Programa 22 de Abril de 2017

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Mr. Big tuvo mucho que agradecerle al cazatalentos Mike Varney para que su gestación fuese una realidad. Él fue fundamental a la hora de buscar músicos para montar aquella banda que debía de erigirse alrededor del bajista Billy Sheehan. Por eso, cuando en 1997 Paul Gilbert agarró su guitarra y se marchó lejos de allí, la elección de Richie Kotzen como su sucesor fue algo del todo natural, ya que Kotzen también había sido un descubrimiento de Mike Varney para su sello Shrapnel records.
Puede que Gilbert fuese un guitarrista más versátil, pero el estilo de Mr. Big se ajustaba perfectamente a las características de un Kotzen que venía de formar en Poison además de su carrera en solitario.
El primer álbum de Mr. Big con Richie Kotzen se editaría primeramente en su mercado principal, el japonés, en septiembre de 1999. A la edición de “Get Over It” le sucedería una gira triunfal de veinte conciertos por el país nipón. Sin embargo aquel álbum no sería editado en Estados Unidos hasta marzo del año siguiente, cuando al fin el mercado americano, demasiado preocupado por las modas, reaccionó ante la evidencia. Obviamente “Get Over It” no podía competir con sus discos precedentes en popularidad y aceptación -el mercado había cambiado-, pero sí se trataba de un notable esfuerzo con un potencial todavía en plena validez…

Richie Kotzen finalizaría su relación con Mr. Big en el año 2002, cuando la banda decidió tocar a su fin. Él retomó su carrera en solitario y también formó bandas olvidadas como Forty Deuce, aunque últimamente ha vuelto a una posición más relevante como miembro del trío The Winery Dogs, junto a Billy Sheehan (de nuevo) y Mike Portnoy. Pero a Kotzen siempre le ha gustado aquello de volar sólo, y sigue sacando tiempo para editar álbumes bajo su sólo nombre, como es el caso de su último “Salting Earth”, aproximadamente su vigésimo primer lanzamiento en solitario. “Salting Earth” es de nuevo, como en tantas otras ocasiones, un compendio recolector de muchas de esas variadas aristas de la figura de Richie Kotzen. A él le gusta el rock, y aquí está, y si es hard rock, también; a él le atrae el funk y por eso muchas de estas canciones rezuman vibaraciones funkies; nos topamos con momentos melosos, y por su puesto hay algo de blues, cómo no, porque es muy difícil escapar de su influjo. Luego, todo queda ligado por la frescura característica de Kotzen. Rasgando su guitarra con espontaneidad vital y coronando estas canciones con su estupenda voz semirasgada. Un álbum de cierta inconsistencia, puede ser, pero suplida por la enorme inspiración con la que todo lo hace Richie…

(Esta semana en Rocktopia: Mr.BIG, RICHIE KOTZEN, KEE MARCELLO, BROTHER FIRETRIBE, GIANLUCA FERRO, BLIND EGO, VANGOUGH y AMORPHIS)

Programa 15 de Abril de 2017

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De toda la extensa familia de grupos provenientes de la familia Deep Purple, uno de los más relevantes y seguramente el más acreditado, fueron los Rainbow de Ritchie Blackmore.
Nacidos a tenor del ofrecimiento del guitarrista para que Deep Purple grabaran un par de canciones de su cosecha, la poca aceptación de sus ideas le hizo decidirse por grabarlas él mismo junto al vocalista Ronnie James Dio. Fueron los inicios de algunos años frenéticos con la encarnación más clásica de Rainbow, cualquiera de las que Blackmore y Dio fuesen protagonistas. Pero igual que de las diferencias musicales surgió esa reunión, de las diferencias musicales surgió la separación. El último disco de los Rainbow más trascendentales y épicos se editó en 1978 con el nombre de “Long Live Rock’n’Roll”. El último gran álbum de aquella formación ya irrepetible estaba cuajado de grandes clásicos, imperecederos aún gracias a las versiones que de ellos han hecho montones de bandas: desde Stratovarius a Metallica, o siendo parte del soundtrack de la película Rock Star. Pero además de esos temas más recurrentes, en “Long Live Rock’n’Roll” aparecían maravillas para ser disfrutadas en segunda ronda…

