, ALICE COOPER, NIGHT FLIGHT ORCHESTRA y THE DEAD DAISIES)

Programa 24 de Noviembre de 2018

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Suecia es uno de los lugares clave donde habitan algunos de los mejores nombres de la actualidad. Un lugar aperturista en todos los sentidos, y cuyas bandas poseen un sentido global. Pero esto no fue siempre así. A principios de los años 70s nacía en Suecia una banda llamada Kaipa. Estaba comandada por el teclista Hans Lundin, y quizás por eso su fórmula se basaba en la presencia del órgano Hammond, el piano eléctrico Wurlitzer y el sintetizador Davoli. Los textos, cantados en sueco querían enfatizar mejor el contenido poético de las letras. Kaipa confirmaban así sus escasas ambiciones internacionales, aunque su segundo disco fue editado también cantado en inglés. Su repercusión en el extranjero no colmó sus aspiraciones y para “Solo”, nombre de su tercer álbum, Kaipa volvieron a su lengua madre. “Solo” es considerado por muchos como su mejor obra de aquella primera época. Se editó en mayo de 1978 y gracias a él pudieron tocar por toda Escandinavia y parte del continente…

El guitarrista de aquellos primeros años, y uno de los principales compositores de Kaipa, era un chaval que se incorporó a la banda cuando tan solo tenía diecisiete años, su nombre era Roine Stolt. Stolt salió de Kaipa motivado por otras inquietudes musicales de juventud. Lo hizo para formar su propio grupo, Fantasia, una banda que se separó en 1983, así que Stolt comenzó a trabajar como solista y músico de sesión, arreglista y productor, hasta que una cosa llevó a la otra, y retomó su carrera en solitario fundando sus The Flower Kings, además de terminar siendo miembro de Transatlantic. El caso es que con la carrera de The Flower Kings casi en modo de pausa, Stolt vuelve con un disco en mitad de camino de ser en solitario y ser de The Flower Kings. Un álbum que ha firmado bajo el nombre de Roine Stolt’s The Flower King y cuyo título es el de “Manifesto Of An Alchemist”. Nomenclaturas a parte se trata de un trabajo fiel a la tradición del prolífico músico Sueco, quien hace escasos meses se presentaba también con ese combo junto a Daniel Gildenlow de Pain Of Salvation denominado The Sea Within. Como era de suponer “Manifesto Of An Alchemist” no deja de ser un álbum de The Flower Kings encubierto, con esos momentos de prog épico característicos de Stolt, con sus devaneos de laxo rock sinfónico y también sus escarceos jazzeros, como siempre musicalmente intachable…

(Esta semana en Rocktopia: KAIPA, ROINE STOLT’S THE FLOWER KING, THE TANGENT, VINNIE MOORE, MOTOROWL, MONSTER TRUCK y BLACK STONE CHERRY)

Programa 17 de Noviembre de 2018

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En la sección del “Disco del recuerdo” con la que abrimos Rocktopia cada semana, hoy tenemos una de las bandas más icónicas del género al que decisivamente contribuyeron a crear. Hoy vamos a arrancar con Judas Priest. Su despegue comercial ya había tenido lugar con su tercer disco de 1977, pero Judas Priest perseguían su particular sueño americano, un mercado del que esperaban sacar aún más beneficio del que habían cosechado hasta entonces. Así que llegó 1982 y editaron “Screaming For Vengeance”. Grabado en unos estudios emblemáticos en aquella época como los Mediterráneo Studios de Ibiza -también llamados Ibiza Sound-, con los que Judas tenían especial conexión. “Screaming for Vengeance” alcanzó el número once en las listas británicas y el número diecisiete en las americanas, donde llegaron a cifras de doble disco de platino, con más de cinco millones de copias vendidas a día de hoy en todo el mundo. La fórmula no era muy distinta a la de los discos que le precedían. Números de heavy metal incontestables se mezclaban con canciones más directas con vocación comercial. Tal era el caso de “You’ve Got Another Thing Coming”, la cual entró en el álbum de pura casualidad. Un tema sin terminar que sería finalizado a toda prisa en el mismo estudio de grabación, y que sin embargo terminó convirtiéndose en uno de los himnos de la banda inglesa…

