Programa 1 de Febrero de 2020

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Hablar de la historia de una banda veterana como Sylvan es hacerlo sobre un grupo de músicos que desde sus inicios buscaron su propia identidad, pasando fugazmente por diferentes estilos y nombres distintos. Tras ocho años la banda de Hamburgo encontró su lugar, experimentados ya en un buen número de batallas. La prensa siempre tendió a tratarlos bien. Su manera alemana de entender a bandas de neo-prog británicas como Marillion o IQ, y adaptarla a su idiosincrasia dio su fruto aportando ideas y formas surgidas de su propia escuela. “Aritificial Paradise” fue su tercer disco, y se editó a finales del año 2001. Después de dos trabajos bien valorados, este fue quizás el que los consagró a nivel especializado como banda a tener en cuenta, y nombre en sí mismo, ya digno representante del rock progresivo siempre tan considerado en un país como Alemania. Exageradamente, pero algunos críticos hablaban ya de obra maestra, cuando se referían a este “Artificial Paradise”…

Hasta aquel disco de 2001, Sylvan no habían contado con los servicios de un bajista permanente. Sebastian Harnack se estrenó con ellos para “Artificial Paradise”, y aún hoy es el bajista oficial de Sylvan. Pero no sólo de ellos, sino músico de directo para RPWL y miembro permanente de Blind Ego, el grupo paralelo del guitarrista de estos, Kalle Wallner.
Lo que comenzó siendo prácticamente un proyecto puntual se ha terminado convirtiendo en la segunda prioridad de Wallner. Primero fueron discos estilísticamente dispersos, sin demasiada continuidad y músicos invitados. Pero la gira de presentación con posterior disco en directo de su anterior obra, a hecho pensar al guitarrista alemán, que Blind Ego merecía la oportunidad de la consistencia, y por eso ha empezado por darle a los músicos que han compuesto su grupo de directo, el rango de músicos permanentes y ahora en unos días publicarán su nuevo disco como Blind Ego, pero ya sin invitados ni cameos, reforzando la sensación de formación estable y sólida, como sólidas son las canciones de este “Preaching To The Choir”. Pero sólido no significa inamovible, y por eso este elenco de temas se mueve en los parámetros del hard rock y el metal alternativo con clase, incluso con atisbos comerciales, aunque subyaciendo en forma de detalles la raíz prog de sus protagonistas…

(Esta semana en Rocktopia: SYLVAN, BLIND EGO, R.P.W.L., SCOTT ALLEN PROJECT, GODSTICKS, MARKO HIETALA y THE DARK ELEMENT)

Programa 25 de Enero de 2020

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Discos de ruptura. Álbumes que significan un punto de inflexión dentro de la carrera de una banda. En 1991 se editaba el antes y el después de Metallica, su obra homónima conocida popularmente como álbum negro. Con él comenzaba la ruptura de amarras con respecto al concepto más europeo expuesto en sus primeros trabajos y el cual jamás recuperarían. Metallica habían pasado de ser una banda de culto a, gradualmente, convertirse en un referente para un estilo como el thrash metal del que ellos eran precursores y máximos exponentes. El boca a boca, y la respuesta de su creciente parroquia de incondicionales fans, habían conseguido que su música sonara en la MTV de forma habitual, a pesar de su escasa idoneidad para ello. Así que de alguna manera Metallica decidieron entrar en la categoría de música mainstream intentando no perder su identidad en el empeño. Un complicado balance del que formaría parte importante un productor como Bob Rock, quien venía de trabajar con nombres como Motley Crue, David Lee Roth o The Cult, lo cual hizo arquear las cejas a más de uno y temblar a muchos de sus fans. No fueron pocos los problemas que surgieron entre banda y productor, aunque al final todo pareció haber merecido la pena, cuando aquel quinto disco de Metallica logró la cuadratura del círculo, consiguiendo la aprobación de público, de crítica y llegando a ser número uno en Estados Unidos, además de en Canadá, Reino Unido o Alemania. A día de hoy más de 31 millones de discos vendidos subrayan la importancia del disco negro de Metallica…

