Programa 16 de Noviembre de 2019

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Ya sabéis que durante nuestra sección de cada inicio de Rocktopia le echamos un vistazo al pasado. Y puede ser un pasado lejano, legendario y grandioso, o un pasado más cercano y completamente minoritario. Ese es el caso de nuestra edición de esta semana. Y es que hoy vamos a comenzar hablando de Noctis, una banda surgida en 2005 en Perth (Australia), en base a los hermanos Daniel y Ben Mazzarol, guitarrista y batería respectivamente. Al proyecto se unieron miembros de bandas de su entorno como Voyager o Psychonaut y juntos se embarcaron en su propia e intricada cruzada.
Noctis se anunciaban afirmando que venían de la capital más aislada del mundo, refiriéndose a Perth, y su música, desde luego, orbitaba alrededor de ideas oscuras y melancólicas. Una suerte de rock progresivo, gótico, melancólico y doom que llegaba puntualmente a las abruptas cotas del death metal, para trasladar su mensaje de apocalipsis personal y psicológico a través de su EP de debut de 2007, y luego de su disco completo de 2010, al que titularon “Silent Atonement”…

Tanto el bajista Alex Canion como la guitarrista de Simone Dow grabaron ese disco como miembros de Noctis, aunque sus esfuerzos quedaron finalmente volcados en exclusiva en su banda actual: Voyager.
La formación que el carismático Daniel Estrin creara ahora hace 20 años se mantiene en pie y cada vez más fuerte en la defensa de su propuesta musicalmente transversal, la cual pareció adelantarse a su tiempo en el momento de su nacimiento, pero que ahora mira de tú a tú a muchas bandas de vanguardia mucho más jóvenes. Para muestra nos encontramos con la colaboración del líder de Leprous, Einar Solberg, en una de las canciones de “Colours In The Sun”, el nuevo y como casi siempre genial trabajo de Voyager.
Estrin siempre quiso desencasillarse, pisar terrenos difusos hasta describir su música como electro power pop metal progresivo y épico. Por disparatado que parezca puede que tenga razón. Producción diáfana y sólida. Canciones repletas de líneas digeribles en su entorno único…

(Esta semana en Rocktopia: NOCTIS, VOYAGER, ALCEST, JUAN SAURÍN, CYHRA, LACUNA COIL, ELUVEITIE y D.A.D.)

Programa 9 de Noviembre de 2019

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Es curioso cómo algunos músicos de capacidades técnicas muy altas se sienten irremediablemente atraídos por el heavy rock. Supongo que la fuerza, la diversión y el dinamismo del estilo están detrás del atractivo que han hecho que un bajista como Jonas Reingold haya acometido, a lo largo de su vida, aventuras como la que se llamaba como su propio apellido o si no, ese otro grupo al cual bautizó como Midnight Sun.
Reingold venía de estudiar arte y música hasta los niveles más altos. Había tocado como parte de una banda formada por miembros de ABBA y también en orquestas de jazz. Pero su espíritu más juvenil le pedía guerra, así que imaginó su propia banda de hard rock junto con el vocalista Pete Sandberg, quien venía de tocar con los melódicos Alien. Así en 1996 se formaban Midnight Sun y unos meses después publicaban su primer disco, bajo el título “Another World”. Un álbum de hard rock melódico, a veces algo neoclásico, con denominación de origen escandinava, vibraciones deudoras de los 80 y por supuesto magnificas líneas de bajo…

Después de Midnight Sun, Jonas Reingold ha ido prestando sus servicios en bandas como The Tangent, Kaipa o sus propios Karmakanic, además de ser el bajista durante los últimos veinte años de The Flower Kings. El pasado año el líder de estos, Roine Stolt, decía que no sabía si realizar o no un nuevo disco bajo el nombre de la banda, y por eso editó un trabajo interesante como Roine Stolt’s The Flower King, aunque no era muy entendible que lo hiciese así, y ahora aún más se reafirma esa sensación cuando se publica en estos días el que sí que es con todas las de la ley el nuevo disco de The Flower Kings, al cual han titulado “Waiting For Miracles”.
Lo cierto es que poco importan las inseguridades de Stolt, acerca de cómo firmar sus discos, porque Stolt es un fructífero músico, capaz de escribir canciones y canciones, de todos los metrajes y casi siempre de calidad garantizada. Otra cosa es la intensidad que le pone a sus trabajos, pero felizmente, el nuevo álbum de The Flower Kings se sacude esa problemática a base de mantener las cosas dentro de un encuadre natural, insistiendo en la confección de temas más concisos que otras veces, sin dejar lugar para la monotonía, a pesar de tratarse de un disco doble….