“Screaming For Vengeance” fue disco de platino en Canadá. El álbum de Judas más vendido hasta entonces en el país norteamericano. Quizás por ello el single “You’ve Got Another Thing Coming” pasó a ser un clásico para la parroquia canadiense, y quizás por ello una banda de allí como Striker lo incorporan como versión a su último trabajo. La banda de la provincia de Alberta pasa por ser uno de los ejemplos más frescos de la actualidad en cuanto a revivir y poner en valor lo mejor del heavy rock de los años ochenta. Esa es su filosofía musical y la llevan a cabo con todas las consecuencias. En lo ético y estético. Con toda coherencia, la máxima credibilidad y lo más importante, con estupendas canciones las cuales llevan plasmando en sus discos desde que en 2009 debutasen con su primer EP. Por si fuera poco, y fieles a esa filosofía de tenacidad llevan editando un disco cada año desde 2016, y su nuevo “Play To Win” está en las tiendas desde hace un par de semanas. Ellos mismos se definen como “Una mezcla clásica de heavy metal, hard rock y el hair metal de los 80… Voces potentes y limpias, coros pegadizos, armonías vocales e impresionantes solos de guitarra”…

(Esta semana en Rocktopia: JUDAS PRIEST, STRIKER, GRAHAM BONNET, VEGA, GREG HOWE, CARVING COLOURS, WANDERING VAGRANT y LACUNA COIL)

Programa 10 de Noviembre de 2018

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La muerte de Randy Rhoads significó una tragedia a nivel personal para Ozzy Osbourne, pero también una situación traumática a nivel musical. Ozzy y su mujer Sharon se embarcaron en la búsqueda de un guitarrista que lo sustituyera. Querían que tuviera una imagen impactante y, por qué no, modernizar su estilo y hacerlo más efervescente. El casting fue exigente. En el camino se quedaron músicos del nivel de George Lynch, pero el elegido final sería un tal Jaje E. Lee, quien venía de tocar con bandas de segundo nivel como Rough Cat. El primer disco de Lee con la banda de Ozzy llevó por título “Bark At The Moon”. Banda remozada además por la presencia de músicos de prestigio como Bob Daisley al bajo, Don Airey a los teclados o Tommy Aldridge a la batería, siguiendo esas premisas de actualizar conceptos y adaptar su propuesta a los nuevos tiempos de mitad de los ochenta. Aquel fue un álbum de gran repercusión popular y excelentes ventas, pero críticas poco favorables. El paso del tiempo dejó entrever la polémica con respecto a quién había compuesto la mayoría de aquellas canciones, y es que al parecer obligaron a los miembros del grupo a firmar un contrato por el cual desistían de sus derechos de autor. Al final la canción que nombraba al álbum se convirtió en una de las imprescindibles de Ozzy hasta nuestros días…

En 2014 Jake E. Lee despertaba por fin de un letargo musical de décadas de silencio. Puso en marcha un nuevo combo llamado Red Dragon Cartel, e invitó a algunos personajes como Robin Zander de Cheap Trick, el cantante de Maiden Paul Di’Anno, Scott Reeder de Kyuss o Maria Brink de In This Moment. Cuatro años después, Red Dragon Cartel vuelven con un álbum exento de esas colaboraciones que en muchos casos distraen. Una remozada formación en la que además de al jefe Jake E. Lee, encontramos al bajista y productor Anthony Esposito (ex de Lynch Mob); a Phil Varone (ex de Skid Row) y repite el cantante Darren Smith, más acertado en esta nueva entrega que en la primera, en la que le escuchamos demasiado forzado. “Patina” es el nombre de esta nueva obra en la que las huestes del guitarrista norteamericano se muestran algo más sobrias que en el primer capítulo. Tanto es así que se trata de un trabajo al que es necesario darle mas tiempo y espacio, para al final encontrar en él un buen balance de lo que ha sido la cara más clásica de Lee, representado por los inigualables Badlands, pero intentando darle un enfoque más actual, en lo que alguien podría encontrar similitudes puntuales con el post-grunge. Una mezcla de estilos cercanos no siempre fáciles de armonizar, pero que en el caso de Red Dragon Cartel puede significar el establecimiento de una línea musical a seguir…

