Programa 30 de Marzo de 2019

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Ser hijo de un genio puede resultar una tarea complicada según en qué órdenes de la vida. Si tu padre es ese genio, y además se ha hecho millonario gracias a su talento, te puede permitir vivir tranquilo, con la nevera siempre llena y la serenidad de una cuenta bancaria saneada. Dweezil Zappa es uno de esos “hijos de…”. Su extravagante padre, Frank, quiso ponerle ese extraño nombre, que era en realidad un apodo y seña de identidad de su siempre corrosivo sentido del humor. Se cuenta que la fascinación por el mundo de la música de Dweezil fue tardía, pero si tu padre es Frank Zappa puedes verte apadrinado y aleccionado por no menos que monstruos del calibre de Eddie Van Halen y Steve Vai. Y es que Dweezil fue hijo de su padre y de su generación y se vio atrapado en un primer momento por el hard rock imperante en Estados Unidos durante los 80s y primeros 90s. La genética tampoco le fue esquiva, y sus capacidades técnicas quedaron claras desde los principios de su carrera en solitario, aunque lo de componer buenas canciones, sobre todo en sus inicios, quedó bastante fuera de su alcance. Esa faceta fue mejorando, y cuando llegó la edición de “Confessions”, en 1991, al menos consiguió que no fuese del todo sonrojante. A ello ayudó la siempre envidiable lista de contactos de Dweezil, que hizo que estrellas de la época como Nuno Bettencourt de Extreme se involucraran decisivamente en el disco, además de participaciones de otros como Warren De Martini de Ratt o Zakk Wylde de Ozzy. El pequeño Zappa nunca rehusó de los cameos de rostros mega populares y en esta ocasión Michael J. Fox pondría su granito de arena en ese sentido. Por lo demás “Confessions” es un trabajo que no ha envejecido excesivamente bien, con un sonido ahora obsoleto repleto de clichés, aunque sí nos trae la nostalgia de una época en la que la MTV y las radios programaban música de este estilo con frecuencia…

De la larga lista de colaboradores que Dweezil Zappa tenía en ese disco de 1991 uno es Mike Keneally. Keneally es un músico, en toda la extensión de la palabra, no demasiado popular, pero enormemente prestigioso dentro del entorno de sesioneros estadounidenses. Trabajó con Frank Zappa, y también lo ha hecho con Steve Vai o Joe Satriani. Su nombre aparece en créditos de discos de gente muy dispar. Ahí están Mastodon, Brian Beller, Solomon Burke o James LaBrie por nombrar unos pocos. Su última colaboración es la que hace para el último álbum de Devin Townsend.

La sensación de vértigo que se produce cada vez que te acercas a un nuevo disco del músico canadiense se amplifica con la edición de “Empath”, y es que la amplitud debajo de los pies de Townsend es inmensa. Todo está permitido, todo puede ocurrir y todo está cuidado al milímetro y albergado por una producción sonora de clase muy alta, respaldada por la obsesión puntual de Devin por la grandilocuencia y las capas instrumentales y de arreglos musicales de todo linaje. En algunas de las canciones de “Empath” conviven hasta tres baterías. El gran Morgan Agren ex de Fran Zappa entre otros, para las partes más etéreas, Anup Sastry (de Monuments) para los momentos de prog metal y el popular en redes sociales Samus Paulicelli (de Abigail Williams) para las zonas mas metaleras. Coros inmensos, arreglos orquestales, pasajes espaciales, voces angelicales y otras infernales. El Devin Townsend exagerado en estado puro, en un álbum muy ambicioso a todos los niveles…

(Esta semana en Rocktopia: DWEEZIL ZAPPA, DEVIN TOWNSEND, THE MUTE GODS, JOE STUMP, YNGWIE MALMSTEEN, AVALANCH y DELAIN)

