Programa 25 de Mayo de 2019

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Un álbum pionero para arrancar el programa de hoy. Quizás no un disco que cambiara la historia del rock desde sus cimientos, pero sí una obra que hizo que un subgénero como el metal neoclásico se estableciera como una opción viable. Nos vamos hasta el año 1984 para recordar el primer disco en solitario de un genio de las seis cuerdas como Yngwie Malmsteen; para recordar su primer trabajo en solitario, bautizado como su propia banda desde entonces, Rising Force.
Utilizando el legado de Ritchie Blackmore como base, y cruzándolo, como hasta entonces nadie había hecho, con las pronunciadas influencias de la música clásica, especialmente barroca, de las que el guitarrista sueco era deudor, Rising Force significó un antes y un después en cuanto al concepto que se tenía hasta entonces de la guitarra. Malmsteen era veloz, preciso, abrasador y desacomplejado. Este disco casi instrumental hizo que las tiendas de importación se pusieran manos a la obra, hasta que algunos meses más tarde, dada su relevancia, viera la luz en todo el mundo occidental.
Yngwie Malmsteen abría la brecha, para que después otros como Tony MacAlpine o Vinnie Moore mostraran también al mundo su forma de entender la música. Descubriendo a un vocalista magnífico, como Jeff Scott Soto, y acompañado también de un músico experimentado como el batería de Jethro Tull, Barrimore Barlow…

Sin duda, su corta pero intensa carrera con Yngwie Malmsteen durante algunos de sus años más importantes, fue una inmejorable carta de presentación para Jeff Scott Soto, siempre recordado por ello. Luego, el cantante de origen puertorriqueño se ha erigido como uno de los vocalistas más prolíficos del circuito, con trabajos para grupos de la popularidad de Journey, de la buena reputación de WET o últimamente del prestigio del súper-grupo de metal progresivo Sons Of Apollo, además de su constante carreta en solitario, a la cual quiso, hace unos años, darle un giro estilístico más serio, más profundo y hasta más heavy. Para ello bautizó a su propio grupo con el simple nombre de Soto, y se hizo rodear de músicos con hambre de nuevas cotas como es el caso de nuestro Jorge Salán a la guitarra.
“Origami” es el tercer episodio de esa nueva faceta de Jeff Scott Soto. Tras un debut que llamó la atención y una continuación más discreta, el nuevo álbum de Soto resulta totalmente convincente. Su periplo con Sons Of Apollo rodeado de tan concienzudos músicos parece haber pagado su tributo. Quizás por ello “Origami” suena intenso como casi nunca, echando mano de un buen arsenal de recursos musicales que le otorgan la capacidad para ser un estupendo disco de hard and heavy de alta carga de profundidad, y no pocos atributos técnicos, algo a lo que contribuye decisivamente Jorge Salán quien es desde luego uno de los responsables de todo ello. En cuanto a la voz de Scott Soto, poco que decir, y es que él es desde siempre uno de los cantantes garantizados de su estilo y estilos…

(Esta semana en Rocktopia: YNGWIE J. MALMSTEEN, SOTO, RESTLESS SPIRITS, ROBERT RODRIGO BAND, GENETICS, WHEEL, RENDEZVOUS POINT y POINT NOIR)