(Esta semana en Rocktopia: MIDNIGHT SUN, THE FLOWER KINGS, HASSE FROBERG & THE MUSICAL COMPANION, OLA ENGLUND, KADAVAR, LEPROUS y PORT NOIR)

Programa 2 de Noviembre de 2019

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Los primeros años del siglo XXI trajeron consigo el paulatino colapso de la industria discográfica, que fue derivando en la aparición de estilos y propuestas los cuales durante años habían estado acallados por las modas imperantes. Esa fue una de las razones para que el heavy tradicional volviese a levantar cabeza y proyectos como Missa Mercuria naciesen. Missa Mercuria se creó principalmente alrededor de tres bandas alemanas: Pink Cream 69, Silent Force y Vanden Plas, quienes ponían al servicio del proyecto a casi todos sus componentes, además de las colaboraciones de personal cercano como la cantante de Edenbridge, Sabine Edelsbacher. Se trataba de una obra coral y conceptual, como en aquellos años estaba tan en boga. Historias de mitologías inventadas a golpe de heavy rock tirando a sinfónico en algunas canciones; en otras sonando más power, e inclinándose por aspectos progresivos puntuales y sus interludios instrumentales correspondientes. Un buen trabajo que pasó inadvertido y que no tuvo continuación, pero el cual nosotros escuchamos hoy para abrir el programa…

En aquella unión surgida para dar forma a Missa Mercuria, era bastante lógico encontrar una nutrida representación del combo de Kaiserlautern, Vanden Plas. Ellos han sido, sobre todo a partir de la mitad de los 90, un serio representante de la élite del prog-metal en Europa. Su formación se ha mostrado inalterable desde su fundación en 1986. Hermanos de armas, con las ideas muy claras y una forma de hacer las cosas que, si bien hoy en día se puede considerar convencional, allá por la época en la que ellos se fundaron, pocos apostaron decididamente por la sofisticación del hard rock y el metal melódico, dotándolo de índole sinfónico y progresivo.

2019 es al año de lanzamiento de su noveno disco de estudio. Atrás quedaron sus dos trabajos anteriores orquestados y con visos de ópera rock, aunque el espíritu conceptual de Vanden Plas sigue aquí en “The Ghost Xperiment: Awakening”, porque es prácticamente parte del ADN de la banda. Un viaje a través de una historia con tintes parasicológicos que sirve de pretexto para mostrarse tan progresivos como hacía tiempo que no la hacían. Vuelven a echar mano de arreglos orquestales, pero de manera puntual, para así devolvernos a unos Vanden Plas a mitad de camino de sus dos últimas obras y sus primeros discos de los 90.. Un feliz retorno al pasado sin dejar el presente que nos deja uno de los discos más inspirados de su ya de por sí brillante carrera…

(Esta semana en Rocktopia: MISSA MERCURIA, VANDEN PLAS, EDENBRIDGE, SZIJARTO ZSOLT,RIOT V, INGLORIOUS y MATT MITCHELL & THE COLDHEARTS)

Programa 26 de Octubre de 2019

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El comienzo de milenio nos trajo una nutrida representación de bandas de prog-metal convencional venidas desde Escandinavia. Buenos grupos como Circus Maximus, Seventh Wonder, Dark Water, Andromeda, Status Minor o Aspera.
Los componentes de Aspera apenas contaban con 20 años de edad cuando ya intentaron hacerse un hueco firme en el panorama del momento. Venidos desde Noruega editaban su único disco con los primeros albores del año 2010. Un álbum titulado “Ripples”, grabado prácticamente en su propio estudio casero, pero luego mezclado y masterizado por Jens Bogren, quien ya por entonces había trabajado con gente como Opeth, Symphony-X o Paradise Lost. Al final todo el conjunto resultó de un empaque absolutamente profesional. Escuchándolo parecía complicado adivinar que detrás de “Ripples” se encontraban unos chavales que apenas acababan de salir del instituto. Lo suyo era prog-metal de libro, trazas muy melódicas y, por supuesto también, margen de mejora para una propuesta ya sobradamente válida aunque con muestras de bisoñez.
Increíblemente, las actividades de promoción se cancelaron cuando resultó que la banda necesitaba cambiar su nombre debido a, según su compañía de discos, “razones técnicas imprevistas”. Pasaron a denominarse Above Symmetry, relanzaron este mismo disco con algún tema extra, aunque al final nada ocurrió con ellos…