La sombra de “Metallica”, ha sido tan alargada, y ha despertado siempre tanto interés y controversia, que un grupo como Apocalyptica les debe sin duda parte de su éxito. Y es que los finlandeses fueron los primeros sorprendidos cuando su disco de debut -aquel álbum de versiones de canciones de Metallica interpretados con cuatro chelos-, se convirtió en su salvoconducto a la fama, la cual perdura desde aquel año 1996 y hasta nuestros días. Un álbum que resucitaron para su última gira, y gracias al que llegaron a la conclusión de que debían volver a sus raíces y crear un nuevo disco de música sólo instrumental. Justo cuando parecía que la dirección iba a ser precisamente la contraria, tras la incorporación de un vocalista fijo, Apocalyptica miran al pasado y se reencuentran con su “yo” instrumental, el de la épica y la emoción sin palabras. Probando que la música es el lenguaje más universal. Un catalizador de sensaciones. El título del disco, “Cell-0”, es un juego de palabras entre el término célula en inglés y el nombre del instrumento que tocan ellos, el chelo. Y viene a colación a través del carácter conceptual del trabajo, el cual gira alrededor del concepto de la “partícula de Dios” y muchas de sus ramificaciones…

(Esta semana en Rocktopia: METALLICA, APOCALYPTICA, DREAM THEATER, THE ARISTOCRATS, THE DARKNESS, BLACK STAR RIDERS y GARY MOORE)

Programa 18 de Enero de 2020

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Todavía impactados por la noticia, comenzamos la edición de hoy de Rocktopia recordando a uno de los mejores, más influyentes y más carismáticos baterías de la historia del Rock. Y es que hace unos días nos apenábamos con la noticia del fallecimiento del batería de Rush, Neil Peart. Contaba con 67 años de edad, así que se nos ha ido demasiado pronto, y con él toda esperanza de que Rush, en algún momento decidiesen retomar alguna actividad musical.
Peart creció escuchando a The Who y tratando de imitar a su adorado Keith Moon. Así comenzó a tocar asiduamente en bandas de su barrio, hasta que fue recomendado para hacer una audición para Rush, quienes acababan de romper con su anterior batería. El propio Geddy Lee reconoce que cuando vio aparecer a Neil Peart pensó de él que tenía pinta de “pringao”. Lo que pasa es que según arrancó a tocar su batería, tanto el propio Lee como Alex Lifeson quedaron estupefactos. No hubo nadie capaz ni de acercarse a aquella forma de tocar. Neil Peart era el nuevo batería de Rush.
Llegó más que a tiempo de grabar su segundo disco. “Fly By Night” fue un álbum de ruptura con su pasado. Peart venía como anillo al dedo para abandonar en gran parte la senda del hard rock más primitivo y enérgico, y abrazar los contornos del prog-rock, el cual fusionaron con sus instintos más básicos, para conformar uno de los primeros atisbos de un estilo como el prog-metal al cual, sin quererlo, estaban comenzando a dar vida..
Neil Peart aportaba desde detrás de sus tambores precisión, energía, virtuosismo y una considerable imaginación, la cual se plasmaba también en las letras, singulares e inteligentes, que escribió durante toda la vida de Rush…

Si hubiéramos preguntado a Mike Portnoy qué disco del recuerdo hubiese querido que hoy introdujese su música, seguro que habría elegido algún disco de Rush. Y también por eso han sonado hoy en Rocktopia. Porque en estos días se edita el segundo esfuerzo de ese super-grupo llamado Sons Of Apollo. La banda que el propio Mike Portnoy formase junto a su colega de Dream Theater, el teclista Derek Sherinian, está de estreno. Junto a ellos invariables, Jeff Scott Soto a la voz; el gran Billy Sheehan al bajo y el ex de Guns’N’Roses, Ron Thal “Bumblefoot”, a la guitarra.
Tras su combo audiovisual en directo de este pasado otoño, “MMXX” profundiza en la idea que polarizó su primer disco de hace un par de años. Nacieron con la intención de convertirse en una nueva referencia para el mundo del metal progresivo más convencional, y a fe que van camino de serlo, si es que no lo son ya. Y desde luego este nuevo capítulo de la formación norteamericana deja poco lugar a la duda, porque no han hecho más que afianzar su estilo poco sorpresivo y todo perfecto. Y lo han hecho simplemente escribiendo mejores canciones que para su disco de debut, y probablemente también canciones de mayor octanaje. La química de un grupo de músicos que se conocen mejor después de pasar mucho tiempo en la carretera, y que conocen perfectamente las jerarquías y líneas a seguir por la banda. Ocho canciones sin descanso y sin pistas de relleno…

