Programa 20 de Mayo de 2017

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Spriritual Beggars llegaban hasta su primera década de existencia, y poco después, en 2005, editaban su sexto trabajo bajo el nombre de “Demons”, uno de sus discos a la postre más aclamados, cosa tampoco demasiado extraña, ya que Spiritual Beggars es una de esas bandas que se caracteriza por no decepcionar prácticamente nunca. Y una de las fórmulas para que eso ocurra es la de moverse dentro de unos parámetros musicales para los que fueron creados por Michael Amott en mitad de los 90s, con la intención de desperezar a sus anchas su “yo” setentero, al margen de la brutalidad metálica de su otra pasión: Arch Enemy. Por eso los Beggars siempre lo han fiado todo a la inspiración, y ella tampoco les fue esquiva cuando por espacio de nueve meses fueron grabadas estas canciones…

Han sido unos cuantos los nombres que han pasado por las filas de Spiritual Beggars desde su nacimiento hasta nuestros días. Uno de ellos es su actual bajista Sharlee D’Angelo, a quien Amott se lo trajo procedente de Arch Enemy y quien es también parte de otra formación anacrónica como The Night Flight Orchestra. “La orquesta del vuelo nocturno” es, como en el caso de los Beggars, un proyecto paralelo a otras bandas suecas en las que militan sus componentes. Aquí, además de a D’Angelo, encontramos a Björn Strid de Soilwork a la voz, David Andersson de Soilwork y ex de Mean Streak a las guitarras o Jonas Källsbäck también de Mean Streak a los tambores. Así pues, se trata de nuevo de echar a un lado toda la vena sólidamente metálica de sus protagonistas, y atemperarla para encontrar otras pasiones menos contundentes que son parte así mismo de sus identidades.
The Night Flight Orchestra sorprendió hace cinco años, dado el historial de sus components, con una propuesta de hard rock melódico muy americanoide arraigada especialmente el la década de los setenta, con bandas como E.L.O, Toto, Kansas o Boston como objetos de comparación. Y así siguen con la edición de su estupendo “Amber Galactic”, que se edita en estos días y es nuestro disco de portada esta semana…

(Esta semana en Rocktopia: SPIRITUAL BEGGARS, THE NIGHT FLIGHT ORCHESTRA, MEAN STREAK, DRAGONFORCE, AL JOSEPH, VANDEN PLAS, FRAGILE VASTNESS y LETTERS FROM THE FIRE)

Programa 13 de Mayo de 2017

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La escena de neo-rock progresivo británico tuvo a finales de los 90 una pequeña avalancha de grupos y músicos bien avenidos. Uno de ellos fue Jem Godfrey, quien venía de componer y producir para diversos nombres del mundo del Pop. Sin embargo en 2006 decidía acometer su propio proyecto, y así nacería Frost.
Un buen día llamó a un montón de buenos amigos para registrar “Milliontown”. Esos amigos eran los siempre serviciales, y ya clásicos de las colaboraciones, John Mitchell – guitarrista de Arena, Kino o It Bites-, y por otro lado los también tantas veces disponibles entonces miembros de IQ, John Jowitt y Andy Edwards.

A pesar del historial de los integrantes, no se trataba de otro lanzamiento de retro-prog, sino de un disco basado en un concepto moderno de rock progresivo. Con guiños a lo clásico, pero con una clara dirección moderna. Desde la producción hasta la forma de concebir las voces, coros y la utilización de samplers. Un proyecto Frost que recibió buenas críticas y se granjeó una reputación que le ha llevado a sobrevivir hasta nuestros días…

John Mitchell participaba en el último disco de Frost editado el año pasado y vuelve a poner en marcha su propio proyecto, el que inauguró en 2015 con el nombre de Lonely Robot.
Menos colaboraciones en esta ocasión, y es que ahora prima la consecución de un grupo de músicos que le permita acometer escapadas a los escenarios. Aunque el concepto de Lonely Robot es más que consistente por sí mismo, y no parece resentirse de ello, y es que John Mitchell es por sí mismo alguien con la personalidad ya muy marcada. La que imprime a un grupo como It Bites desde que está con ellos. Esa que le otorga aura de Pop a su música profunda pero cercana, y con un toque actual, con ese contrapunto para atraer recuerdos de un pasado en cualquier caso no muy lejano…

(Esta semana en Rocktopia: FROST, LONELY ROBOT, IQ, ANDY JAMES, FATES WARNING, ARMORED SAINT y ACCEPT)

