Programa 23 de Marzo de 2019

AQUÍ: Descarga directa (Mp3/192Kbps)

Pink Floyd estaban ya sólo capitaneados por David Gilmour cuando en 1988 publicaron su primer disco completo en directo. La alargada sombra de Roger Waters amenazaba, pero Gilmour fue más Gilmour que nunca y había preparado un nuevo disco de la banda en 1987. De la multitudinaria gira de presentación de aquel “A Momentary Lapse Of Reason” nacieron las grabaciones del posterior “Delicate Sound Of Thunder” realizadas en agosto de 1988, en el Nassau Coliseum, durante cinco noches consecutivas. Una grabación audiovisual casi como colofón al final de la gira inicial del “Momentary Lapse Tour 1987/88”. La calidad técnica de la puesta en escena habitual del grupo trató de plasmarse en esta diáfana grabación, con multitud de músicos sobre el escenario y toda la parafernalia de luz, sonido e imágenes tan característicos de Pink Floyd a lo largo de su historia.
La parte visual de los conciertos fue estrenada en formato VHS, Video CD y Laserdisc y nominada para un Premio Grammy por Mejor Video Musical de larga duración. Temas de lo que era su último disco en aquel entonces y rendiciones a los álbumes más vendidos del grupo…

Uno de los músicos que aparece en “Delicate Sound Of Thunder”, perteneciendo a Pink Floyd en sus últimas épocas (hasta se casó con la hija del teclista Richard Wright), es el bajista Guy Pratt. Sesionero de lujo, con créditos en innumerables álbumes de Madonna, Tom Jones, Rod Stewart o Gary Moore, Guy Pratt también es amigo de los alemanes RPWL y por eso ha colaborado con su bajo en su último “Tales From Outer Space”, el cual se pone en circulación en estos días.
Los Pink Floyd de Baviera editan su octavo disco. Un trabajo especialmente ambientado en las historias de ciencia ficción y el primero de estudio en cinco años. Con él recuperan las sensaciones de antaño. Nunca han ocultado su devoción por los universos floydianos, más bien todo lo contrario, esa es la senda en la que se sienten más cómodos y la que todos sus seguidores esperan. Así las cosas la nueva obra de RPWL no va a decepcionar a nadie, ya que en ella hallamos esa capacidad melódica, casi siempre accesible, que de cuando en cuando se adentra en escondites más sofisticados, aunque lo hace sin que nos demos cuenta, echando mano de uno de sus mandamientos fundamentales: la fluidez…

(Esta semana en Rocktopia: PINK FLOYD, RPWL, WHEEL, CICONIA, SOEN, CANDLEMASS y THE HEARD)

Programa 16 de Febrero de 2019

AQUÍ: Descarga directa (Mp3/192Kbps)

Los movimientos musicales progresan, o eso deberían, para adaptarse a la evolución y perseverar en el tiempo. Opeth es un claro ejemplo de ello. Nacieron, sin duda, con la vocación del death metal como base, pero desde el principio abrieron su propuesta a guitarras acústicas y voces limpias que aparecían esparcidas en sus canciones. En pocos años su sonido y estilo se fueron perfilando y sofisticando hasta convertirse en el máximo exponente del híbrido que significa aunar death metal y rock progresivo. Después de un álbum clave como “Black Water Park”, Opeth quisieron ahondar más en todo ello, así que en 2002 decidieron grabar un disco doble con las dos caras de su propia moneda. Uno fue “Deliverance” siguiendo la línea de sus anteriores obras, y el otro “Damnation”, un disco rupturista y relajado, melancólico, semi-acústico, con voces no guturales y toda la carga al descubierto de influencias de bandas como Camel o Caravan, claves en el crecimiento del jefe Mikael Åkerfeldt. “Damnation” se convirtió prácticamente en el nacimiento de los nuevos Opeth, tal y como hoy los conocemos. Se editaba en la primavera de 2003, y lo cierto es que ha envejecido con toda la brillantez que puede hacerlo semejante acopio de emociones templadas, nostálgicas y de grisácea belleza…