(Esta semana en Rocktopia: RUSH, SONS OF APOLLO, SOTO, PIER GONELLA, PRISTINE, DeWOLFF y PHIL CAMPBELL)

Programa 11 de Enero de 2020

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Corría el año 1987. Tiempos en los que el hard and heavy del planeta gozaba de una enorme repercusión. Unos chavales de Karlsruhe se intentaban abrir paso y se presentaron a un concurso de jóvenes talentos organizado por la revista Metal Hammer, que por entonces también andaba en plena época de bonanza. Aquellos chicos ganaron el concurso. Se llamaban Pink Cream 69 y en poco tiempo grabarían su primer disco como parte del premio, nada menos que con el sello multinacional Epic. El álbum se publicó en octubre de 1989. No hubo un gran revuelo a su alrededor, pero sirvió a la banda alemana para abrir las radios y televisiones, además de encontrar, evidentemente, en la revista Metal Hammer un serio apoyo. Era el primer grupo profesional del cantante Andi Deris, quien más tarde pasó a formar parte de Helloween. Con ello hizo que mucha gente se interesase por estos Pink Cream 69. Aunque fue después de su salida del grupo cuando Pink Cream 69 alcanzaron sus principales logros…

Dennis Ward fue también uno de los músicos fundadores de Pink Cream 69. Bajista, pero además, productor, ingeniero y miembro de infinidad de proyectos como Unisonic, Place Vendome o Khymera. Ward anunciaba hace unas semanas su decisión de abandonar Pink Cream 69, decepcionado por la falta de actividad del grupo. Y le ha costado poco encontrar una nueva ocupación, por si le faltaran, ya que Dennis Ward es oficialmente el nuevo bajista de Magnum, con quienes ha grabado su aún sin estrenar nuevo disco.
“The Serpent Rings” se pondrá a la venta dentro de unos días y representa el vigésimo primer disco de estudio de está leyenda viva de la escena musical de Brimingham. La banda capitaneada por Tony Clarkin y encabezada por Bob Catley desde 1972, nos trae un nuevo viaje a esos universos que tan bien anuncia la portada mágica del genial Rodney Matthews.
Clarkin es como de costumbre el encargado de diseñar la dirección musical de su nueva criatura, la cual verá la luz el 17 de enero. Él dice que ya hace mucho tiempo que tienen plena libertad por parte de su sello discográfico, para hacer lo que quieren. Y por eso todos sus fans ya saben que serán fieles a ese estilo de hard rock épico y melódico del cual ellos, Magnum, son fidedignos representantes. El sentido cálido de acercar sus canciones, con ese halo entrañable que siempre han poseído, y que ahora casi se multiplica fruto de su venerable veteranía…

(Esta semana en Rocktopia: PINK CREAM 69, MAGNUM, THE FERRYMEN, VISION DIVINE, GENETICS, HEMINIA, AEON ZEN y SILENT CALL)

Programa Especial Discos Destacados 2019 (II)

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Esta es la segunda parte del especial que todos los años por estas fechas dedicamos en dos mitades, a repasar los momentos en los que han sonado en el programa algunos de los mejores discos que han transitado por Rocktopia en los últimos doce meses. ¡Feliz año!

(Esta semana en Rocktopia: ERIC GALES, VIRGIL DONATI, VANDEN PLAS, PAUL GILBERT, EIGHTEENTH HOUR, ASHA y TOOL)

Programa Especial Discos Destacados 2019 (I)

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Programa especial de Rocktopia en el día de hoy. Programa, como mandan los cánones, de repaso para resumir en dos capítulos algunos de los discos que han pasado por nuestro espacio durante el año que se acaba. Discos que nos han parecido especialmente relevantes y que por eso son parte del listado de álbumes favoritos del año 2019.