Programa 6 de Mayo de 2017

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Una reserva para montones de bandas de culto que a pesar de todo continúan con su actividad a pesar de las adversidades. Eso es lo que ha representado para muchos Europa. Afortunadamente el público europeo es de lo más incondicional, y eso ha permitido que ciertos grupos de escasa repercusión sigan cumpliendo años. Uno de ellos son los daneses Anubis Gate. Nacieron a principios de siglo, cuando el heavy metal había pasado ya a ser un fenómeno underground y firmaron con la discográfica española Locomotive para editar sus álbumes a nivel internacional. Pero el sello ni apostó por ellos ni les pagó sus royalties ,para terminar cerrando el negocio. Un movedizo terreno sobre el que consolidar sus cimientos para un combo cuyo plantel de músicos cambiante tampoco ayudaba. Y fue una lástima, porque el reconocimiento de la crítica sería unánime, consiguiendo tocar en el festival Prog power europeo, gracias a su capacidad para crear estupendas obras del mejor metal melódico con filo progresivo facturado en cualquier lugar del planeta. Y allí estaba Jacob Hansen -ahora productor de moda europeo gracias a sus trabajos para Volbeat entre otros-, que fue miembro de Anubis Gate, tocando la guitarra y cantando durante algunos años en los que llegó a grabar un álbum como “Andromeda Unchained” editado en 2007…

Ese Jacob Hansen convertido en referencia de los productores del viejo continente sigue llevando el veneno de crear música en su interior y, por eso, tras producirles varios discos, decidió entrar a formar parte de otro grupo danés como Pyramaze. Banda coetánea de Anubis Gate y, cuyo batería Morten Gade Sørensen es fundador de ambos grupos. “Contingent” es su nuevo álbum. Su anterior obra ya llegó a Rocktopia como disco de portada, y este último trabajo entra en el programa otra vez por la puerta grande. Algo inevitable después de escuchar la categoría de un lanzamiento que vuelve a ser una ejemplar muestra de metal melódico de calidad superior, esculpido al detalle a golpe de buenas canciones, encuadradas por la excelente producción de Jacob Hansen, y con una líneas vocales muy inspiradas. Álbum impecable, levemente inferior a su predecesor, pero que todavía aventaja en muchos quilates a la mayoría de grupos de su especie…

(Esta semana en Rocktopia: ANUBIS GATE, PYRAMAZE, PRETTY MAIDS, THEORY, GLASS MIND, RIVERSIDE, PENDRAGON y MARILLION)

Programa 29 de Abril de 2017

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El comienzo de siglo resultó ser un punto de inflexión para una banda como Symphony-X. El nuevo milenio trajo consigo un cambio de estatus que los traía de ser una banda de culto tan solo levemente relevante en Japón, a comenzar su desembarco en Europa, encabezando sus propias giras y siendo portada de las más prestigiosas revistas del género en el viejo continente. Aprovechando esa senda de superación, su vocalista Russell Allen se aventuraba en el año 2005 a acometer un leve escarceo en solitario editando un único álbum hasta la fecha, bajo el pseudónimo Russell Allen’s Atomic Soul.
Demostrando que se trataba un disco de consenso dentro de Symphony-X y que no había lugar para celos y deslealtades, “Atomic Soul” albergó las colaboraciones del teclista de la banda Michael Pinella, así como la fundamental intervención del guitarrista Michael Romeo, quien además se encargó de las grabaciones del álbum en su propio estudio.
De todo el mundo era sabido que las raíces musicales de Allen venían del hard rock, así que a nadie pudo extrañar que aquel “Atomic Soul” fuese una reivindicación a ese espíritu hard-rockero del cantante de New Jersey, quien no solo rubricaba espléndidas interpretaciones en cada una de estas canciones, sino que además era el artífice de la producción y composición de un trabajo con el que demostró ser mucho más que un extraordinario vocalista…

