Programa 27 de Mayo de 2017

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La escena metalera italiana de principios y mediados de los 90s trajo consigo el nacimiento de un nutrido enjambre de buenas bandas que eclosionaron con marcado carácter internacional. Ahí estaba la facción más power con Labyrinth o Vision Divine; la más sinfo-metalera con Rhapsody y otra saludable vertiente más progresiva con nombres como Empty Tremor, Time Machine, D.G.M o nuestros próximos invitados, quienes pasaron por ser una de las de personalidad más acuciada: Eldritch.
Nombrados a partir de una de sus canciones favoritas escritas por unos pioneros como Watchtower, la banda de la Toscana mostró desde sus inicios una clara tendencia evolutiva. Especialmente en sus primeros años de vida rechazaron el inmovilismo, avanzando gradualmente hacia un sonido menos prog y más extremo en el que ahora habitan, pero siempre con una calidad técnica notable. En 1998 editarían “El Niño”, un álbum de poderoso metal técnico de filo progresivo y momentos más melódicos que prácticamente significaría su última obra antes de multiplicar la dureza de sus canciones. Un disco que hace recordar una época en la que todavía las bandas soñaban con poder hacer algo grande a nivel profesional…

El pasado de Eldritch está ligado al de nuestros siguientes invitados, ya que las dos bandas compartieron escenario, debutando en ambos casos en la edición 2011 del festival Prog Power americano. Se trata de una de las formaciones cuya identidad es más inconfundible y se llaman Voyager. Ellos nacieron en la ciudad australiana de Perth en 1999 y “Ghost Mile”, su nueva obra, se edita en estos días. Un grupo cuya indefinición los hace jugar en varias ligas que tienen que ver con el metal progresivo o el djent melódico, aunque afortunadamente su etiquetado es de lo más escurridizo, y así vuelve a suceder felizmente en este nuevo disco. Su sexto larga duración, el cual lleva por título “Ghost Mile”. Un álbum que permanece fiel a las directrices de la banda, con su sonido pulcro, preciso y tecnificado. Con estacatos y riffs de guitarras dobladas empastados al milímetro, y con la carismática voz de Danny Estrin quien dota a la banda de las mayores dosis de personalidad, gracias a su voz fuera de contexto, mayormente similar a la de ciertos grupos de new wave ochenteros, y que sin embargo significa el contrapunto perfecto y volátil a sus matemáticas musicales sin fisuras. Vuelve a enganchar después de unas pocas escuchas lo nuevo de Voyager…

(Esta semana en Rocktopia: ELDRITCH, VOYAGER, SOEN, NICK JOHNSTON, SHADOWMAN, SNAKECHARMER y THUNDER)

Programa 21 de Junio de 2014

ROCKTOPIA Pdcst 14-06-21

Descarga y/o escucha siguiendo este link: http://www.mediafire.com/listen/oxjwjebfngixku2/ROCKTOPIA_-_2014-06-21.mp3

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En Rocktopia muchas veces nos tornamos defensores de causas difíciles, o si no, rescatadores de discos poco reconocidos, pero que sin embargo merecen o merecían mayor fortuna. Hoy abrimos con uno de ellos. Con el que probablemente sea el álbum menos valorado de toda la discografía de Steve Vai.
Corrían los primeros años noventa, una vez que el guitarrista neoyorquino hubo puesto el punto y final a su periplo con Whitesnake, cuando se le ocurrió la feliz idea de montar una banda propiamente dicha a su alrededor. Para ello contactó con el bajista TM Stevens y el batería Terry Bozzio. Stevens: bajista de gran reputación como músico de sesión (Joe Cocker, James Brown, Tina Turner…) al igual que el propio Bozzio quien, además, como Steve Vai, también había sido apóstol del mesías Frank Zappa. La formación la completaba un por entonces desconocido Devin Townsend, que hacía las veces de histriónico vocalista. La banda, bautizada como Vai, grabó un único disco. El titulado “Sex and Religion”. Álbum de gestación accidentada, que dejaría claro a todos sus participantes, que la cosa sería mejor dejarla sin continuidad, con la excepción de Devin Townsend, que acompañó a Steve Vai en la gira posterior.
Un experimento a mitad de camino entre lo personal y lo musical, que trajo consigo algunas de las canciones más directas de la historia de Vai, aunque siempre reviradas con su rúbrica intransferible. Un incunable, maltratado por la crítica, que sin embargo nos dejó canciones estupendas como “In My Dreams With You”…

Un concierto multitudinario como teloneros de Steve Vai se convirtió en un punto de inflexión muy importante para consolidar la trayectoria de Voyager.
Vienen desde Australia y con sus cinco discos registrados hasta la fecha son un fenómeno de culto en la escena de metal técnico-progresivo más vanguardista. Voyager comenzaron su andadura en 1999. A pesar de tantos años en la carretera no han conseguido el reconocimiento popular que sus competentes lanzamientos demandan, además de la unanimidad que existe al ensalzar sus directos, lo que les ha valido para ocupar plaza en festivales del prestigio de ProgPower.
“V” es su último lanzamiento. Sin grandes sorpresas, ahondando una vez más en su peculiar estilo. Ese que ellos mismos definen como “una mezcla de metal progresivo y Pop sintetizado de los 80s”. Una descripción la cual parece bastante ajustada efectivamente a los parámetros del grupo. De nuevo interesantes y accesibles en canciones como “Hyperventilating”…

(Además esta semana en Rocktopia: SAGA, INCURA, ERIC JOHNSON, BETH HART & JOE BONAMASSA, VALLEY OF THE SUN, NAZARETH e IMPERA)