Programa 25 de Enero de 2020

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Discos de ruptura. Álbumes que significan un punto de inflexión dentro de la carrera de una banda. En 1991 se editaba el antes y el después de Metallica, su obra homónima conocida popularmente como álbum negro. Con él comenzaba la ruptura de amarras con respecto al concepto más europeo expuesto en sus primeros trabajos y el cual jamás recuperarían. Metallica habían pasado de ser una banda de culto a, gradualmente, convertirse en un referente para un estilo como el thrash metal del que ellos eran precursores y máximos exponentes. El boca a boca, y la respuesta de su creciente parroquia de incondicionales fans, habían conseguido que su música sonara en la MTV de forma habitual, a pesar de su escasa idoneidad para ello. Así que de alguna manera Metallica decidieron entrar en la categoría de música mainstream intentando no perder su identidad en el empeño. Un complicado balance del que formaría parte importante un productor como Bob Rock, quien venía de trabajar con nombres como Motley Crue, David Lee Roth o The Cult, lo cual hizo arquear las cejas a más de uno y temblar a muchos de sus fans. No fueron pocos los problemas que surgieron entre banda y productor, aunque al final todo pareció haber merecido la pena, cuando aquel quinto disco de Metallica logró la cuadratura del círculo, consiguiendo la aprobación de público, de crítica y llegando a ser número uno en Estados Unidos, además de en Canadá, Reino Unido o Alemania. A día de hoy más de 31 millones de discos vendidos subrayan la importancia del disco negro de Metallica…

La sombra de “Metallica”, ha sido tan alargada, y ha despertado siempre tanto interés y controversia, que un grupo como Apocalyptica les debe sin duda parte de su éxito. Y es que los finlandeses fueron los primeros sorprendidos cuando su disco de debut -aquel álbum de versiones de canciones de Metallica interpretados con cuatro chelos-, se convirtió en su salvoconducto a la fama, la cual perdura desde aquel año 1996 y hasta nuestros días. Un álbum que resucitaron para su última gira, y gracias al que llegaron a la conclusión de que debían volver a sus raíces y crear un nuevo disco de música sólo instrumental. Justo cuando parecía que la dirección iba a ser precisamente la contraria, tras la incorporación de un vocalista fijo, Apocalyptica miran al pasado y se reencuentran con su “yo” instrumental, el de la épica y la emoción sin palabras. Probando que la música es el lenguaje más universal. Un catalizador de sensaciones. El título del disco, “Cell-0”, es un juego de palabras entre el término célula en inglés y el nombre del instrumento que tocan ellos, el chelo. Y viene a colación a través del carácter conceptual del trabajo, el cual gira alrededor del concepto de la “partícula de Dios” y muchas de sus ramificaciones…

(Esta semana en Rocktopia: METALLICA, APOCALYPTICA, DREAM THEATER, THE ARISTOCRATS, THE DARKNESS, BLACK STAR RIDERS y GARY MOORE)

Programa 26 de Octubre de 2019

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El comienzo de milenio nos trajo una nutrida representación de bandas de prog-metal convencional venidas desde Escandinavia. Buenos grupos como Circus Maximus, Seventh Wonder, Dark Water, Andromeda, Status Minor o Aspera.
Los componentes de Aspera apenas contaban con 20 años de edad cuando ya intentaron hacerse un hueco firme en el panorama del momento. Venidos desde Noruega editaban su único disco con los primeros albores del año 2010. Un álbum titulado “Ripples”, grabado prácticamente en su propio estudio casero, pero luego mezclado y masterizado por Jens Bogren, quien ya por entonces había trabajado con gente como Opeth, Symphony-X o Paradise Lost. Al final todo el conjunto resultó de un empaque absolutamente profesional. Escuchándolo parecía complicado adivinar que detrás de “Ripples” se encontraban unos chavales que apenas acababan de salir del instituto. Lo suyo era prog-metal de libro, trazas muy melódicas y, por supuesto también, margen de mejora para una propuesta ya sobradamente válida aunque con muestras de bisoñez.
Increíblemente, las actividades de promoción se cancelaron cuando resultó que la banda necesitaba cambiar su nombre debido a, según su compañía de discos, “razones técnicas imprevistas”. Pasaron a denominarse Above Symmetry, relanzaron este mismo disco con algún tema extra, aunque al final nada ocurrió con ellos…

Los miembros de Aspera o Above Symmetry siguieron su propia suerte. Por ejemplo, el guitarrista Robin Ognedal es desde hace un par de años miembro de Leprous.
La banda de Einar Solberg vuelve en estos días a poner sobre la mesa un disco inconformista y creativamente polémico. Si su anterior trabajo ya hizo que muchos de sus antiguos fans arquearan las cejas, o les dieran la espalda, “Pitfalls”, nombre de su nueva criatura, va a suscitar opiniones aún más extremas. Y es que la deriva de Leprous con respecto a sus primeros años es todavía más evidente, y además parece una ruptura con un pasado que ahora mismo no tienen visos de revivir.
La valía de “Pitfalls” es incuestionable e inquebrantable. La honestidad artística de la banda de Oslo es a prueba de bomba. De hecho Solberg reconoce que este nuevo álbum les va a ocasionar pérdida de fans, y confía en ganar otros nuevos, porque lo que realmente le importa es lo que la banda siente creando música, independientemente de las opiniones de nadie ajeno a ellos. Estos son Leprous en 2019. Más introvertidos y reflexivos que nunca. Más pausados, más atmosféricos, pero también mucho más pop, porque salvo escasos momentos, “Pitfalls” no deja de ser un serio y meditado trabajo de pop oscuro. La final y muy extensa “The Sky Is Red” es con mucha diferencia la más contundente de todo el disco, y como el resto del álbum versa sobre el proceso de depresión que Solberg estaba sufriendo en el momento de su creación…

Esta semana en Rocktopia: ASPERA, LEPROUS, BENT KNEE, JOHN-5, MICHAEL SCHENKER FEST, PHIL CAMPBELL y BLACK STAR RIDERS.