Aquella época de popularidad dentro de su sector musical había comenzado para Russell Allen un poco antes, ya con colaboraciones como la que le asoció en distintos proyectos a Arjen Anthony Lucassen…   Uno de ellos sería Ayreon, colaboración que repite de nuevo para 2017, en la nueva obra del proyecto principal del talentoso Lucassen.
Ópera Rock/Metal, como no podía ser de otra manera, como lo exige esta invención musical que existe desde mediados de los noventa, jalonada de magníficos trabajos, y “The Source” no es una excepción.
Casting de vocalistas de lujo, como marca la tradición, esta vez con el propio Russell Allen, o otros que repiten como Floor Jansen o James LaBrie, pero también nombres que se estrenan tales como Tommy Karevik de Kamelot o Tommy Rogers de Between The Buried and Me, además de pesos pesados del metal alemán como Hansi Kursch de Blind Guardian o el padrino de otra ópera-metal como Avantasia, Tobias Sammet. En el apartado instrumental, grandes nombres asimismo, con Paul Gilbert o Guthrie Govan a las guitarras o Mark Kelly de Marillion a los teclados. Todo combinado con cuerdas y flautas; con la contundente base de la batería del habitual Ed Warby y la épica tradicional y futurista que se transforma por momentos en universos de pedigrí folk.
La capacidad de Arjen Lucassen para levantar una y otra vez construcciones musicales a las que ha conseguido domesticar modelándolas a su imagen y semejanza sin pestañear…

(Esta semana en Rocktopia: RUSSELL ALLEN, AYREON, BETWEEN THE BURIED AND ME, NIELS VEJLYT, LABYRINTH, THE UNITY y TREAT)

Programa 22 de Abril de 2017

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Mr. Big tuvo mucho que agradecerle al cazatalentos Mike Varney para que su gestación fuese una realidad. Él fue fundamental a la hora de buscar músicos para montar aquella banda que debía de erigirse alrededor del bajista Billy Sheehan. Por eso, cuando en 1997 Paul Gilbert agarró su guitarra y se marchó lejos de allí, la elección de Richie Kotzen como su sucesor fue algo del todo natural, ya que Kotzen también había sido un descubrimiento de Mike Varney para su sello Shrapnel records.
Puede que Gilbert fuese un guitarrista más versátil, pero el estilo de Mr. Big se ajustaba perfectamente a las características de un Kotzen que venía de formar en Poison además de su carrera en solitario.
El primer álbum de Mr. Big con Richie Kotzen se editaría primeramente en su mercado principal, el japonés, en septiembre de 1999. A la edición de “Get Over It” le sucedería una gira triunfal de veinte conciertos por el país nipón. Sin embargo aquel álbum no sería editado en Estados Unidos hasta marzo del año siguiente, cuando al fin el mercado americano, demasiado preocupado por las modas, reaccionó ante la evidencia. Obviamente “Get Over It” no podía competir con sus discos precedentes en popularidad y aceptación -el mercado había cambiado-, pero sí se trataba de un notable esfuerzo con un potencial todavía en plena validez…

Richie Kotzen finalizaría su relación con Mr. Big en el año 2002, cuando la banda decidió tocar a su fin. Él retomó su carrera en solitario y también formó bandas olvidadas como Forty Deuce, aunque últimamente ha vuelto a una posición más relevante como miembro del trío The Winery Dogs, junto a Billy Sheehan (de nuevo) y Mike Portnoy. Pero a Kotzen siempre le ha gustado aquello de volar sólo, y sigue sacando tiempo para editar álbumes bajo su sólo nombre, como es el caso de su último “Salting Earth”, aproximadamente su vigésimo primer lanzamiento en solitario. “Salting Earth” es de nuevo, como en tantas otras ocasiones, un compendio recolector de muchas de esas variadas aristas de la figura de Richie Kotzen. A él le gusta el rock, y aquí está, y si es hard rock, también; a él le atrae el funk y por eso muchas de estas canciones rezuman vibaraciones funkies; nos topamos con momentos melosos, y por su puesto hay algo de blues, cómo no, porque es muy difícil escapar de su influjo. Luego, todo queda ligado por la frescura característica de Kotzen. Rasgando su guitarra con espontaneidad vital y coronando estas canciones con su estupenda voz semirasgada. Un álbum de cierta inconsistencia, puede ser, pero suplida por la enorme inspiración con la que todo lo hace Richie…

(Esta semana en Rocktopia: Mr.BIG, RICHIE KOTZEN, KEE MARCELLO, BROTHER FIRETRIBE, GIANLUCA FERRO, BLIND EGO, VANGOUGH y AMORPHIS)