Los miembros de Aspera o Above Symmetry siguieron su propia suerte. Por ejemplo, el guitarrista Robin Ognedal es desde hace un par de años miembro de Leprous.
La banda de Einar Solberg vuelve en estos días a poner sobre la mesa un disco inconformista y creativamente polémico. Si su anterior trabajo ya hizo que muchos de sus antiguos fans arquearan las cejas, o les dieran la espalda, “Pitfalls”, nombre de su nueva criatura, va a suscitar opiniones aún más extremas. Y es que la deriva de Leprous con respecto a sus primeros años es todavía más evidente, y además parece una ruptura con un pasado que ahora mismo no tienen visos de revivir.
La valía de “Pitfalls” es incuestionable e inquebrantable. La honestidad artística de la banda de Oslo es a prueba de bomba. De hecho Solberg reconoce que este nuevo álbum les va a ocasionar pérdida de fans, y confía en ganar otros nuevos, porque lo que realmente le importa es lo que la banda siente creando música, independientemente de las opiniones de nadie ajeno a ellos. Estos son Leprous en 2019. Más introvertidos y reflexivos que nunca. Más pausados, más atmosféricos, pero también mucho más pop, porque salvo escasos momentos, “Pitfalls” no deja de ser un serio y meditado trabajo de pop oscuro. La final y muy extensa “The Sky Is Red” es con mucha diferencia la más contundente de todo el disco, y como el resto del álbum versa sobre el proceso de depresión que Solberg estaba sufriendo en el momento de su creación…

Esta semana en Rocktopia: ASPERA, LEPROUS, BENT KNEE, JOHN-5, MICHAEL SCHENKER FEST, PHIL CAMPBELL y BLACK STAR RIDERS.

Programa 19 de Octubre de 2019

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Hace dieciséis años, la parroquia progmetalera del planeta asistía al amanecer de un nuevo nombre. No era un músico joven, sino un veterano cuya máxima discreción lo había mantenido alejado de cualquier exposición. Su nombre: Nick Van Dyk.
Se las arregló para que se involucraran en su proyecto músicos del nivel de Jason Rullo y Michael Romeo (Symphony-X); Ray Alder, Mark Zonder y Joey Vera (Fates Warning); o el vocalista de Steel Prophet, Rick Mythiasin. Aquel proyecto se denominó Redemption, y su primer disco, editado en 2003, pasa por ser aún a día de hoy, uno de los más completos de su discografía.
Álbum homónimo de metal progresivo de potente sonido, aristas afiladas y ambiente oscuro. Cuidándolo todo con exquisito detalle, tomándose el tiempo necesario para que el producto final fuera de concepto y sonoridad tan sólidos, como ya lo es su música en sí.
En un principio Redemption fue planeado como un proyecto independiente, y sin visos de continuidad, sin embargo las reacciones suscitadas en cuanto a crítica y público terminaron por transformarlo en una banda cuyo trayecto, no sin haber atravesado problemas, llega hasta la actualidad…

Ray Alder dejó aparcado por unos instantes su trabajo con Fates Warning para dedicar su tiempo a Redemption en el momento en el que el proyecto se convirtió en banda. Ahora Alder vive en Madrid. Lo lleva haciendo desde hace tres o cuatro años. Abandonó Redemption. Fates Warning es desde hace mucho una banda de baja actividad, así que, aprovechándose de todo ello, el cantante tejano de origen mejicano se ha propuesto acometer su primer disco en solitario.
Fue en el metro de Madrid precisamente donde conoció al guitarrista Tony Hernando (Lords Of Black, Saratoga, Restless Spirits…). Éste se ofreció a colaborar en el álbum aportando canciones y grabando su guitarra y bajo. Lo mismo sucedió con su compañero de directo de Fates Warning, el también guitarrista Mike Abdow. Alder complementó las canciones aportando letras, melodías vocales y por supuesto la dirección musical, finalmente rematada por su amigo, el batería de la banda de hardcore melódico Ignite. La mezcla de “What The Water Wants”, que es como se llama el disco, corre a cargo de un Simone Mularoni (DGM), quien parece estar en todas partes últimamente. Con todo ello, trabajo finalizado. Versión concisa y más cercana de lo que Ray Alder nos tiene acostumbrados en sus otras aventuras. Metal intimista, con sus textos a mitad de camino entre lo reflexivo y lo emotivo, y esa forma de cantar de Alder siempre tan sentida. Un trabajo de pulso más bien pausado, con lugar para puntos de vez en cuando algo más enérgicos, cortesía casi siempre de nuestro Tony Hernando, como ocurre con “Wait” que es de lo más inmediato del disco…