(Esta semana en Rocktopia: DREAM THEATER, SOTO, VOYAGER, GENERATION AXE, DARKWATER, HOLLYWOOD VAMPIRES y D-A-D)

Programa 14 de Diciembre de 2019

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“Hacer algo sin saber que estás colaborando a la invención de una cosa a la que más tarde le ponen nombre”. Eso debieron de pensar unos jóvenes de Seattle cuando después de muchas peripecias terminaron formando una banda a la que llamarían Alice In Chains. No sabían lo que era el grunge, porque aún no se había etiquetado esa corriente subcultural, pero su primer disco titulado “Facelift” está considerado también el primero en llegar a disco de oro dentro de ese género. Fue antes de que Nirvana lanzaran su “Nevermind” y todo comenzase a tener un factor pretendidamente cohesivo, y es que la propuesta de la banda de Jerry Cantrell y Layne Staley poco tenía que ver con lo que ofrecía el grupo de Kurt Cobain. En Alice In Chains existían más referencias al metal tradicional y menos efectista, y pocas influencias venidas de corrientes como el punk o el rock más corrosivo. Porque la corrosión de ellos emanaba de sus propias vivencias personales, y se plasmaba en sus armonías oscuras y en sus voces desesperadas de mensajes a veces desesperanzados.
Giraron con gente tan dispar como Van Halen, Poison, Anthrax, Megadeth o Slayer. Eran momentos de deshubicación, hasta que el término “grunge” fue acuñado y Alice In Chains pasaron a ser una de las cartas mágicas del poker formado también por Soundgarden, Pearl Jam y Nirvana…

Alice In Chains es la primera banda que citan como influencia los protagonistas de nuestro disco de portada esta semana. Se trata de un grupo al que no conocíamos hasta ahora pero que ha representado una pequeña y agradable sorpresa. Vienen desde Portugal y se llaman Blame Zeus.
Ellos se formaron en Oporto hace nueve años y “Seethe” es su tercer disco en estudio. La evolución y mejora desde sus dos primeros álbumes ha terminado por traducirse en un sólido lanzamiento en el que continúan la línea marcada por sus antecesores, aunque el resultado es simplemente mucho mejor. La banda declara que ha sido necesario que trascurran estos años y que hayan pasado por las experiencias musicales pertinentes para llegar a las capacidades técnicas y creativas que ahora les permiten afrontar un álbum tan convincente como “Seethe”, en el que exploran mejor que nunca sus influencias de rock y metal alternativo, pero que ellos reconocen también del blues o del prog-rock. Al final todo queda disipado por su propia personalidad, como queda por fin probado con su tercer disco de estudio y con diferencia el mejor de ellos..

(Esta semana en Roktopia: ALICE IN CHAINS, BLAME ZEUS, CELLAR DARLING, PATRICK HEMER, PAUL GILBERT, MOLLY HATCHET, ARENA y NIGHTWISH)

Programa 7 de Diciembre de 2019

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Hoy, para empezar, nos detenemos en la ciudad australiana de Melburne. De allí salieron a mediados de los 70s cuatro chavales que apenas contaban con la mayoría de edad, y que al parecer no sabían que en Irlanda, años antes, un tal Rory Gallagher había formado un grupo llamado Taste. Supongo, ya digo, que sería fruto de esa ignorancia llegar a la conclusión de que Taste era también un buen nombre para su banda. El caso es que eran los 70s, así que estos Taste australianos hicieron lo propio, o sea, meter codo y tocar, tocar y tocar allí donde podían. En 1976 grabarían su primer LP. Un disco titulado “Tickle Your Fancy”. Taste fueron los artistas más jóvenes en firmar para Warner Music Australia y lanzaron dos álbumes, llegando a meter algunas canciones en el Top-20 de las listas de su país. Los pecados de juventud se suplían con la frescura y el descaro propios de la edad, para dar con una forma de hacer las cosas por la que serían comparados con formaciones de glam británicas como Sweet, aunque lo suyo también tenía que ver con otros nombres como UFO…