Programa 15 de Abril de 2017

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De toda la extensa familia de grupos provenientes de la familia Deep Purple, uno de los más relevantes y seguramente el más acreditado, fueron los Rainbow de Ritchie Blackmore.
Nacidos a tenor del ofrecimiento del guitarrista para que Deep Purple grabaran un par de canciones de su cosecha, la poca aceptación de sus ideas le hizo decidirse por grabarlas él mismo junto al vocalista Ronnie James Dio. Fueron los inicios de algunos años frenéticos con la encarnación más clásica de Rainbow, cualquiera de las que Blackmore y Dio fuesen protagonistas. Pero igual que de las diferencias musicales surgió esa reunión, de las diferencias musicales surgió la separación. El último disco de los Rainbow más trascendentales y épicos se editó en 1978 con el nombre de “Long Live Rock’n’Roll”. El último gran álbum de aquella formación ya irrepetible estaba cuajado de grandes clásicos, imperecederos aún gracias a las versiones que de ellos han hecho montones de bandas: desde Stratovarius a Metallica, o siendo parte del soundtrack de la película Rock Star. Pero además de esos temas más recurrentes, en “Long Live Rock’n’Roll” aparecían maravillas para ser disfrutadas en segunda ronda…

Si hay una banda cuyo árbol genealógico se extiende de tal manera que resulta muy fácil buscarle parentesco sanguíneo, esa banda es Deep Purple, y seguramente Rainbow fue el grupo más musicalmente prestigioso de toda esa saga Purple. Por eso hemos abierto hoy Rocktopia con ellos, porque lo siguiente que llega al programa es el nuevo trabajo de esta leyenda viva de la música desde el final de los sesenta. Y es que en estos días se ha puesto en circulación el vigésimo disco en estudio de la púrpura profunda. Con la incógnita que ha alimentado su título y el de su consiguiente gira. Un álbum cuyo nombre es el de “InFinite” y un tour bautizado como “Long Goodbye” no puede hacer otra cosa más que alimentar rumores de finalización de su carrera, pero también se está convirtiendo en un arma de promoción de esta eminencia de 50 años de trayectoria.
Bob Ezrin vuelve a ser el productor de la nueva criatura de Deep Purple, y no sólo eso, sino que se ha convertido prácticamente en el sexto miembro del grupo, firmando junto a los demás las nuevas canciones de este “InFinite” que suena tan fresco como su anterior y estupendo álbum, con ese poso de Rock para adultos, pero con un sonido aún más clásico y unas interpretaciones perfectamente medidas, en las que no hay destacados especiales, sino el armonioso conjunto que significa todo el trabajo. El caso es que es el nuevo disco de Deep Purple, quién sabe si el último, y desde luego todo un acontecimiento musical se mire por donde se mire…

(Esta semana en Rocktopia: RAINBOW, DEEP PURPLE, GLENN HUGHES, GRAHAM BONNET, ROBERT RODRIGO, DARK SARAH, ODD LOGIC y ERIC GILLETTE)

Programa 8 de Abril de 2017

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En 1993, cuando la fiebre del grunge estaba en todo su apogeo y el nu-metal y el metal industrial comenzaban a asomar la cabeza, había músicos y bandas que se negaban hincar la rodilla y aguantaron el tirón manteniendo firmes sus ideas. Algunos de ellos fueron los músicos veteranos, que unieron fuerzas acaso pensando que la etiqueta de “superbanda” haría de efecto llamada para todos aquellos nostálgicos de nuevo cuño que no comulgaban con la oferta de la industria discográfica. Así se formó una agrupación llamada Mother’s Army, creada por nombres como Bob Daisley (Rainbow, Ozzy, Gary Moore y demás); Carmine Appice (insigne baterista de mil bandas, también como la de Ozzy Osbourne, King Kobra, y por su puesto Vanilla Fudge o Cactus); Jeff Watson de Night Ranger a la guitarra; y para redondear el equipo el cantante Joe Lynn Turner quien tras su paso por Rainbow había sido recientemente echado de Deep Purple. Mother’s Army comenzó su vida como grabación de sesión para el guitarrista de Night Ranger, Jeff Watson. Cuando el ex-bajista de Rainbow, Bob Daisley, comenzó a ser parte de esas sesiones el proyecto se convirtió en una nueva banda, inicialmente llamada Lone Ranger. Una gira por Japón les señaló dónde estaba el futuro, cambiando el nombre de la banda a Mother’s Army, con la inclusión de Joe Lynn Turner. Cierta repercusión en Japón y poco más, la de discos como su debut homónimo de 1993…