Programa 25 de Febrero de 2017

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Hablar de una banda como Thin Lizzy es hacerlo de un grupo realmente especial. Nacidos en los suburbios de Dublín, engendrados con la necesidad de canalizar la desesperanza de su generación a través de sus canciones, fueron una banda de marcado carácter irlandés, pero capaces de exportarlo a otros puntos del planeta, algo que no sucedió de forma inmediata, sino más bien gradualmente. De hecho no fue hasta el año 1976 cuando el éxito rotundo les llegó desde los Estados Unidos de América. Ocurrió con la publicación de “Jailbreak”, su sexto larga duración. Las escasas ventas de su anterior disco habían hecho que la presión de su compañía de discos se cerniera sobre ellos. Agenda apretada, un productor de escaso prestigio y la obligación de entregar un álbum que salvase su contrato discográfico. El estrés jugó en su favor y “Jailbreak” se convirtió en el disco más laureado de la banda, acogiendo en su seno algunos de los temas más imperecederos de la banda de Phil Lynott.

Las polémicas reuniones de Thin Lizzy a partir de la mitad de los noventa, y muchos años después de la muerte de su esencial alma máter, Phil Lynott, han sido una constante que ha deparado en muchos casos animadversión hacia un proyecto moralmente desautorizado por la ausencia de Lynott. Afortunadamente alguien recapacitó, y los músicos agrupados bajo el nombre de Thin Lizzy, decidieron rebautizarse como Black Star Riders y así recobrar el respeto de un gran número de fans.
Black Star Riders publicaban recientemente su nuevo álbum, el tercero de su discografía, y otra vez un estupendo disco de hard rock en la línea inevitable de Thin Lizzy, pero ya con la conciencia tranquila como banda secuela de estos, pero no como usurpadores de un nombre semi-sagrado. “Heavy Fire” es su título.
La columna vertebral formada por Scott Gorham, Ricky Warwick y Damon Johnson nos deparan diez canciones producidas por un profesional de la talla de Nick Raskulinecz (Foo Fighters, Deftones, Rush…), con todo el encanto de hard classic rock de aquella época, pero propulsado por una vitalidad solo comparable a la fe en sí mismos que Black Star Riders prueban atesorar en cada nuevo lanzamiento.

(Esta semana en Rocktopia: THIN LIZZY, BLACK STAR RIDERS, RAVENEYE, ELDORADO, DER ELEFANT, DGM, SONATA ARCTICA y EDENBRIDGE)

Programa 2 de Mayo de 2015

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Una de las formaciones definitivamente vencedoras del cambio de clima musical de principios de siglo abre la edición de hoy del programa. Probablemente la banda más exitosa jamás exportada desde Finlandia: HIM.

H. I. M. son las siglas correspondientes a His Infernal Majesty, nombre bajo el cual editarían su primer trabajo. Con él sentarían los cimientos sobre los que levantar la que fue su subsiguiente obra; el disco clave en su carrera con el cual despegarían definitivamente: “Razorblade Romance”.
Abandonando ligeramente las directrices mas rockeras de su debut, con “Razorblade Romance” HIM definían su propuesta en un cambiante decorado musical, en el que la diversidad y mestizaje eran muy valorados. Ellos demostraron ser un combo nacido para vivir cómodamente en la indefinición. Esa que los hacía desenvolverse con toda facilidad en la oscuridad gótica o el Pop y el Rock más ambiguos, pero siempre con un aura de misterio estético y asequible y, por supuesto, buenas canciones.
“Razorblade Romance” fue editado primeramente en Finlandia en diciembre de 1999; meses más tarde lo haría en el resto de Europa; aunque increíblemente no sería hasta 2003 cuando viese la luz en Estados Unidos. Todo, para terminar vendiendo más de dos millones y medio de copias en todo el mundo, con triple disco de oro en un país como Alemania. Sin duda un álbum de impacto…

El líder y cantante de HIM, Ville Valo, ha sido uno de los muchos vocalistas elegidos a lo largo de su carrera, para interpretar algunas de las canciones no-instrumentales de otros finlandeses: Apocalyptica.
Los creadores del cello-metal reinventan su ADN en estos días con la edición de su nuevo disco, “Shadowmaker”. Un álbum que supone un antes y un después en la historia de Apocalyptica, ya que significa su primer trabajo con un cantante estable como miembro de la banda.
Después de años y años con un listado infinito de vocalistas que hacían apariciones fugaces, los chelistas fineses decidieron apostar por la constancia y agregar a un nuevo miembro permanente del grupo. Tras un exigente casting, el elegido es un semi desconocido nacido en Las Vegas y descendiente de españoles y cubanos; su nombre: Franky Pérez. Un cantante muy en la onda del nuevo hard Rock americano, con nombres como el de Myles Kennedy como inmediata referencia. Con él a bordo Apocalyptica abre su sonido a matices más comerciales y modernos; apostando por la vía americana más que por la europea, y enfrentándose así a nuevas posibilidades.
Además de su consabida valía musical e instrumental, con “Shadowmaker”, Apocalyptica demuestran más que nunca su capacidad para escribir buenas canciones…

(Además esta semana en Rocktopia: SOUL SECRET, STEVE VAI, BLACK STAR RIDERS, F.M. y PETERIK-SCHERER)