El nexo de unión entre una banda como Taste y nuestro próximo invitado es tan fácil como que él fue uno de los fundadores del lejano grupo, su primer banda seria cuando apenas contaba con dieciocho años de edad. Él era batería de Taste y lo ha sido luego de grupos de prestigio como Planet-X o Ring Of Fire, además de haber sido músico de sesión para gente como Steve Vai, Tony MacAlpine, Derek Sherinian o Kiko Loureiro. Estamos hablando del excepcional batería Virgil Donati.
Donati además fue uno de los serios candidatos para ocupar el puesto de Mike Portnoy en Dream Theater. La cosa no salió y el ha seguido con su carrera de músico a sueldo, pero también en solitario. Perteneciente a este último apartado se edita en estos días su nuevo “Ruination”. Un álbum complejo y retador con el que se explaya a sus anchas en esa horquilla musical no tan explorada que va del rock/metal-fusión al rock progresivo y los coqueteos con el djent. Evidentemente una apuesta arriesgada de un músico inquieto. No en vano su anterior obra la realizó en el ámbito de la música clásica. En “Ruination” se hace custodiar por músicos de su confianza. Gente que le ha acompañado en vivo en los últimos tiempos y colaboradores como las de el guitarrista Marco Sfogli o el teclista de Allan Holdsworth, Steve Hunt. Y desde luego el propio Holdsworth puede haber sido una fuente de inspiración para este sensacional, y esquivo “Ruination”. Obra semi-instrumental cuyo peso descansa en gran medida en la exuberante manera de tocar la batería de Virgil Donati, en las percusivas guitarras y las apariciones vocales de Irwin Thomas con quien Virgil comparte banda en los Southern Sons. Un álbum para escucharlo y re-escucharlo sabiendo que hacerlo es una inversión de placer auditivo a medio plazo…

(Esta semana en Rocktopia: TASTE, VIRGIL DONATI, TERAMAZE, VINNIE MOORE, JORDAN RUDESS, BON VIVANT y DRAGONFORCE)

Programa 30 de Noviembre de 2019

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Abrimos esta semana Rocktopia con el que para muchos críticos está considerado como uno de los mejores discos de debut de toda la historia del rock, o sea el primero de Van Halen. La banda de colegiales de Pasadena habían pasado de tocar en fiestas de instituto a hacerlo en los clubs de su zona, una y otra vez. Por el camino recabaron los servicios del cantante Dave Lee Roth al que básicamente invitaron al grupo por ser un niño bien con un equipo de sonido de directo más que atractivo. Él fue en realidad quien pensó que el nombre de Van Halen sonaba mejor que Mammoth, que era su anterior apelativo. Probablemente el último gesto de humildad que se le recuerda. El caso es que Gene Simmons de Kiss les echó el ojo, y no paró de echarles también una mano hasta que vio como se editaba su primer álbum. La producción corrió a cargo de Ted Templeman, quien en tan solo dos semanas de grabación real, extrajo de estos chavales desbordados de energía, gran parte de su potencial. Apenas tenían canciones, todas ellas quedaron plasmadas en el disco. Todo era fresco, sin pensamientos preconcebidos, solo una banda deseosa de explotar y dispuesta a hacerlo lo antes posible. Y por su puesto, por encima de todo, la guitarra de Eddie Van Halen. Simplemente el nacimiento de uno de los guitarristas más importantes y, sobre todo, influyentes de la historia del rock. Si Jimi Hendrix había cambiado el concepto de la guitarra eléctrica, Eddie Van Halen fue el encargado de actualizar su legado y ser posiblemente el primer guitarrista de la era moderna. El virtuosismo y la diversión de la mano en un disco indispensable…

Nos encanta en Rocktopia preguntarle a los músicos con qué disco quieren que abramos el programa para introducir su música, y esa elección hecha del primer disco de Van Halen ha sido cosa de nuestro próximo invitado, y uno de nuestros más ilustres escuchantes, el gran Kike G. Caamaño…

Hacía tres años que Kike no nos deparaba nueva música. Ocupado con las ediciones recopilatorias celebrando las tres décadas de existencia de Asha, hemos tenido que esperar hasta ahora para que el músico gallego afincado en Málaga destape una vez más el tarro de las esencias, o mejor dicho, de “sus” esencias. Porque si hay algo que trasciende de manera palmaria en su nuevo “Disclosure Of Technology” es su contundente presencia; su manera hiper reconocible de hacer las cosas, y lo que hace que esta vez eso haya llegado más lejos, es la sensación más o menos fundada de que Caamaño a estas alturas hace ya básicamente lo que le da la gana. Y eso es bueno, porque el talento se explaya a su antojo sin pedir permiso, al margen de gustos o rechazos, filias y fobias.
Lo nuevo de Asha está formado por tan solo seis temas. Muchas veces criticamos las canciones de relleno tan abundantes en los discos hoy en día. Bien, pues Kike va al grano y lo hace sin compromisos predeterminados. Algunas canciones instrumentales, unas extensas y otras no tanto. Grandes desarrollos puntuales, y la voz casi ya imprescindible de Jacob Poulsen, que vuelve a ser capital.
La tecnología, su uso y el de la información. Sus aspectos más oscuros como base del concepto del disco. El viaje espasmódico en el que valles y picos de fiebre musical marcan el destino nunca escrito de estas canciones. Simplemente uno de los músicos más talentosos de nuestro país probando serlo una vez más…