En la formación de Mother’s Army resultaría fundamental el hecho de que el ex-guitarrista de Night Ranger, Jeff Watson, se encontrara en ese momento fuera de la banda que le dio el éxito. Con el paso del tiempo Watson ha demostrado no estar demasiado interesado en Night Ranger, y su ausencia en la edición del nuevo álbum de los californianos así lo demuestra. Eso sí, en lo nuevo de Night Ranger aún perdura el legado de otros miembros históricos del grupo como Brad Gillis, Kelly Keagy o Jack Blades. Por eso “Don’t Let Up”, que es el título del disco, afortunadamente no escapa del influjo de estos tres tipos, responsables de cualquier manera, de haber llegado a la consecución de hit-singles a lo largo de su era dorada, cuando alcanzaban ventas millonarias en Estados Unidos y en Japón. Inexplicablemente (o no) Night Ranger nunca fueron tampoco en absoluto relevantes en nuestro país, y eso no va a cambiar con su nuevo disco, el cual ostenta orgulloso muchas de las credenciales que les hicieron ser chicos de oro en mitad de los ochenta…

(Esta semana en Rocktopia: MOTHER’S ARMY, NIGHT RANGER, ECLIPSE, X-TASY, FRANK CARUSO, OPEROSE, EPICA y NEED)

Programa 1 de Abril de 2017

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En el número 113 de la revista Rolling Stone publicado en 1972, aparecía una crítica del por entonces último disco una nueva banda llamada ZZ-Top. El periodista John Koegel hablaba de ellos como de un pequeño secreto aún por descubrir por el gran público, debido al carácter demasiado local del grupo. Finalizando con el párrafo: “Con mayor repercusión en la radio y un poco de promoción, ZZ-Top podrían llegar a la cima. “Rio Grande Mud” es un buen álbum para gente que disfruta del Rock and Roll sin concesiones, a un volumen sin concesiones”. Una reseña ahora histórica en la que se plasmaba ya el potencial del trío de Texas, el cual, efectivamente, con mayor promoción y presencia en los medios terminó por convertirse en una de las bandas americanas más populares de todos los tiempos.
Aquel álbum del que se hablaba en este artículo, “Rio Grande Mud”, fue editado en la primavera de aquel 1972. Sin hacer demasiado ruido, sin poseer singles definitivos, consiguió que la rueda siguiese girando, para al año siguiente lanzar el álbum que sí significaría su explosión definitiva a gran escala. Aún así, “Rio Grande Mud” era un trabajo sólido y bien armado, considerado después una pieza fundamental con su sonido primitivo y áspero…

Quién les iba a decir a ZZ-Top, que 40 años más tarde esa canción sería parte del soundtrack de una película de la saga de los Transformers, aunque no en su versión original, sino la que fue obra de unos incondicionales de la banda de Texas, como son otros sureños de la categoría de Mastodon. El cuarteto de Atlanta edita en estos días su séptimo álbum de estudio, recuperando al productor de “Crack The Skye”, Brendan O’Brien, con quien no trabajaban desde entonces, para dar con un magnífico álbum titulado “Emperor Of Sand”. Una historia de superación y supervivencia vital, aplicable a distintas situaciones en las que el ser humano es llevado al límite. “Emperor Of Sand” aparece como un disco bien balanceado entre el groove, la contundencia, la melodía y la sofisticación parapetada tras sus riffs de alto octanaje y su capacidad para dibujar pinceladas de indudable potencial comercial, en un concepto de banda total, por el que todos y cada uno de los miembros de Mastodon aportan su parte proporcional de personalidad a la banda…

(Esta semana en Rocktopia: ZZ-TOP, MASTODON, PALLBEARER, JOHN-5, PAIN OF SALVATION, BLACK MAP y PERSEFONE)