(Esta semana en Rocktopia: OZZY OSBOURNE, RED DRAGON CARTEL, ULTRAPHONIX, HYVMINE, MARTY FRIEDMAN, FATES WARNING, REDEMPTION y LEAH)

Programa 3 de Noviembre de 2018

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Dentro del pequeño universo siempre en expansión del rock progresivo y, en concreto del prog-metal, hay como en todos los estilos, referencias a bandas abanderadas mayoritarias del género imperante, grupos a los que casi todos se quieren parecer. Pero también un reducto de modelos más minoritarios y de menor repercusión, pero que cumplieron con su cota de importancia en su momento. En el nacimiento del metal progresivo las vías de expansión pasaron más por el estilo de Dream Theater, por ejemplo, y menos por el de nombres como Watchtower, Sieges Even o Psychotic Waltz. Una vía mucho más reducida, ésta última, de entender el metal progresivo, que sin embargo es la que ha seguido una banda llamada Linear Sphere. Nacidos en 2002 en Londres, ellos optaron por la cara más esquiva. Se adentraron en su propio maremágnum enrevesado de rock y metal matemático de largos desarrollos y aspecto esquizoide. Un hipotético cruce de Metallica y King Crimson, con toda la carga de detonación metalera muy excéntrica, y la compleja sofisticación a la orden del día, devaneos de fusión incluidos. Linear Sphere publicaban bajo esas premisas su primer disco en 2004, un álbum llamado “Reality Dysfunction” comparado por la crítica con combos como Spiral Architect o Arch/Matheos. Poco ocurrió con ellos, pero sí que obtuvieron el respeto debido al artista que arriesga en el intento de conseguir algo especial…

Uno de los fundadores de estos peculiares Linear Sphere fue el guitarrista Charlie Griffiths, quien es ahora parte de otra formación británica, en este caso una de las de mayor proyección y presente. Hablamos de Haken. También nacidos en la capital inglesa, Haken han estado marcados con la señal de la aceptación de público y crítica desde la edición de su primer trabajo. La aprobación de revistas de prestigio como Classic Rock y la incorporación a giras de bandas como King’s-X, permitieron a Haken arrancar su carrera con garantías, hasta convertirse entre otras cosas en la banda de respaldo de Mike Portnoy en sus Mike Portnoy’s Shattered Fortress.
Después de su disco en directo editado tan solo hace cuatro meses, “Vector” hace que Haken no deje de estar de actualidad. Se trata de su quinto LP, una continuación a lo que viene siendo su trayectoria desde la génesis de la banda. Un paso más afianzando su propuesta. Aquí están todos los elementos de Haken, toda la intensidad y teatralidad del grupo respaldada por la sensación de saber que cada paso que ellos dan es en pos de su establecimiento gradual como nombre importante del género. Duración de LP de la antigua usanza, sólo 45 minutos, ninguna pega al respecto sino más bien todo lo contrario. Ausencia de canciones de relleno…

(Esta semana en Rocktopia: LINEAR SPHERE, HAKEN, OPETH, EL TUBO ELÁSTICO, JOHNNY WORE BLACK, SIDE EFFECTS y KADAVAR)

Programa 27 de Octubre de 2018

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1998 no fue desde luego un año de facilidades para bandas americanas con sabor a metal clásico como Kamelot. Los de Florida y su propuesta de temática basada en libros de fantasía e historias épicas estaba totalmente desfasada con respecto a la moda imperante en la que el nu-metal, el metal industrial o el grunge imperaban. Por si fuera poco Kamelot jamás sonaron a americanos. Más bien cualquiera podría pensar que se trataba de una banda europea influida sin duda en sus inicios por grupos como Iron Maiden. Aquel año 1998, significó sin embargo un cambio importante en la historia de Kamelot. Poco antes de la grabación de su tercer disco, se incorporaba al grupo el ex cantante de Conception, Roy Khan. A la leve evolución de la banda se sumaba contar con un vocalista de la clase y peso específico del noruego. Aquello fue un punto de inflexión. Los ojos de los fans de Conception siguieron la pista de Khan y se acercaron a la música de Kamelot, que desde entonces forman parte de la aristocracia del power metal épico de aristas progresivas. Su carrera se reiniciaba con “Siege Perilous” y con canciones como “Providence” que abría el disco y mostraba el camino de los nuevos Kamelot…