Programa 23 de Enero de 2016

ROCKTOPIA Pdcst 16-01-23

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Cuando se habla de bandas de culto y se hace en toda la extensión de la palabra, hay pocas que se ciñan tanto a ese adjetivo como los americanos Pentagram.
La traducción de la palabra Pentagram al castellano, no significa ‘pentagrama’ como fonéticamente se podría pensar, sino que se refiere a la estrella de cinco puntas formada de un solo trazo, símbolo en muchos casos de lucifer. Con esas credenciales no es de extrañar que estos virginianos se hayan convertido con el paso de las décadas en una de las influencias de montones de bandas de doom metal. La historia de Pentagram es rocambolesca y complicada. Las drogas, los desequilibrios personales y musicales hicieron que a pesar de ser formados en el año 1971, bajo la influencia determinante de grupos como Black Sabbath, Uriah Heep, Blue Cheer o Deep Purple, no consiguiesen grabar su primer álbum oficial hasta 1985. Antes, tan solo algunos singles esparcidos habían logrado formar su discografía. A partir de mediados de los ochenta, la obsesión por lo oscuro de su líder, el estrambótico Bobby Liebling, llevó a Pentagram por los sombríos senderos del metal más pesado, dejando a un lado la fisonomía primitiva de la banda, que en sus inicios tenía más que ver con el Rock psicodélico.
Afortunadamente en 2001 el sello Relapse se las arregló para rescatar un buen puñado de grabaciones realizadas durante los primeros años de vida del grupo. Maquetas que de manera regular Pentagram grababan para caer en saco roto, olvidadas por las compañías discográficas de la época. Esa recopilación de grabaciones amateurs se publicó bajo el nombre de “First Daze Here (The Vintage Collection)”, gracias a la cual se inmortalizaron, remasterizados y de manera digna, algunos de los primeros pasos del grupo…

Con el paso del tiempo muchos músicos han sido los que han nombrado a Pentagram como fuente importante de inspiración. Uno de ellos es Magnus Pelander, y es que él formó su banda, Witchcraft, con la sola intención de grabar una canción como tributo a Pentagram. Las cosas transcurrieron muy deprisa y en poco tiempo Witchcraft estaban grabando discos y girando por Europa abriendo para grupos como Orange Goblin o Grand Magus.
La madurez de la banda sueca los ha traído hasta nuestros días con la edición de “Nucleus”, el quinto disco del grupo. Nueva formación y nuevas intensidades para firmar un álbum que es la confirmación de las sonoridades menos retro abiertas en su estupendo anterior disco, a lo que han aportado ahora una carga de oscuridad superior para conformar el que probablemente es su trabajo más heavy editado hasta la fecha…

(Además esta semana en Rocktopia: CALIGULA’S HORSE, JOE STUMP, ASHES 2 ASHES, GRAVESHADOW y DOCKER’S GUILD)

Programa 17 de Octubre de 2015

ROCKTOPIA Pdcst 15-10-17

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La pequeña localidad de Woodstock, en Nueva York, pasó a la historia de la música por haber albergado uno de los festivales más importantes jamás celebrados. Jimi Hendrix, Janis Joplin o The Who fueron algunos de los artistas más significados que allí se dieron cita en 1969.
Quizá por ello, Woodstock ha sido la cuna de bandas como 3 (Three). Ellos nacieron allí en 1994, y al poco tiempo tuvieron el honor de tocar en el vigésimo quinto aniversario del mítico festival junto a leyendas como Santana, Joe Cocker o Crosby, Stills and Nash; quienes también habían actuado en aquella esencial primera edición.
El caso es que 3 (Three) no pasaron inadvertidos después de aquella aparición, y la compañía Universal los fichó de inmediato. Sin embargo las cosas no terminaron de rodar del todo bien, ya que no fue hasta 1999, y después de que su relación con la discográfica se rompiera, cuando consiguieron editar su primer álbum, ya con una compañía independiente.
Rock híbrido. Un verdadero compendio de estilos y sensaciones se plasmarían en ese primer disco del grupo, llamado “Paint By Number”. En él las ideas inconexas se sucedían, aunque también apuntaban el inmenso talento que luego vendría…

El batería de 3 en aquel disco, Josh Eppard, es precisamente el actual batería de otros coetáneos y vecinos de la zona de Nueva York, como son Coheed And Cambria.
Ellos publican en estos días el que es su octavo disco. El primero de toda su carrera que no es un álbum conceptual, algo que no se percibe especialmente en su forma de hacer música, aunque “The Color Before The Sun”, que es como se llama el disco, puede que sea el trabajo de la banda de Claudio Sánchez que de forma más nítida pone el foco en las canciones por sí mismas y como ente individual.
Como suele ser habitual, variedad de formatos para presentar “The Color Before The Sun” como disco doble, vinilo o acompañado de soporte audiovisual.
El tradicional viaje de fantasía de un grupo que una vez llegó a vender un millón de copias de una de sus obras…

(Además esta semana en Rocktopia: SPOCK’S BEARD, JOE STUMP, STRYPER, LYNCH MOB y GEORGE LYNCH)