Programa 30 de Marzo de 2019

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Ser hijo de un genio puede resultar una tarea complicada según en qué órdenes de la vida. Si tu padre es ese genio, y además se ha hecho millonario gracias a su talento, te puede permitir vivir tranquilo, con la nevera siempre llena y la serenidad de una cuenta bancaria saneada. Dweezil Zappa es uno de esos “hijos de…”. Su extravagante padre, Frank, quiso ponerle ese extraño nombre, que era en realidad un apodo y seña de identidad de su siempre corrosivo sentido del humor. Se cuenta que la fascinación por el mundo de la música de Dweezil fue tardía, pero si tu padre es Frank Zappa puedes verte apadrinado y aleccionado por no menos que monstruos del calibre de Eddie Van Halen y Steve Vai. Y es que Dweezil fue hijo de su padre y de su generación y se vio atrapado en un primer momento por el hard rock imperante en Estados Unidos durante los 80s y primeros 90s. La genética tampoco le fue esquiva, y sus capacidades técnicas quedaron claras desde los principios de su carrera en solitario, aunque lo de componer buenas canciones, sobre todo en sus inicios, quedó bastante fuera de su alcance. Esa faceta fue mejorando, y cuando llegó la edición de “Confessions”, en 1991, al menos consiguió que no fuese del todo sonrojante. A ello ayudó la siempre envidiable lista de contactos de Dweezil, que hizo que estrellas de la época como Nuno Bettencourt de Extreme se involucraran decisivamente en el disco, además de participaciones de otros como Warren De Martini de Ratt o Zakk Wylde de Ozzy. El pequeño Zappa nunca rehusó de los cameos de rostros mega populares y en esta ocasión Michael J. Fox pondría su granito de arena en ese sentido. Por lo demás “Confessions” es un trabajo que no ha envejecido excesivamente bien, con un sonido ahora obsoleto repleto de clichés, aunque sí nos trae la nostalgia de una época en la que la MTV y las radios programaban música de este estilo con frecuencia…

De la larga lista de colaboradores que Dweezil Zappa tenía en ese disco de 1991 uno es Mike Keneally. Keneally es un músico, en toda la extensión de la palabra, no demasiado popular, pero enormemente prestigioso dentro del entorno de sesioneros estadounidenses. Trabajó con Frank Zappa, y también lo ha hecho con Steve Vai o Joe Satriani. Su nombre aparece en créditos de discos de gente muy dispar. Ahí están Mastodon, Brian Beller, Solomon Burke o James LaBrie por nombrar unos pocos. Su última colaboración es la que hace para el último álbum de Devin Townsend.

La sensación de vértigo que se produce cada vez que te acercas a un nuevo disco del músico canadiense se amplifica con la edición de “Empath”, y es que la amplitud debajo de los pies de Townsend es inmensa. Todo está permitido, todo puede ocurrir y todo está cuidado al milímetro y albergado por una producción sonora de clase muy alta, respaldada por la obsesión puntual de Devin por la grandilocuencia y las capas instrumentales y de arreglos musicales de todo linaje. En algunas de las canciones de “Empath” conviven hasta tres baterías. El gran Morgan Agren ex de Fran Zappa entre otros, para las partes más etéreas, Anup Sastry (de Monuments) para los momentos de prog metal y el popular en redes sociales Samus Paulicelli (de Abigail Williams) para las zonas mas metaleras. Coros inmensos, arreglos orquestales, pasajes espaciales, voces angelicales y otras infernales. El Devin Townsend exagerado en estado puro, en un álbum muy ambicioso a todos los niveles…

(Esta semana en Rocktopia: DWEEZIL ZAPPA, DEVIN TOWNSEND, THE MUTE GODS, JOE STUMP, YNGWIE MALMSTEEN, AVALANCH y DELAIN)

ROCKTOPIA 2 de Marzo de 2013

ROCKTOPIA Pdcst 13-03-02

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Esta semana nuestra conjugación musical del pasado se la dedicamos al singular Yngwie J. Malmsteen. El guitarrista sueco puso la escena del heavy rock patas arriba con su irrupción en la primera mitad de los ochenta. Yngwie Malmsteen recogió el legado de Ritchie Blackmore y le añadió aún mayores porciones de ego para convertirse en el principal valedor del metal neoclásico y su virtuosismo guitarrero. Sin embargo corría el año 1988 cuando Malmsteen, en una época en la que seguramente todavía seguía algunos consejos ajenos, decidió sumar sus fuerzas a las del cantante Joe Lynn Turner. Siendo un firme y reconocido admirador de Blackmore, la idea de contar con un vocalista que había formado junto a éste en Rainbow, resulto algo irresistible, y fruto de esa unión nacería el disco “Odyssey”, probablemente el lanzamiento más accesible de Malmsteen. Accesible, cuidado y equilibrado, cosa no tan usual en sus discos desde hace mucho tiempo…