Si hay una banda cuyo árbol genealógico se extiende de tal manera que resulta muy fácil buscarle parentesco sanguíneo, esa banda es Deep Purple, y seguramente Rainbow fue el grupo más musicalmente prestigioso de toda esa saga Purple. Por eso hemos abierto hoy Rocktopia con ellos, porque lo siguiente que llega al programa es el nuevo trabajo de esta leyenda viva de la música desde el final de los sesenta. Y es que en estos días se ha puesto en circulación el vigésimo disco en estudio de la púrpura profunda. Con la incógnita que ha alimentado su título y el de su consiguiente gira. Un álbum cuyo nombre es el de “InFinite” y un tour bautizado como “Long Goodbye” no puede hacer otra cosa más que alimentar rumores de finalización de su carrera, pero también se está convirtiendo en un arma de promoción de esta eminencia de 50 años de trayectoria.
Bob Ezrin vuelve a ser el productor de la nueva criatura de Deep Purple, y no sólo eso, sino que se ha convertido prácticamente en el sexto miembro del grupo, firmando junto a los demás las nuevas canciones de este “InFinite” que suena tan fresco como su anterior y estupendo álbum, con ese poso de Rock para adultos, pero con un sonido aún más clásico y unas interpretaciones perfectamente medidas, en las que no hay destacados especiales, sino el armonioso conjunto que significa todo el trabajo. El caso es que es el nuevo disco de Deep Purple, quién sabe si el último, y desde luego todo un acontecimiento musical se mire por donde se mire…

(Esta semana en Rocktopia: RAINBOW, DEEP PURPLE, GLENN HUGHES, GRAHAM BONNET, ROBERT RODRIGO, DARK SARAH, ODD LOGIC y ERIC GILLETTE)

Programa 8 de Abril de 2017

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En 1993, cuando la fiebre del grunge estaba en todo su apogeo y el nu-metal y el metal industrial comenzaban a asomar la cabeza, había músicos y bandas que se negaban hincar la rodilla y aguantaron el tirón manteniendo firmes sus ideas. Algunos de ellos fueron los músicos veteranos, que unieron fuerzas acaso pensando que la etiqueta de “superbanda” haría de efecto llamada para todos aquellos nostálgicos de nuevo cuño que no comulgaban con la oferta de la industria discográfica. Así se formó una agrupación llamada Mother’s Army, creada por nombres como Bob Daisley (Rainbow, Ozzy, Gary Moore y demás); Carmine Appice (insigne baterista de mil bandas, también como la de Ozzy Osbourne, King Kobra, y por su puesto Vanilla Fudge o Cactus); Jeff Watson de Night Ranger a la guitarra; y para redondear el equipo el cantante Joe Lynn Turner quien tras su paso por Rainbow había sido recientemente echado de Deep Purple. Mother’s Army comenzó su vida como grabación de sesión para el guitarrista de Night Ranger, Jeff Watson. Cuando el ex-bajista de Rainbow, Bob Daisley, comenzó a ser parte de esas sesiones el proyecto se convirtió en una nueva banda, inicialmente llamada Lone Ranger. Una gira por Japón les señaló dónde estaba el futuro, cambiando el nombre de la banda a Mother’s Army, con la inclusión de Joe Lynn Turner. Cierta repercusión en Japón y poco más, la de discos como su debut homónimo de 1993…

En la formación de Mother’s Army resultaría fundamental el hecho de que el ex-guitarrista de Night Ranger, Jeff Watson, se encontrara en ese momento fuera de la banda que le dio el éxito. Con el paso del tiempo Watson ha demostrado no estar demasiado interesado en Night Ranger, y su ausencia en la edición del nuevo álbum de los californianos así lo demuestra. Eso sí, en lo nuevo de Night Ranger aún perdura el legado de otros miembros históricos del grupo como Brad Gillis, Kelly Keagy o Jack Blades. Por eso “Don’t Let Up”, que es el título del disco, afortunadamente no escapa del influjo de estos tres tipos, responsables de cualquier manera, de haber llegado a la consecución de hit-singles a lo largo de su era dorada, cuando alcanzaban ventas millonarias en Estados Unidos y en Japón. Inexplicablemente (o no) Night Ranger nunca fueron tampoco en absoluto relevantes en nuestro país, y eso no va a cambiar con su nuevo disco, el cual ostenta orgulloso muchas de las credenciales que les hicieron ser chicos de oro en mitad de los ochenta…

(Esta semana en Rocktopia: MOTHER’S ARMY, NIGHT RANGER, ECLIPSE, X-TASY, FRANK CARUSO, OPEROSE, EPICA y NEED)