ROCKTOPIA 15 de Diciembre de 2012

ROCKTOPIA Pdcst 12-12-15

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Nos centramos en la era dorada de un género como el hard rock, en uno de los lugares donde explotó por todo lo alto en mitad de los ochenta. Viajamos mentalmente a Los Ángeles, a la época más rockera de California, y nos encontramos de bruces con unos de sus hijos predilectos: Dokken. La banda liderada por el cantante Don Dokken había sido fundada en 1976. Mucho trabajo, buenas dosis de confianza en ellos mismos, y numerosos conciertos en todo el circuito de clubes de la zona, hicieron que poco a poco Dokken llegaran al lugar que les correspondía, aunque eso no sucedió hasta la edición de su segundo disco. Después de las escasas ventas de su álbum de debut y de ser cesados por su anterior compañía de discos, la banda dispondría de una segunda y jugosa oportunidad, la que les brindaba la posibilidad de trabajar con ilustres como Roy Thomas Baker o Tom Werman, quien venía de triunfar grabando con Motley Crüe. El resultado en esta ocasión, aún siendo bandas muy diferentes, fue muy parecido en cuanto a número de ventas, y es que “Tooth & Nail”, el segundo trabajo de Dokken pondría a la banda californiana en el mapa de las listas de éxitos, vendiendo más de dos millones de copias en todo el mundo. La solidez de una sección rítmica de garantías como Mick Brown y Jeff Pilson; la melodiosidad vocal de Don Dokken y el espectacular guitarrista George Lynch no pasarían inadvertidos. “Tooth & Nail” era un perfecto ejemplo de lo que era el hard rock melódico, que no el AOR, en aquellos años…

Los mejores años de un género y los mejores años de un grupo mediatizado constantemente por las peleas de Don Dokken y George Lynch. Sin embargo los dos se llevaban bien con el resto del grupo, y la prueba de que eso era así, y de que disfrutaban haciendo música juntos, es la consecución de una nueva formación llamada T&N representando precisamente a las siglas de Tooth and Nail. Detrás de T&N encontramos a dos ex de Dokken: George Lynch y Jeff Pilson, junto a un miembro actual de la banda, el batería Mick Brown. Ellos unen sus fuerzas a Brian Tichy como segundo batería, contando con el propio Pilson como vocalista, para despachar un álbum como “Slaves To The Empire”, mitad fraguado a base de canciones de Dokken, mitad hecho a base de temas nuevos. Un auténtico alarde de cómo facturar el mejor heavy rock americano con tendencia melódica, pero de forma absolutamente compacta y brillante. Colaboraciones a la voz, de Tim “Ripper” Owens, Sebastian Bach o el gran Doug Pinnick. Un magnífico álbum de hard americano.

(Además esta semana en Rocktopia: ROYAL HUNT, ANDRE MATOS, JOE STUMP, WARNOT, PRESTO BALLET y KOTIPELTO/LIIMATAINEN)

ROCKTOPIA 13 de Octubre de 2012

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Hace 54 años nacía en una pequeña localidad escocesa Derek William Dick, un tipo grande y carismático que trabajó como jardinero y leñador hasta que todo el mundo terminó por conocerle como Fish, el cantante de Marillion. Para muchos cuando él dejó la banda británica nada volvió a ser igual, algo bastante obvio para bien, para mal o simplemente para diferente. Los siete años que estuvo al frente de Marillion fueron los de su nacimiento, éxito y consolidación, aunque las cosas no terminaron de ir del todo bien y la historia concluyó con el vocalista escocés fuera del grupo. Inmediatamente Fish se haría acompañar de una serie de músicos de garantías entre los que se encontraba, por ejemplo, el actual guitarrista de Iron Maiden, Janick Gers, con ellos grabaría su primer disco en solitario bajo su solo nombre y el título “Vigil In A Wilderness Of Mirrors”. Un álbum con el que retomaba el sonido de los últimos discos que había hecho con Marillion, pero llevándose la música a un terreno menos épico más asequible y hasta ciertamente más Pop, aunque en el tema “The Company”, Fish dejaba correr toda la influencia del Folk escocés, imprimiendo al tema un profundo sabor celta…

Los caminos de Marillion y Fish han ido tomando derroteros diferentes desde aquel año 1988 en el que iniciaron carreras musicales diferentes. Marillion es hoy en día una banda totalmente distinta, mucho más interesada en innovar dentro de esos parámetros de personalidad intransferible que significan el universo Marillion.
“Sounds That Can’t Be Made” es su nueva obra. Después de cuatro años retornan con el que probablemente es su lanzamiento más progresivo desde hace mucho tiempo. Aunque evidentemente siguen haciéndolo a su manera, como el grupo de visos actuales que es, a pesar de atreverse con canciones de más de 15 minutos de duración y compromiso político. Delicadeza interpretativa, lírica Pop, y buen puñado de canciones de cierta profundidad y relajación reflexiva. De las que se escapa de esas premisas es “Lucky Man” con su aire desenfadado y sus inevitables efluvios de The Beatles. “Sounds That Can’t Be Made” es nuestro disco de portada esta semana en Rocktopia.

(Además esta semana en Rocktopia: The Pineapple Thief, Joe Stump, Vision Divine, Cloudscape y Eclipse)