Uno de los acompañantes habituales en los primeros discos de Yngwie Malmsteen, incluido ese “Odyssey” que acabamos de escuchar, es el teclista Jens Johansson. Él es también desde casi siempre una de la piezas claves del engranaje de Stratovarius. Los finlandeses aparecieron en el programa hace poco debido a la publicación del min-LP de adelanto de lo que ya es una realidad: “Nemesis”, el decimocuarto disco en estudio de Stratovarius. Ya pasadas las zozobras y dudas con respecto a la banda tras la marcha de Timo Tolkki. Stratovarius parecen haberse redimensionado y redefinido en un concepto similar al que los hizo la banda que son, pero dando cabida a las ideas de los distintos miembros del grupo. Ideas que los han llevado a territorios musicales, los cuales se inclinan cada vez más hacia el metal más melódico y técnico y menos power. Así ha sido en los últimos tiempos y así se ratifica en este “Nemesis”.

(Además esta semana en Rocktopia: ANDRE MATOS, IMPERA, BOB KATSIONIS, MY SOLILOQUY, AMPLIFIER y RIBOZYME)

ROCKTOPIA 26 de Enero de 2013

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Simplemente uno de los álbumes más grandes de toda la historia del Rock para iniciar hoy Rocktopia…
Grabado entre Mayo de 1972 y Enero de 1973; con más de 40 millones de copias vendidas y nada menos que catorce años ocupando puestos en las listas de ventas norteamericanas. Señoras y señores, hoy abrimos con “The Dark Side Of The Moon” de Pink Floyd. Uno de esos discos que cada cierto tiempo hacen que todos los astros del universo musical se alineen, para dar con una completa obra maestra en toda la extensión de la palabra. Un trabajo que pone de acuerdo a todos los estratos musicales desde el primer momento de su publicación: fue un auténtico éxito de crítica, de ventas, de reconocimiento y finalmente, con el paso del tiempo, se ha convertido en todo un referente de tremenda influencia. No sólo por aspectos estrictamente musicales, sino porque “The Dark Side Of The Moon” significaría todo un hito en cuanto a la metodología de la producción sonora, de la mano del gran, por entonces sólo ingeniero, Alan Parsons, quien sería el máximo responsable de esa faceta, durante las sesiones de grabación en los mágicos Abbey Road Studios londinenses.
La época más psicodélica de Pink Floyd daba paso a otra época no menos experimental, en la que tomaban protagonismo los universos conceptuales, las texturas sonoras y los textos inteligentes e interpretables. Así sonaban temas como “Time”, una de las más accesibles del disco, dentro de unos límites. Es nuestro disco del recuerdo. Por todo lo alto con uno de los discos más importantes de toda la historia del Rock.

Siempre buscamos esa relación musical entre nuestro disco del recuerdo y el disco importante de Rocktopia cada semana. Pues bien, en esta ocasión la cosa ha sido muy fácil, simplemente les hemos preguntado a nuestros próximos protagonistas qué disco influyente querían que sonase para introducir su música, la música de Dark Radio, y ellos eligieron ese “The Dark Side Of The Moon”.
Dark Radio vienen desde Portugal y nos han cautivado con el concepto musical que han puesto de manifiesto con su primer disco al cual titulan “Oakwind”. Un trabajo tremendamente emotivo y orgánico con una variedad de estilos que convive de forma totalmente harmoniosa, para traernos recuerdos de los propios Pink Floyd que acabamos de escuchar, ecos de U2 o de Anathema, y hasta texturas terrenas que te pueden llevar al Seattle de los años noventa. Un álbum que crece paulatinamente con cada escucha, haciendo gala de sensibilidades musicales que trascienden más allá de las impecables interpretaciones que son norma en todas las canciones de “Oakwind”. Original e inspirado. Encantador y honesto. Así luce este álbum que se va a convertir en nuestro disco de portada en el día de hoy, y por méritos propios…

(Además esta semana en Rocktopia: SAGA, YNGWIE J. MALMSTEEN, HELLOWEEN, GAMMA RAY y PINK CREAM 69)