Programa 25 de Marzo de 2017

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Cuando asomaba el nuevo milenio, de los convulsos estertores de una banda de metalcore llamada Prayer For Cleansing, surgió otra no menos convulsa pero con una clara vocación de vanguardia y exigencia técnica. Se fijaron en el texto de una canción de Counting Crows, y así decidieron llamarse Between The Buried And Me.
Lo suyo fue desde entonces una avalancha sónica de voces guturales, ritmos desenfrenados e interpretaciones instrumentales a flor de piel, pero el hecho de haberse bautizado en honor a una canción de un grupo tan lejano a ellos musicalmente como Counting Crows, dejaba entrever que Between The Buried And Me estaban abiertos y, por otra parte, influenciados por otros estilos de música que en menor o mayor medida quedaban plasmados en su esquizofrénica propuesta.
Todo quedó confirmado cuando el combo de Carolina del Norte se despachaba en junio de 2006 con la publicación de un álbum apropiadamente titulado “The Anatomy Of…”. La anatomía de Between The Buried And Me, un disco de versiones en el que revisaban canciones de bandas tan distintas como Metallica, Soundgarden, Smashing Pumpkins, Depeche Mode, King Crimson, Motley Crue, Pink Floyd o los propios Counting Crows. Una declaración de principios sobre sus desacomplejadas raíces en la que de forma bastante fiel se reproducían canciones como el popular “Bicycle Race” de Queen…

En esa canción de Betwen The Buried And Me se escucha al excelente bajista Dan Briggs. Él es uno de los componentes de una banda de probeta creada a partir de la unión de él mismo con el guitarrista de Haken, Richard Henshall; el batería Matt Lynch (Trioscapes, Cynic) y el teclista Pete Jones (ex-Haken).
Todo comenzó cuando hace un par de años, bajista y guitarrista comenzaron a mantener conversaciones musicales vía email. Aquello trajo consigo poco después el intercambio de maquetas, lo que derivó en una colaboración transatlántica que ha finalizado fraguándose en este proyecto instrumental denominado Nova Collective.
La música de Nova Collective puede ser descrita como fusión cosida a base de influencias de rock progresivo, jazz y música más ambiental. Extensas canciones mezcladas por Rich Mouser, quien ha trabajado con Neal Morse o Transatlantic, lo cual da una idea de la filosofía de estos exquisitos Nova Collective. Sólo para oídos dispuestos a escuchar con atención tan retadora proposición musical…

(Esta semana en Rocktopia: BETWEEN THE BURIED AND ME, NOVA COLLECTIVE, HAKEN, LUIS ART-NALDO, ASHA, ART OF ANARCHY, ENBOUND y NARNIA)

Programa 18 de Marzo de 2017

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Después de algunos años batiéndose el cobre en los circuitos de Los Ángeles, Dokken lograban en 1984 el éxito rotundo con su segundo trabajo, “Tooth And Nail”, un éxito que apenas duró cinco años, ya que en marzo de 1989 la banda anunciaba su separación. Acababan de tocar el éxito con la yema de los dedos, pero no hubo tiempo para más.
El último de sus grandes éxitos en forma de álbum se llamó “Back For The Attack” y se editó al final de 1987, de nuevo con la producción del célebre Neil Kernon, quien acababa de trabajar con Shy o Queensrÿche.
“Back For the Attack” pretendía des-edulcorar de alguna manera el pulido sonido de su anterior y ejemplar obra, manteniendo el calibre de sus estupendas canciones, pero haciéndolas hasta cierto punto más orgánicas. El caso es que ya fuese por la campaña de promoción que lo respaldó, por la valía de la obra o, seguramente, por ambas cosas, “Back For The Attack” se encaramó con suficiencia a los primeros puestos de las listas de ventas, llegando al número trece en Estados Unidos, con cifras que los llevaron a disco de oro, sobrepasando el millón de copias vendidas…

La relación insostenible del cantante Don Dokken y el guitarrista George Lynch hizo que éste abandonara la banda en repetidas ocasiones para formar la suya propia, acometer su carrera en solitario o formar bandas estupendas como KXM, una de sus últimas aventuras. Formación de lujo con carácter de trío, conformado por el mismo George Lynch a la guitarra, Ray Luzier de Korn a la batería y el excepcional Dug Pinnick de King’s-X al bajo y a la voz.
“Scatterbrain” es el segundo disco de KXM después de su debut de hace un par de años. Grabado en tan solo diez días, probablemente con la presión de las fechas de entrega como espada de Damocles sobre sus cabezas, pero aún así sacando todo el talento que estos tres músicos americanos son capaces de supurar, que es mucho, como vuelven a probar en estas trece exultantes canciones que sin tomar prisioneros conforman una obra de hard rock de alto nivel técnico y alta densidad, que iguala si es que no supera, la categoría de su primera obra…