“Damnation” fue uno de los últimos discos de Opeth en los que se podía escuchar la batería de Martín López, el sueco-uruguayo que durante nueve años militó en la banda de Mikael Åkerfeldt y la cual abandonó por problemas de salud. Pero él, que es un hombre inquieto, en 2010 se convirtió en uno de los pilares para materializar otra banda como Soen, la cual se basó en un primer momento en el propio Martín, además del prestigioso bajista Steve DeGiorgo ex de Testament entre otros, o el vocalista de Willowtree, Joel Ekelöf. Pocos podrían haber previsto una continuidad del proyecto, después de idas y venidas de varios miembros durante todo este tiempo, pero lo cierto es que “Lotus” se ponía a la venta hace unos días, ya con sólo López y Ekelöf como miembros originales, pero manteniendo el interés y continuando con su crecimiento dentro de la madurez garantizada por sus experiencias anteriores desde el principio. La alargada sombra de Tool sobrevoló descaradamente sus inicios, algo que poco a poco ha ido dando paso, aún sin olvidarlo, a otras tendencias que bien tienen que ver con lo que es ahora mismo Opeth, lo que enriquece aún más su propuesta…

(Esta semana en Rocktopia: OPETH, SOEN, SEVENTH WONDER, JACKY VINCENT, F.M., DARE y TEN)

Programa 27 de Mayo de 2017

AQUÍ: Descarga directa (Mp3/192Kbps)

La escena metalera italiana de principios y mediados de los 90s trajo consigo el nacimiento de un nutrido enjambre de buenas bandas que eclosionaron con marcado carácter internacional. Ahí estaba la facción más power con Labyrinth o Vision Divine; la más sinfo-metalera con Rhapsody y otra saludable vertiente más progresiva con nombres como Empty Tremor, Time Machine, D.G.M o nuestros próximos invitados, quienes pasaron por ser una de las de personalidad más acuciada: Eldritch.
Nombrados a partir de una de sus canciones favoritas escritas por unos pioneros como Watchtower, la banda de la Toscana mostró desde sus inicios una clara tendencia evolutiva. Especialmente en sus primeros años de vida rechazaron el inmovilismo, avanzando gradualmente hacia un sonido menos prog y más extremo en el que ahora habitan, pero siempre con una calidad técnica notable. En 1998 editarían “El Niño”, un álbum de poderoso metal técnico de filo progresivo y momentos más melódicos que prácticamente significaría su última obra antes de multiplicar la dureza de sus canciones. Un disco que hace recordar una época en la que todavía las bandas soñaban con poder hacer algo grande a nivel profesional…

El pasado de Eldritch está ligado al de nuestros siguientes invitados, ya que las dos bandas compartieron escenario, debutando en ambos casos en la edición 2011 del festival Prog Power americano. Se trata de una de las formaciones cuya identidad es más inconfundible y se llaman Voyager. Ellos nacieron en la ciudad australiana de Perth en 1999 y “Ghost Mile”, su nueva obra, se edita en estos días. Un grupo cuya indefinición los hace jugar en varias ligas que tienen que ver con el metal progresivo o el djent melódico, aunque afortunadamente su etiquetado es de lo más escurridizo, y así vuelve a suceder felizmente en este nuevo disco. Su sexto larga duración, el cual lleva por título “Ghost Mile”. Un álbum que permanece fiel a las directrices de la banda, con su sonido pulcro, preciso y tecnificado. Con estacatos y riffs de guitarras dobladas empastados al milímetro, y con la carismática voz de Danny Estrin quien dota a la banda de las mayores dosis de personalidad, gracias a su voz fuera de contexto, mayormente similar a la de ciertos grupos de new wave ochenteros, y que sin embargo significa el contrapunto perfecto y volátil a sus matemáticas musicales sin fisuras. Vuelve a enganchar después de unas pocas escuchas lo nuevo de Voyager…

(Esta semana en Rocktopia: ELDRITCH, VOYAGER, SOEN, NICK JOHNSTON, SHADOWMAN, SNAKECHARMER y THUNDER)