(Esta semana en Rocktopia: REDEMPTION, RAY ALDER, ARCH/MATHEOS, BRYAN BELLER, EIGHTEENTH HOUR, CROBOT, KRISS BARRAS BAND y SUPERSONIC BLUES MACHINE)

Programa 12 de Octubre de 2019


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Empezamos el programa con el final de la carrera musical de un luchador del underground británico como Martin Orford. Él fue fundador de Jadis y de IQ, dos nombres claves del neo-prog de las islas. Todo un clásico de las peripecias progresivas afincadas en el Reino Unido. Orford encontraba un último respiro para editar, hace ahora justamente once años, “The Old Road”. Un disco plagado de todos esos elementos y variaciones sobre el rock progresivo y sinfónico anglosajón, con la participación de algunos de los colegas con los que había trabajado a lo largo de su longeva carrera. Ahí estaban las colaboraciones de Nick de Virgilio de Spocks Beard, de John Wetton de Asia, de Gary Chandler de Jadis o de John Mitchell de Arena, It Bites o Kino. Crisol de variedad, aunque solo sea progresiva.
Lo más curioso de este trabajo es que Martin Orford declaraba prácticamente nada más finalizarlo, que sería su despedida del negocio musical. Declarándose desilusionado con la forma en la que la industria discográfica estaba evolucionando, citando además, entre otras cosas, la piratería y las descargas ilegales de internet.
El canto del cisne de este magnífico músico…

Martin Orford lo dejó, pero aún sigue presente su legado minoritario aunque sólidamente fundamentado por una de las bandas que él mismo creó allá por 1981, hablamos de IQ. Ellos, desde luego, siguen siendo una eminencia en su estilo. Siempre capaces de adecuar sus pretensiones proporcionalmente a su popularidad. Ese talante de inteligente autocontrol los ha traído con una salud musical envidiable hasta nuestros días, como se demuestra en “Resistance”, su última obra. Un disco extenso, doble, profundo e intenso en el que aportan esa pizca de evolución que los ha hecho adaptarse a los tiempos de manera paulatina y casi imperceptible.
Al escribir “Resistance”, la banda notó que en un solo disco no podrían contener todas las ideas musicales que les rondaban. Por eso decidieron lanzarlo como un álbum doble aunque no conceptual.
Tres temas de más de quince minutos y otros como la enérgica “A Missile” que fueron testados en directo antes de la consecución del disco para comprobar su alcance de antemano…

Esta semana en Rocktopia: MARTIN ORFORD, IQ, PHIL LANZON, BRIAN MAILLARD, LACUNA COIL, EPICA y SILENT CALL.

Programa 5 de Octubre de 2019

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El final de los setenta y el principio de los años ochenta hizo a una banda como Kansas redireccionar su propuesta. El problema es que no todos sus componentes remaban en la misma dirección, y el cambio de década mostró a un grupo dubitativo, lo que trajo consigo severos cambios de formación. Variaciones de titulares en las que sus líderes naturales, Steve Walsh y Kerry Livgren, se mostraban incompatibles. Cuando uno de ellos salía del grupo, el otro volvía y viceversa. Así llegamos al año 1986. Años dorados del arena Rock, y el hard más comercial, y la difícil adaptación de unos viejos dinosaurios a aquel decorado.
Steve Walsh volvía a Kansas por entonces, y se traía con él a su colega Bill Greer, con quien había coincidido en su grupo de hard melódico Streets. Aunque la incorporación clave sería la de Steve Morse. El guitarrista venía de tocar con los incomparables e inclasificables Dixie Dregs. Un músico estelar y de estilo inconfundible que tiende a influir decisivamente en todo aquello en lo que participa, y por eso “Power”, el disco resultante de esa nueva encarnación de Kansas, se tornó como un perfecto reflejo de aquellos tiempos y de aquellos ingredientes musicales. Ahí estaba la voz de inmenso rango de Walsh, aún intachable, quien trajo de la mano sus nuevas inclinaciones de hard rock comercial, y cómo no, la magia de Morse quien con su toque de elegancia sublime y accesibilidad se sumaba a los guiños de tendencia progresiva por los que Kansas siempre habían sido conocidos. Un disco excelente, con un sonido deudor de aquella época y una producción a la altura de las circunstancias…

