Programa 16 de Febrero de 2019

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Los movimientos musicales progresan, o eso deberían, para adaptarse a la evolución y perseverar en el tiempo. Opeth es un claro ejemplo de ello. Nacieron, sin duda, con la vocación del death metal como base, pero desde el principio abrieron su propuesta a guitarras acústicas y voces limpias que aparecían esparcidas en sus canciones. En pocos años su sonido y estilo se fueron perfilando y sofisticando hasta convertirse en el máximo exponente del híbrido que significa aunar death metal y rock progresivo. Después de un álbum clave como “Black Water Park”, Opeth quisieron ahondar más en todo ello, así que en 2002 decidieron grabar un disco doble con las dos caras de su propia moneda. Uno fue “Deliverance” siguiendo la línea de sus anteriores obras, y el otro “Damnation”, un disco rupturista y relajado, melancólico, semi-acústico, con voces no guturales y toda la carga al descubierto de influencias de bandas como Camel o Caravan, claves en el crecimiento del jefe Mikael Åkerfeldt. “Damnation” se convirtió prácticamente en el nacimiento de los nuevos Opeth, tal y como hoy los conocemos. Se editaba en la primavera de 2003, y lo cierto es que ha envejecido con toda la brillantez que puede hacerlo semejante acopio de emociones templadas, nostálgicas y de grisácea belleza…

“Damnation” fue uno de los últimos discos de Opeth en los que se podía escuchar la batería de Martín López, el sueco-uruguayo que durante nueve años militó en la banda de Mikael Åkerfeldt y la cual abandonó por problemas de salud. Pero él, que es un hombre inquieto, en 2010 se convirtió en uno de los pilares para materializar otra banda como Soen, la cual se basó en un primer momento en el propio Martín, además del prestigioso bajista Steve DeGiorgo ex de Testament entre otros, o el vocalista de Willowtree, Joel Ekelöf. Pocos podrían haber previsto una continuidad del proyecto, después de idas y venidas de varios miembros durante todo este tiempo, pero lo cierto es que “Lotus” se ponía a la venta hace unos días, ya con sólo López y Ekelöf como miembros originales, pero manteniendo el interés y continuando con su crecimiento dentro de la madurez garantizada por sus experiencias anteriores desde el principio. La alargada sombra de Tool sobrevoló descaradamente sus inicios, algo que poco a poco ha ido dando paso, aún sin olvidarlo, a otras tendencias que bien tienen que ver con lo que es ahora mismo Opeth, lo que enriquece aún más su propuesta…

(Esta semana en Rocktopia: OPETH, SOEN, SEVENTH WONDER, JACKY VINCENT, F.M., DARE y TEN)

Programa 20 de Octubre de 2018

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El estatus de Katatonia había cambiado desde sus inicios de banda de death metal y doom. La evolución no siempre bien entendida por sus fans de su primera época los llevó de los universos de sonidos en baja fidelidad y cantos guturales desesperados, a la calma melancólica atemperada de voz templada y producción cristalina, dentro de su espectro construido en escala de grises. La veda de la aceptación les había llevado a entrar en alguna lista de ventas europea con “Viva Emptiness”, pero el siguiente “The Great Cold Distance” volvió a incidir en su faceta más aperturista, incrementando su presencia en los charts, y de alguna manera confirmando que eran más los que se habían sumado a su causa y menos los que la habían abandonado.
Katatonia atrae a un público cuyo gusto varía del propio death metal, al metal progresivo, pasando por los amantes de las sonoridades más góticas, y con discos como “The Great Cold Distance” lo hacían con la densidad acostumbrada, pero también dejando que su música no fuera del todo esquiva para los más escépticos…

Precisamente esa canción llamada “July” contenida en “The Great Cold Distance” fue de las significadas del repertorio de su gira de 2016. Gira durante la cual abrieron sus conciertos nuestros próximos protagonistas, la banda de Copenhague, Vola.
Por aquel entonces, Vola venían con su disco de debut como carta de presentación, y en estos días publican su segundo trabajo, un álbum titulado “Applause Of A Distant Crowd” con el que confirman las expectativas a las que ellos mismos se hicieron acreedores después de su interesante disco de inicio, y también de su puesta en escena por toda Europa. Han pasado un par de años desde aquello, tiempo que la banda ha aprovechado para afinar su sonido y buscar más si cabe un estilo que los defina. Vola y su heterogénea propuesta hace que su música pueda traer por momentos ecos de Devin Townsend, Opeth, Pain Of Salvation o los Katatonia que acabamos de escuchar, pero también suena a pop con elementos ochenteros, a Muse o a Steven Wilson y por otro lado al djent tan en boga en estos días. Un álbum facturado con una clase incontestable, mostrando a una banda confiada en sus posibilidades…

(Esta semana en Rocktopia: KATATONIA, VOLA, TESSERACT, JACKY VINCENT, MICHAEL SCHENKER FEST, THE VINTAGE CARAVAN y KHEMMIS)