(Esta semana en Rocktopia: DOKKEN, KXM, THE JELLY JAM, BLUES PILLS, CAMERON ALLEN, NEAL MORSE, HEMINIA y BLAZE BAYLEY)

Programa 11 de Marzo de 2017

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Paul Gilbert es sin ningún género de dudas uno de los guitar heros más aclamados de la era dorada de virtuosos guitarristas de hard rock y heavy metal. Su nombre está íntimamente ligado a los de Vinnie Moore, Tony MacAlpine o Yngwie J. Malmsteen, dado que todos ellos fueron descubiertos y lanzados al exterior por el gurú del gremio Mike Varney. Por eso, cuando Paul Gilbert inició su carrera en solitario allá por 1998, pocos podían esperar a un guitarrista comedido y discreto; centrado en lo más básico: las canciones; dejando tierra de por medio con respecto a la comercialidad imperiosa de Mr.Big o la contundencia pirotécnica de Racer-X. La carrera en solitario de Gilbert se tornó de filosofía ligera y repleta de sentido del humor, aunque, por supuesto, respaldada por un nivel instrumental extraordinario. Esas fueron algunas de las líneas argumentales de los comienzos de su trayectoria bajo su solo nombre, como fue el caso de su disco de 2002 llamado “Burning Organ”…

Eran los primeros años de esfuerzo en solitario para Paul Gilbert y también los primeros “pinitos” como músico de sesión para producciones de mayor cobertura para un batería alemán afincado en California, cuyo nombre es el de Marco Minnemann. Él pasa por ser uno de los mejores baterías de todo tipo de rock en la actualidad, como sus infinitas colaboraciones y proyectos demuestran: The Aristocrats, Joe Satriani o Steven Wilson, entre otros, se unen a otra aventura musical de considerable vanguardia como The Mute Gods, esa criatura engendrada por su colega de la banda de Steven Wilson, el todo-bajista Nick Beggs que es la principal baza de materia gris musical de un proyecto en el que también está embarcado el teclista de Steve Hackett, Roger King. Su disco de debut se editó el año pasado, así que se han dado prisa en publicar esta secuela llamada “Tardigrades Will Inherit the Earth”. Infaltable el sentido del humor sarcástico en un título que significa “Los tardígrados heredarán la tierra”. Siendo los tardígrados un tipo de microscópicos animales. Mientras, el propio Beggs ha descrito el disco como “tan enfadado como una serpiente de cascabel con su cola atrapada por la puerta de un coche”… Y sí, este es un álbum más eléctrico que su antecesor, hasta llegar al final del disco cuando se templan las aguas. Mensajes críticos en los textos de un trabajo firmado por grandes músicos interesados en las texturas sónicas y la fabricación de ambientes de densidad casi industrial…

(Esta semana en Rocktopia: PAUL GILBERT, THE MUTE GODS, JOHN WESLEY, DARIO LORINA, VACÍO, UNRULY CHILD, JACK RUSSELL’S GREAT WHITE y STEPHEN PEARCY)

Programa 4 de Marzo de 2017

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Para comenzar Rocktopia en el día de hoy, abrimos como de costumbre nuestro baúl de los recuerdos, y rescatamos aquel vinilo de 1974 que llevaba por nombre “Red” y que significó uno de los discos más aclamados de King Crimson. Los reyes del rock superlativamente progresivo se encontraban una vez más a las puertas de la desaparición, pero esa clase de presión era ya un aliado habitual para una formación por entonces compuesta por Robert Fripp a la guitarra, Bill Bruford a la batería y John Wetton cantando y tocando el bajo. Un disco que sembraba serias dudas en un principio, pero que con el paso de los años se convertiría en uno de los favoritos de la banda.Considerado uno de los mejores esfuerzos de King Crimson, y el último antes de disolverse por espacio de siete años, cuando volverían con un estilo y una alineación de músicos completamente diferentes. “Red” era una odisea de semi locura en espiral que todavía poseía un enganche mínimamente accesible, gracias a la melódica voz de John Wetton…