El sustituto de Roy Khan en Kamelot es otro vocalista escandinavo, en este caso sueco, como Tommy Karevik. Hace algunos meses le escuchábamos en el nuevo álbum de Kamelot, y este otoño nos ha traído la vuelta, tras nada menos que ocho años de parón discográfico, de un nuevo trabajo de su otro grupo: Seventh Wonder. La formación con la que se dio a conocer en mayor medida, y en la que canta de una manera diferente a como lo hace con Kamelot. Seventh Wonder son uno de los combos más representativos de la última generación de bandas de metal melódico y progresivo. Con su “Mercy Falls” de hace diez años, crítica y público se rindieron ante la evidencia. Estos suecos eran capaces de entregar con total convicción una suerte de metal progresivo de escasa originalidad, pero cuajado de buenas melodías y pasajes instrumentales medidos en el que las canciones son el objetivo y la pulcritud su leitmotiv. “Tiara” es como se titula este nuevo disco de Seventh Wonder con el que siguen fortaleciendo su reputación, y por eso es nuestro disco de portada…

(Esta semana en Rocktopia: KAMELOT, SEVENTH WONDER, RIVERSIDE, TOUNDRA, KILMARA, TREMONTI y KISSIN’ DYNAMITE)

Programa 20 de Octubre de 2018

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El estatus de Katatonia había cambiado desde sus inicios de banda de death metal y doom. La evolución no siempre bien entendida por sus fans de su primera época los llevó de los universos de sonidos en baja fidelidad y cantos guturales desesperados, a la calma melancólica atemperada de voz templada y producción cristalina, dentro de su espectro construido en escala de grises. La veda de la aceptación les había llevado a entrar en alguna lista de ventas europea con “Viva Emptiness”, pero el siguiente “The Great Cold Distance” volvió a incidir en su faceta más aperturista, incrementando su presencia en los charts, y de alguna manera confirmando que eran más los que se habían sumado a su causa y menos los que la habían abandonado.
Katatonia atrae a un público cuyo gusto varía del propio death metal, al metal progresivo, pasando por los amantes de las sonoridades más góticas, y con discos como “The Great Cold Distance” lo hacían con la densidad acostumbrada, pero también dejando que su música no fuera del todo esquiva para los más escépticos…

Precisamente esa canción llamada “July” contenida en “The Great Cold Distance” fue de las significadas del repertorio de su gira de 2016. Gira durante la cual abrieron sus conciertos nuestros próximos protagonistas, la banda de Copenhague, Vola.
Por aquel entonces, Vola venían con su disco de debut como carta de presentación, y en estos días publican su segundo trabajo, un álbum titulado “Applause Of A Distant Crowd” con el que confirman las expectativas a las que ellos mismos se hicieron acreedores después de su interesante disco de inicio, y también de su puesta en escena por toda Europa. Han pasado un par de años desde aquello, tiempo que la banda ha aprovechado para afinar su sonido y buscar más si cabe un estilo que los defina. Vola y su heterogénea propuesta hace que su música pueda traer por momentos ecos de Devin Townsend, Opeth, Pain Of Salvation o los Katatonia que acabamos de escuchar, pero también suena a pop con elementos ochenteros, a Muse o a Steven Wilson y por otro lado al djent tan en boga en estos días. Un álbum facturado con una clase incontestable, mostrando a una banda confiada en sus posibilidades…

(Esta semana en Rocktopia: KATATONIA, VOLA, TESSERACT, JACKY VINCENT, MICHAEL SCHENKER FEST, THE VINTAGE CARAVAN y KHEMMIS)

Programa 13 de Octubre de 2018

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En la sección del disco del recuerdo esta semana en el programa, una banda ciertamente peculiar como Fire Deuce, un proyecto paralelo y minoritario creado por Travis Stever, guitarra solista del grupo Coheed and Cambria. En Fire Deuce encontramos miembros de otras bandas del entorno de Coheed and Cambria como Joey Eppard, Billy Riker, Chris Gartmann y Joe Stote de la banda 3, o Claudio Sanchez y Josh Eppard, de los propios Coheed. Fire Deuce se crea en base al histrionismo, la parodia y el sentido del humor, intentando emular de manera satírica a los grupos de metal más tradicional de estilo años 80s. Lanzaron su primer EP, “Children Of The Deuce”, en mayo de 2005, y en palabras del propio grupo, describían su estilo como: “algo que incorpora elementos del estilo único de Coheed and Cambria junto con la influencia del rock de bandas como AC/DC y Guns N’Roses; la energía pura de The Stooges y el rocking punk riffero de Turbonegro…”. En definitiva un grupo creado para pasarlo bien y divertirse con innumerables clichés y tópicos de las bandas de heavy rock más tradicionales. Eso sí, hecho con la calidad de músicos del nivel de sus componentes…