(Esta semana en Rocktopia: VAN HALEN, ASHA, FLYING COLORS, MARCO SFOGLI, SONATA ARCTICA, ECLIPSE y HEAT)

Programa 23 de Noviembre de 2019

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Durante la década de los noventa muchos de los estilos que triunfaron en la década anterior quedaron relegados a vivir en base a un estatus de culto. Algunos mercados como el japonés aguantaron el vuelco de tendencias y también en Europa, aunque a nivel minoritario, bandas jóvenes surgían desoyendo las órdenes no escritas de la industria discográfica. Suecia era ya entonces un país en el que convivían artistas de los más diversos pelajes, con la garantía con la que casi siempre despachan las cosas, a toda fidelidad. Y así surgió una banda como Jekyll & Hyde, ahora prácticamente olvidados, pero cuna de músicos que luego fueron parte de formaciones como The Poodles, Talisman, Royal Hunt, Evergrey o Hammerfall entre otros.
Jekyll & Hyde eran jóvenes y se notaba, había muchos aspectos que depurar en su puesta en escena. Eran jóvenes, pero en lugar de decantarse por las modas imperantes prefirieron emular a sus héroes más recientes, y por eso su propuesta recordaba a la de bandas como Skid Row, pero sobre todo a Guns’N’Roses. En 1998 editaban “Heavenly Creatures”, su segundo álbum, y el que posiblemente terminó siendo el favorito de su corta discografía. Los ecos de la banda de Axel Rose y Slash eran patentes, se cruzaban con el carácter intransferible escandinavo. Sonaban bien, aunque quedaban lejos de los originales, y en cualquier caso representaban una propuesta fresca, válida y que algunos les servía para mantener viva la llama de un pasado feliz…

Es curioso como después de liquidar Jekyll & Hyde, sus componentes: el cantante Jakob Samuel; el guitarra Pontus Norgren y el otro guitarrista Marcus Jidell se centraron en la consecución de un grupo en formato de trío, con tintes épicos, power metaleros y versados en los cuentos de Tolkien. Luego Samuel y Norgren formaron los festivos The Poodles, pero Markus Jidell sintió la llamada de su “yo” más épico con Royan Hunt; más serio con Evergrey y más oscuro después con The Doomsday Kingdom, o con Avatarium.
Avatarium fueron creados en 2012 por dos prestigiosos músicos de la escena doom clásica como los Candlemass, el bajista Leif Edling y el teclista Carl Westholm. Después de la salida de ambos fuera de Avatarium, Marcus Jidell ha quedado como principal factotum del grupo, junto a la que es su esposa y cantante de la banda Jennie Ann Smith. “The Fire I Long For” es el título de su nuevo trabajo, con el que suman una pieza más a su cada vez más sólida discografía. No muchos hubieran apostado por la continuidad de lo que parecía en sus inicios un proyecto. Ahora ese poso de estabilidad se nota a cada paso que dan, y este nuevo disco no es una excepción. Avatarium prueban ser capaces de atraer hacia sí mismos una buena paleta de influencias que, sin embargo, logran armonizarse en torno a un concepto en el que el doom sirve como elemento común. Leif Edling todavía ha contribuido con tres canciones a la consecución de este disco, mientras Ann Smith dice que Bob Dylan o Leonard Cohen siguen siendo una influencia en la consecución de sus letras simbólicas. Todo es un esfuerzo en busca de los equilibrios: sombras y luz; densidad y ligereza. La voz cautivadora de Ann Smith respaldada por un sonido mastodóntico de base de ritmo, el que han conseguido para la ocasión en los Estudios DeepWell de Estocolmo, con la producción del propio Marcus Jidell…

(Esta semana en Rocktopia: JEKYLL & HYDE, AVATARIUM, CANDLEMASS, TORBEN ENEVOLDSEN, PRETTY MAIDS, THE DARK ELEMENT y AUTUMN)