Aquella aventura de Steve Morse con Kansas puso de alguna manera al guitarrista de Ohio en el foco de la popularidad, y ello quizás jugó su baza importante para que terminara siendo el guitarrista de Deep Purple desde 1994 y hasta nuestros tiempos. Sin embargo la baja actividad de la legendaria banda británica le hace encontrar tiempo para dedicarse a otro de sus proyectos, el súper-grupo Flying Colors. Ese grupazo que desde 2012 está formado, además de por el propio Morse, por Mike Portnoy a la batería; Neal Morse a la voz y teclados; Dave LaRue al bajo y Casey McPherson a la voz.
“Third Degree” es el nombre del tercer esfuerzo en estudio de estos músicos extraordinarios que nos vuelven a regalar una colección de canciones a la altura de muy pocos. Porque pocos músicos son capaces de imprimir a la vocación progresiva inequívoca de Flying Colors, toda esa carga de profundidad netamente pop, con el toque entrañable con el que ellos lo hacen, terminando por redondear canciones entre las cuales quizás no encontremos esta vez tantos temas inmediatos, pero que a las segundas de cambio te terminan por conquistar irremediablemente una vez más…

Esta semana en Rocktopia: KANSAS, FLYING COLORS, PATTERN SEEKING ANIMALS, CICONIA THRESHOLD, THE 69 EYES y HOLLYWOOD VAMPIRES.

Programa 28 de Septiembre de 2019

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La península Rusa de Kamchatka es un territorio de singular y salvaje belleza. Un lugar inhóspito y de difícil acceso. Tan enigmático sitio ha sido inspiración para películas, para literatura y también para la música de un trío formado en 2001 y que adoptó su complicado nombre como bandera.
Kamchatka son suecos y desde siempre un contenedor de músicas dispares, que confluyen en sus formas ultra-orgánicas, acogiendo su gusto por el blues, por el classic rock o por el rock progresivo. Hace diez años editaban su tercer álbum. Un trabajo bautizado con el nombre de “Volume III” y que contaba con la colaboración del por entonces teclista de Opeth, Per Wiberg, quien estampaba su firma en temas como “See”…

Escuchábamos a Per Wiberg en su primera colaboración con Kamchatka, cuando aún era miembro de Opeth, quienes en estos días sacan a la luz su nuevo disco de estudio. Y lo hacen con versiones cantadas en inglés y en su lengua madre, el sueco. Y para que todo quede ligado por un idioma universal, su título es en latín: “In Cauda Venenum”.
El viaje iniciado por Mikael Akerfeldt hace casi una década, volcándose en sus influencias de rock progresivo tradicional y música de los setenta, encuentra su continuación, y hasta quizás su acentuación, en este décimo tercer disco de la banda. Akerfeldt dice que además esta vez a redescubierto a Deep Purple o a Kate Bush, durante los procesos de creación, y también ha sido importante el hallazgo del artista de pop rock Philamore Lincoln, a quien reconoce como ascendiente para la consecución de “In Cauda Venenum”, con sus tempos pausados, sinuosos y misteriosos, como lo es también la magnífica portada del prestigioso Travis Smith…

(Esta semana en Rocktopia: KAMCHATKA, OPETH, SONS OF APOLLO, GENERATION AXE, TOOL, UNPROCESSED y VITJA)

Programa 29 de Junio de 2019

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Nuestro paseo por el pasado habitual al inicio de cada Rocktopia nos va a llevar esta vez al año 1988, a lo que fue el quinto disco en solitario de una de las voces más carismáticas y reconocibles del rock sinfónico, el cantante de Yes, Jon Anderson, quien hace más de 30 años editaba “In The City Of Angels”, durante una de sus salidas de su banda de toda la vida, y en el que quiso buscar una dirección netamente comercial a sus canciones. Un Jon Anderson , cuya carrera en solitario siempre se ha caracterizado por representar en todo momento una precisa muestra de lo que es el personaje en cuestión en cada momento de su vida. Este disco sin duda suena ochentero, pero quizás en el buen sentido de la palabra, ya que en este caso se traducía en una producción del nivelazo que se estilaba entonces, cuando había presupuesto detrás, y también en cuanto a colaboraciones del más alto nivel, como las de Paulino Dacosta, Dan Huff, Michael Landau o una abrigada representación del grupo Toto…