Fire Deuce funciona como vía de escape esporádica para una banda tan meditada y concienzuda como Coheed and Cambria, y su idea conceptual de aunar la música y sus historias de ciencia ficción casi distópicas, propias del mundo del comic. Y en esa línea de conceptualidad se enmarca el nuevo disco de Coheed, que vuelve a centrarse en la saga The Armory Wars, esa serie de comics escrita por el líder del grupo, Claudio Sanchez, y publicados por Evil Ink Comics. La historia de The Amory Wars fue abandonada en el anterior disco del grupo y ahora retorna. Épica de ciencia ficción con las historias de Coheed Kilgannon y Cambria Kilgannon, que vuelven a ser el centro de atención de estas canciones grabadas a fuego, con la impronta de un grupo cuyo estilo es absolutamente característico, encabezando esa escena de bandas musicalmente similares como 3 o Fair To Midland. Esa manera de presentar su rock alternativo energético y juvenil repleto de lírica y tendencias progresivas, pero entregado a través de melodías muy recordables y cercanía pop. El sello de Coheed and Cambria que retorna de una manera notable con este “Vaxis – Act I: The Unheavenly Creatures”…

(Esta semana en Rocktopia: FIRE DEUCE, COHEED AND CAMBRIA, KINGCROW, CRAIG COLLINS TURNER, ALCATRAZZ, ALICE COOPER y CO-OP)

Programa 6 de Octubre de 2018

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Polonia ha sido desde hace mucho tiempo un reducto importante para el movimiento progresivo. La escena de bandas existía con nombres primero para el autoconsumo, y luego para la exportación. Bandas veteranas como SBB le daban el testigo a otras como Abraxas o Collage, y estos poco después a grupos como Quidam. Ellos nacieron de las raíces de una banda llamada Deep River más emparentada con el rock clásico o el blues, pero al cambiar su nombre al de Quidam, también hicieron que su música se adentrara por parajes de art-rock y rock sinfónico estilista en la onda Camel. En el año 2007 Quidam pasaron por la confirmación de una evolución natural. La que los traía de esa fisonomía de neo-prog con la que llevaban conviviendo desde hacía mucho tiempo, hacia una dirección más vanguardista. Hay quien lo comparó con la metamorfosis de los viejos Marillion de Fish, hacia los actuales de Steve Hogarth. En cualquier caso “Alone Together”, que es como se titulaba aquel disco editado hace once años, recogió desde el principio críticas muy positivas y el favoritismo de los fans…

La tradición prog-polaca siguió su curso, y grupos como Quidam continuaron y dieron paso a otros como Riverside. Algo que ahora se refuerza aún más, desde que Riverside anunciaran que su nuevo guitarrista de directo sería precisamente el fundador de Quidam, Maciek Meller.
Eso es en lo que se refiere a la traumática sustitución del fallecido guitarrista Piotr Gruzinski para los conciertos en directo, ya que de cara a la grabación en estudio, Riverside son, y serán de momento, un trío tal y como se demuestra en la consecución de su nuevo y flamante disco, el cual lleva por nombre “Wasteland”. Un álbum muy complicado de facturar como ellos admiten. Con un proceso creativo sobrevolado por la ausencia del compañero caído. Riverside siempre han sido un grupo muy emotivo, pero para este nuevo trabajo, parece que esa dosis de sensibilidad se ha multiplicado. Además del bajo y su característica voz, Mariusz Duda ejerce aún más de líder haciéndose cargo de las guitarras, que ahora suenan quizás más terrenales y orgánicas…

(Esta semana en Rocktopia: QUIDAM, RIVERSIDE, CALIGULA’S HORSE, CIRCLES, JUAN SAURIN, DARK SARAH, DREAM CHILD y ARTIZAN)