Programa 25 de Marzo de 2017

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Cuando asomaba el nuevo milenio, de los convulsos estertores de una banda de metalcore llamada Prayer For Cleansing, surgió otra no menos convulsa pero con una clara vocación de vanguardia y exigencia técnica. Se fijaron en el texto de una canción de Counting Crows, y así decidieron llamarse Between The Buried And Me.
Lo suyo fue desde entonces una avalancha sónica de voces guturales, ritmos desenfrenados e interpretaciones instrumentales a flor de piel, pero el hecho de haberse bautizado en honor a una canción de un grupo tan lejano a ellos musicalmente como Counting Crows, dejaba entrever que Between The Buried And Me estaban abiertos y, por otra parte, influenciados por otros estilos de música que en menor o mayor medida quedaban plasmados en su esquizofrénica propuesta.
Todo quedó confirmado cuando el combo de Carolina del Norte se despachaba en junio de 2006 con la publicación de un álbum apropiadamente titulado “The Anatomy Of…”. La anatomía de Between The Buried And Me, un disco de versiones en el que revisaban canciones de bandas tan distintas como Metallica, Soundgarden, Smashing Pumpkins, Depeche Mode, King Crimson, Motley Crue, Pink Floyd o los propios Counting Crows. Una declaración de principios sobre sus desacomplejadas raíces en la que de forma bastante fiel se reproducían canciones como el popular “Bicycle Race” de Queen…

En esa canción de Betwen The Buried And Me se escucha al excelente bajista Dan Briggs. Él es uno de los componentes de una banda de probeta creada a partir de la unión de él mismo con el guitarrista de Haken, Richard Henshall; el batería Matt Lynch (Trioscapes, Cynic) y el teclista Pete Jones (ex-Haken).
Todo comenzó cuando hace un par de años, bajista y guitarrista comenzaron a mantener conversaciones musicales vía email. Aquello trajo consigo poco después el intercambio de maquetas, lo que derivó en una colaboración transatlántica que ha finalizado fraguándose en este proyecto instrumental denominado Nova Collective.
La música de Nova Collective puede ser descrita como fusión cosida a base de influencias de rock progresivo, jazz y música más ambiental. Extensas canciones mezcladas por Rich Mouser, quien ha trabajado con Neal Morse o Transatlantic, lo cual da una idea de la filosofía de estos exquisitos Nova Collective. Sólo para oídos dispuestos a escuchar con atención tan retadora proposición musical…

(Esta semana en Rocktopia: BETWEEN THE BURIED AND ME, NOVA COLLECTIVE, HAKEN, LUIS ART-NALDO, ASHA, ART OF ANARCHY, ENBOUND y NARNIA)

Programa 18 de Marzo de 2017

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Después de algunos años batiéndose el cobre en los circuitos de Los Ángeles, Dokken lograban en 1984 el éxito rotundo con su segundo trabajo, “Tooth And Nail”, un éxito que apenas duró cinco años, ya que en marzo de 1989 la banda anunciaba su separación. Acababan de tocar el éxito con la yema de los dedos, pero no hubo tiempo para más.
El último de sus grandes éxitos en forma de álbum se llamó “Back For The Attack” y se editó al final de 1987, de nuevo con la producción del célebre Neil Kernon, quien acababa de trabajar con Shy o Queensrÿche.
“Back For the Attack” pretendía des-edulcorar de alguna manera el pulido sonido de su anterior y ejemplar obra, manteniendo el calibre de sus estupendas canciones, pero haciéndolas hasta cierto punto más orgánicas. El caso es que ya fuese por la campaña de promoción que lo respaldó, por la valía de la obra o, seguramente, por ambas cosas, “Back For The Attack” se encaramó con suficiencia a los primeros puestos de las listas de ventas, llegando al número trece en Estados Unidos, con cifras que los llevaron a disco de oro, sobrepasando el millón de copias vendidas…

La relación insostenible del cantante Don Dokken y el guitarrista George Lynch hizo que éste abandonara la banda en repetidas ocasiones para formar la suya propia, acometer su carrera en solitario o formar bandas estupendas como KXM, una de sus últimas aventuras. Formación de lujo con carácter de trío, conformado por el mismo George Lynch a la guitarra, Ray Luzier de Korn a la batería y el excepcional Dug Pinnick de King’s-X al bajo y a la voz.
“Scatterbrain” es el segundo disco de KXM después de su debut de hace un par de años. Grabado en tan solo diez días, probablemente con la presión de las fechas de entrega como espada de Damocles sobre sus cabezas, pero aún así sacando todo el talento que estos tres músicos americanos son capaces de supurar, que es mucho, como vuelven a probar en estas trece exultantes canciones que sin tomar prisioneros conforman una obra de hard rock de alto nivel técnico y alta densidad, que iguala si es que no supera, la categoría de su primera obra…

(Esta semana en Rocktopia: DOKKEN, KXM, THE JELLY JAM, BLUES PILLS, CAMERON ALLEN, NEAL MORSE, HEMINIA y BLAZE BAYLEY)