Ha querido el destino que tan sólo un par de meses después del fallecimiento de John Wetton haya salido a la luz lo que tristemente significa su primer lanzamiento audiovisual a título póstumo: se trata de un nuevo disco/DVD Y Blue Ray de Asia, en directo y con la Orquesta de la Ópera de Plovdiv.
El álbum se registró durante el concierto de Asia en el festival Rock Of Ages, el cual tuvo lugar en Septiembre de 2013. Marco incomparable, como reza el tópico, y es que el teatro romano de la localidad búlgara de Plovdiv se erigió como formidable paisaje en el que Asia interpretaron canciones de todas sus épocas, con especial atención al que entonces era su último disco. Aunque evidentemente también tuvieron lugar de privilegio sus canciones de siempre, las de una banda que supo adaptarse a las circunstancias, y que por eso han dejado un legado de buena música, la cual con la desaparición de Wetton, se pone en entredicho. Es nuestro disco de portada: “Symfonia – Live in Bulgaria 2013”, a título de homenaje en Rocktopia a un John Wetton al que se le echará de menos…

(Esta semana en Rocktopia: KING CRIMSON, ASIA, PAT MASTELOTTO & MARCUS REUTER, PAUL WARDINGHAM, ETERNAL IDOL, PLACE VENDOME y LIONVILLE)

Programa 25 de Febrero de 2017

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Hablar de una banda como Thin Lizzy es hacerlo de un grupo realmente especial. Nacidos en los suburbios de Dublín, engendrados con la necesidad de canalizar la desesperanza de su generación a través de sus canciones, fueron una banda de marcado carácter irlandés, pero capaces de exportarlo a otros puntos del planeta, algo que no sucedió de forma inmediata, sino más bien gradualmente. De hecho no fue hasta el año 1976 cuando el éxito rotundo les llegó desde los Estados Unidos de América. Ocurrió con la publicación de “Jailbreak”, su sexto larga duración. Las escasas ventas de su anterior disco habían hecho que la presión de su compañía de discos se cerniera sobre ellos. Agenda apretada, un productor de escaso prestigio y la obligación de entregar un álbum que salvase su contrato discográfico. El estrés jugó en su favor y “Jailbreak” se convirtió en el disco más laureado de la banda, acogiendo en su seno algunos de los temas más imperecederos de la banda de Phil Lynott.

Las polémicas reuniones de Thin Lizzy a partir de la mitad de los noventa, y muchos años después de la muerte de su esencial alma máter, Phil Lynott, han sido una constante que ha deparado en muchos casos animadversión hacia un proyecto moralmente desautorizado por la ausencia de Lynott. Afortunadamente alguien recapacitó, y los músicos agrupados bajo el nombre de Thin Lizzy, decidieron rebautizarse como Black Star Riders y así recobrar el respeto de un gran número de fans.
Black Star Riders publicaban recientemente su nuevo álbum, el tercero de su discografía, y otra vez un estupendo disco de hard rock en la línea inevitable de Thin Lizzy, pero ya con la conciencia tranquila como banda secuela de estos, pero no como usurpadores de un nombre semi-sagrado. “Heavy Fire” es su título.
La columna vertebral formada por Scott Gorham, Ricky Warwick y Damon Johnson nos deparan diez canciones producidas por un profesional de la talla de Nick Raskulinecz (Foo Fighters, Deftones, Rush…), con todo el encanto de hard classic rock de aquella época, pero propulsado por una vitalidad solo comparable a la fe en sí mismos que Black Star Riders prueban atesorar en cada nuevo lanzamiento.

(Esta semana en Rocktopia: THIN LIZZY, BLACK STAR RIDERS, RAVENEYE, ELDORADO, DER ELEFANT, DGM, SONATA ARCTICA y EDENBRIDGE)

Programa 18 de Febrero de 2017

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En la bulliciosa escena británica de mitad de los ochenta, las compañías discográficas más notorias de la época buscaban nuevos nombres en los que basarse para hacer de ellos el próximo negocio lucrativo. Y allí estaba una banda llamada Terraplane, quienes se estaban ganando su propio lugar en el circuito de clubs londinense, participando también en el mítico festival de Reading incluso antes de editar su primer single de manera independiente. Así las cosas la multinacional Epic puso sus ojos con el signo del dólar sobre ellos, con la intención de grabar su primer disco el cual vería la luz en 1986, después de que Terraplane se vieran sometidos a un desacertado cambio de imagen y de encuadre musical. Sus raíces de hard Rock clásico se vieron alteradas, inducidos por su discográfica, hasta dar con la edición de “Black & White”, su primer disco, en una onda a mitad de camino de sus intenciones y las de su compañía, las que les llevaron por derroteros cercanos a los de bandas más glamurosas como Slade o Sweet, algo que desenfocó su propuesta, a pesar del potencial evidente de los líderes del grupo: Danny Bowes y Luke Morley…

