Programa 2 de Febrero de 2019

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Cuando ni siquiera habían llegado a la mayoría de edad, unos chavales de Estocolmo, algunos de ellos hijos de inmigrantes sudamericanos, formaron en 1992 un grupo llamado Afterglow. Lo suyo fue llegar y empezar a grabar maquetas e incluso en poco tiempo su primer disco, pero eso sería ya tras cambiar su nombre primitivo por el de Mind’s Eye, que es como se les conocería el resto de su carrera. Su crecimiento gradual se iba plasmando en cada uno de los discos que fueron grabando a lo largo de los años. Era como su propio álbum de fotos en el que se registraba su sorprendentemente rápido desarrollo. Y es que Mind’s Eye a las primeras de cambio dejaron a un lado las influencias acusadas de grupos como Queensrÿche y acuñaron su propia manera de hacer las cosas, deudora también de otros referentes como el AOR, el pomp rock y el rock progresivo. Era una misión complicada, y mucho más para músicos de semejante juventud, pero lograron darle consistencia y marchamo de credibilidad a su heterogénea propuesta, así que para los inicios del milenio Mind’s Eye ya sabían hacia donde iban, merced a su manera propia de hacer las cosas.
2007 sería el año de la confirmación, con la edición de un disco extraordinario titulado “A Gentleman’s Hurricane”. Más convincentes que nunca. Más compactos que en el pasado, Mind’s Eye parecía que habían dado con su fórmula ideal…

El líder de Mind’s Eye, Daniel Flores, puso a su banda prácticamente en stand-by, sobre todo debido a las múltiples ocupaciones musicales que le mantienen atareado como músico de sesión o como cabeza de otros proyectos como Murder Of My Sweet; y el bajista y también guitarrista de Mind’s Eye, Johan Niemann pasó en 2010 a formar parte de otra banda sueca; los mucho más oscuros Evergrey, quienes editan en estos días su undécimo disco. La banda comandada por Tom Englund pone sobre el tapete su sello inconfundible de entender la música. Lamentos emocionales, claustrofobia sónica de un grupo cuyo nombre sirve de adjetivo para describir su filosofía.
“The Atlantic” es la nueva pieza de este puzzle que de manera dubitativa naciese hace más de veinte años. Las dudas desaparecieron hace mucho tiempo, y en su lugar se instaló una fe inquebrantable en lo que hacían y siguen haciendo: metal apasionado de alta capacidad técnica, atmósferas casi góticas y sonoridad a prueba de bombas.
Tomas Englund dice sobre este nuevo disco que “El Atlántico, o cualquier océano, representa gran parte de lo que es la vida: las olas rompiendo, la oscuridad y las profundidades, la soledad y la gran inmensidad… el sentirse pequeño en un mundo enorme, y no saber qué hay al otro lado del océano, cómo te va a tratar y en quién te vas a convertir “.

(Esta semana en Rocktopia: MIND’S EYE, EVERGREY, REDEMPTION, DANIEL BAUTISTA, AMORPHIS, SOILWORK y THE NIGHT FLIGHT ORCHESTRA)