La conexión habitual entre nuestro disco del recuerdo y nuestro álbum destacado de la semana viene dada de la mano de Gina Gleason, la joven guitarrista que ha sido miembro del grupo de directo de Jon Anderson en los últimos tiempos, además de haber acompañado también a Carlos Santana y haber sido instrumentista de El Circo del Sol. Ese es su historial previo a su rol desde hace un par de años, como guitarrista y segunda vocalista de la banda Baroness.
Después de tres años y medio desde la edición de su anterior LP, la banda de Georgia retorna con un disco que puede marcar para ellos un antes y un después. Siempre fueron concienzudos a la hora de trasladar a su propuesta todas esas influencias del punk, del post-rock o del chamber rock, pero la materialización de todo ello nunca ha poseído la carga de profundidad y variedad musical de su nuevo “Gold & Grey”. Los cantos desesperados del líder John Baizley siguen aquí, y también los guitarrazos y la producción áspera que aloja esa nerviosa sección de ritmo. Pero hasta el propio Baizley ha declarado haber recordado a Pink Floyd en los procesos de grabación de esta nueva obra. Y es que han añadido atmósferas hasta entonces inéditas, muchas más canciones sosegadas y una sensación de experimentación conceptual antes no explotada. Son los nuevos Baroness. Fieles a su filosofía pero dispuestos a indagar en nuevos horizontes que prometen emociones para próximas entregas…

(Esta semana en Rocktopia: JON ANDERSON, BARONESS, TERAMAZE, JOE STUMP, LARS ERIC MATTSSON, LONERIDER, PAICE-ASHTON-LORD y DEWOLFF)

Programa 22 de Junio de 2019

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Historias de bandas tenaces y discretas a lo largo del tiempo. En 1994 tuvo lugar la formación del combo romano DGM. Se trataba de un grupo instrumental cuyas siglas coincidían con el nombre de sus componentes. Mercados lejanos como el japonés les abrieron los brazos, y gracias a ello, entre otras cosas, pudieron continuar su carrera en un momento poco favorable. Los cambios de formación se sucedieron constantemente, hasta el punto de que tras algún tiempo ninguno de los miembros originales, a los que DGM debía su nombre, continuaban en la banda. Uno de esos nuevos miembros era Simone Mularoni: productor e ingeniero de sonido, además de guitarrista de su generación, que entró en el grupo italiano para aportar un punto de modernidad y un plus de virtuosismo. El primer disco de DGM con Mularoni como pieza básica sería “Different Shapes”. Álbum editado en 2007 que encauzaba la propuesta del grupo dentro de unos parámetros más concretos, para explotar sin complejos todo su potencial como ejemplo de buen prog power metal melódico, a lo que se sumaba la experiencia a nivel sonoro del propio Mularoni, que se encargó también de esa faceta creativa. El resultado fue un disco de críticas positivas por parte de la prensa y público.

Hace algunos años DGM firmaron con el sello discográfico italiano Frontiers. Una relación muy natural dada la procedencia y el calado de ambas partes. El caso es que esa relación ha traído consigo la participación recurrente de Simone Mularoni como músico de estudio y productor de algunos de los lanzamientos que la compañía ha puesto en marcha en los últimos años. Uno de ellos, y seguramente de los más ambiciosos, es el que lleva por nombre Sweet Oblivion. Significa la unión del músico trasalpino con el talento de uno de los vocalistas más característicos en su especie de los últimos treinta años, ni más ni menos que el tantas veces errático Geoff Tate. Afortunadamente, Tate ha encontrado en la compañía de Mularoni el poso de tranquilidad y las ideas prefijadamente claras, que pueden ser la mejor medicina para el actual cantante de Seattle. Su tradicional audacia no está aquí, pero eso es algo que últimamente no le estaba dando buenos resultados, así que a cambio nos encontramos con una colección de temas poco sorpresivos, como era de esperar por parte de Mularoni, pero con su clarividencia ya clásica. Buenas canciones, estupenda producción, magníficas interpretaciones, y la voz de Tate que, después de muchas lunas dando palos de ciego, encuentra uno de los lugares naturales por los que se hizo el referente que siempre ha sido. Metal melódico y profundo de primer nivel. Nada nuevo, pero que recuerda a los Queensryche más accesibles y representa una buena noticia para muchos…

(Esta semana en Rocktopia: D.G.M., SWEET OBLIVION, QUEENSRYCHE, MYRATH, PAUL GILBERT, NEAL MORSE, JORDAN RUDESS y KENNY WAYNE SHEPHERD)