Los malos consejos desvirtuaron una banda como Terraplane, pero haciendo de la necesidad virtud, afortunadamente, desde sus cenizas se erigió uno de los grupos con más raigambre en cuanto a hard Rock se refiere, de los que forman parte de la escena del Reino Unido desde la mitad de los ochenta. Y es que el fracaso de Terraplane, trajo consigo el nacimiento de Thunder.
Ellos han mantenido una carrera bastante constante, con algunos periodos de descanso, durante los que han conseguido refrescar ideas para poder mantener un nivel muy consistente en cada uno de los álbumes que han venido editando. “Rip It Up” es el último de ellos. Su decimoprimer trabajo, y la continuación natural de lo que han sido siempre Thunder con más o menos matices, leales a su estilo. Dejando las cosas más que nada en manos de la inspiración, la cual no les viene siendo esquiva en los últimos tiempos, tal y como demostraban en su anterior disco, y tal y como vuelven a certificar en este refrescante y vital “Rip It Up”, con esa pareja de gemelos musicales: Luke Morley, componiendo todas las canciones a pleno rendimiento, y Danny Bowes cantándolas como si el tiempo no pasara por su garganta…

(Esta semana en Rocktopia: TERRAPLANE, THUNDER, LOST IN PARIS BLUES BAND, ELECTRIC FENCE, ANDY TIMMONS, LUCIFER’S FRIEND, OPETH y HAKEN)

Programa 11 de Febrero de 2017

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Hoy detenemos nuestro reloj en un tiempo lejano, pero en un lugar muy cercano. Hoy el disco del recuerdo de Rocktopia viaja hasta el año 1982, hasta Madrid, hasta uno de sus barrios más entrañables, Vallecas. Una de las cunas del Rock hispano, en Vallecas surgieron bandas como Asfalto, como Obús, o como la temprana escisión de los primeros: Topo. Jose Luis Jiménez y Lele Laina salían de Asfalto en 1978 para montar su propia banda y ampliar aún más el espectro de grupos que con la época de la transición democrática surgían por todo el estado, en aquellos primeros años de apertura social y cultural. Músicos, como los que integraban Topo, se habían impregnado gota a gota, con todos los problemas de accesibilidad de la época, de las influencias de los grandes nombres anglosajones como The Beatles, Cream o los Rolling Stones. Por fin era su momento, y Topo emulaban a sus héroes de fuera, pero con un claro sentimiento localista. Y es que ellos querían hablar de las cosas que sucedían alrededor, y por eso muchas de sus canciones poseían un marcado carácter de reivindicación social, política y cultural.
En 1982, en plena efervescencia de la escena española, Topo firmarían con una multinacional como CBS, siendo producidos por Miguel Ríos, para la elaboración de uno de sus trabajos más emblemáticos: “Marea Negra”. Su canción título se convirtió en todo un himno ecologista, con toda vigencia desgraciadamente en la actualidad…

Sonando Topo como disco del recuerdo de hoy en Rocktopia, para servirnos de introducción a lo que va a venir a continuación: el último disco de una banda tan histórica como que está cumpliendo 45 años de existencia, Asfalto. Y no lo podían celebrar mejor que con la edición de un álbum como “Crónicas De Un Tiempo Raro”.
La banda del irreductible Julio Castejón remozada con la inclusión de músicos de refresco como su propio hijo, con ascendencia sobre las formas y el fondo de sus nuevas canciones. Han pasado 45 años, pero en muchos casos la historia no ha cambiado, y hay que seguir hablando de los problemas que acucian a la sociedad desde siempre, a lo que ahora hay que añadirle otros como la inmigración o la violencia machista.
Mensajes de siempre transportados por canciones en los que el espíritu invariable de Asfalto también está presente, con ese crisol diverso que sin limitaciones predefinidas abarca múltiples facetas…

(Esta semana en Rocktopia: TOPO, ASFALTO, IQ, CHARLY SAHONA, FIREWIND, APOLLO, SPIRITUAL BEGGARS y HORISONT)